¿QUIÉN FUE FERENC SZÁLASI?

E. RATZ

MOVIMIENTO HUNGARISTA

(HUNGARISTA MOZGALOM)

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Después de la segunda Guerra Mundial, el día 12 de marzo de 1946, murió ejecutado Ferenc Szálasi, Caudillo de la Nación Húngara.

Pese a toda la propaganda en contra, el pueblo húngaro está perfectamente consciente de que Francisco Szálasi murió como un auténtico héroe nacional.

Pese ¿cuántas personas saben aún hoy en día qué clase de hombre fue Szálasi – en la vida real?

Entre las dos guerras mundiales y después de la segunda posguerra, los grupos enemigos de Szálasi realizaron contra su persona una campaña de difamación tan intensa, que se podía creer que lograrían borrar su recuerdo de la historia húngara. Pocos adversarios políticos del gran dirigente hungarista eran capaces de reconocer que un hombre capaz de morir con tanta bravura, no podía ser ni un traidor, ni in loco, ni un criminal sanguinario. Cualquier persona dotada de una pizca de sensatez o de decencia tiene que aceptar el hecho de que alguien capara de enfrentar la muerte con tanta valentía, sólo podía haber sido, durante toda su existencia, un ser humano dotado de una enorme fuerza moral, espiritual e intelectual.

Los discípulos que le han conocido, le miran con el mismo cariño y respeto de siempre. Pero en 1986 se van a cumplir 40 años desde al partida de nuestro inolvidable Maestro y Caudillo, los pocos camaradas contemporáneos suyos que aún le sobreviven, pronto irán a reunirse con Él en la eternidad. De ahí la importancia de hablar, no solamente del aspecto ideológico, sino también de los rasgos puramente humanos de Ferenc Szálasi.

Sus enemigos lo odiaban tanto que llegaron incluso a poner en duda--¡su ascendencia húngara! Según podemos leer en el diario de Szálasi, esta acusación fue la que le sorprendió más, ya que había nacido en la hungarisíma ciudad de Kassa, hijo de un oficial del ejército húngaro, de quien heredó el patriotismo y la vocación por las armas. Después de la primera Guerra Mundial, Szálasi, junto con sus padres y sus cuatro hermanos, tuvo que abandonar la Villa de Kassa, entregada a Checoslovaquia por el "diktat" de 1919.

Como la madre de Ferenc Szálasi era oriunda de la región de Kassa, y pese a que se trataba de una persona ciento por ciento húngara, que inculcó su amor patrio a todos sus hijos, un político a sueldo de la anti-patria, llamado Dezsö Sulyók, lanzó la especie de que la madre de Szálasi era - ¡eslovaca! – Ello no constituiría en sí ninguna vergüenza, pero todos aquellos que recuerdan aún a la difunta madre del Líder, no pueden olvidar su carácter y su hablar tan marcadamente húngaros, y saben muy bien que el infundido del tal Sulyók era ¡pura charlatanería! La bisabuela de Ferenc Szálasi era de origen ARMENIO, y su familia tenía profundas raíces en la Transilvania húngara. Ya que se considera en el mundo entero a los armenios como un pueblo dotado de una inteligencia excepcional la investigación de los antepasados de Szálasi nos lleva a unos resultados prometedores, ¡capaces de explicar muchos rasgos geniales de Ferenc Szálasi! - El camarada Kálmán Koós, en su libro "Fuimos, somos, y seremos", se dio a la tarea de rebatir las fantasías del politiquero Sulyók y determinar el verdadero origen de Szálasi, retoño de una familia de espíritu totalmente húngaro y nacionalista.

El libro de Kálmán Koós nos acerca a le personalidad de Ferenc Szálasi, sobre todo en el capítulo titulado "¿Quién fue Szálasi?", en el cual el autor describe la Impresi6n personal que le produjo el Líder hungarista hace cuarenta años, cuando Koós era todavía un hombre joven y Szálasi ya un político maduro. Según dice Ko6s:

"Ferenc Szálasi siempre saludaba a la gente alegremente a menudo con una amplia sonrisas, y durante sus charlas y conversaciones, conservaba en todo momento una actitud sencilla y natural. Ejercía un poder de atracción extraño, casi mágico, sobre los que lo rodeaban, y sólo podía sustraerse a él aquellos individuos que ya estuvieran llenos de prejuicios contra Szálasi, como hombre y jefe político. Los enemigos que lo odiaban a muerte llegaron a tratarlo de "desequilibrado". Naturalmente, cuando Szálasi fue llevado a juicio ante el "tribunal popular", sus enemigos ni siquiera lanzaron la idea de someterlo a un examen mental... Desde el punto de vista del vulgo semi-inculto, Szálasi no era "normal", porque para una masa ignorante, un genio es tan anormal como un loco, y en el caso de Szálasi, su coeficiente intelectual estaba por encima del promedio "normal".

"En lo que concierne su memoria, puedo referir une anécdota que demuestre su gran memoria de los rostros. El hecho ocurrió en 1943. En esa ocasión, Szálasi se reunió con un grupo reducido de personas. Después de las presentaciones de rigor, todo el mundo tomó asiento, y entonces Szálasi se volvió súbitamente hacia uno de sus contertulios para decirle: "Ya le he visto a Usted en alguna parte". Y resulta que en otra oportunidad, en el año 1938, o sea cinco años antes, ya se habían conocido en otro lugar. Sin embargo, durante esos cinco años muchos acontecimientos habían ocurrido en la vida de Szálasi. Se reunió con miles y miles de personas, tuvo que trabar conocimiento personal con centenares de personalidades, y pese a todo, no había olvidado este rostro entrevisto en una sola ocasión, y que no tenía nada de notable o extraño, ¡cinco años después de un furtivo encuentro!

"Su cultura y sus conocimientos eran muy complicados eran muy amplios y profundos. Esta superioridad espiritual suya aumentaba también su poder de atracción. Estaba familiarizado con la filosofía, las cuestiones políticas, la historia, el derecho, los problemas nacionales, y con los especialistas y los sabios, no discutía como un especialista competente".

"En el Gran Consejo de los Intelectuales, Szálasi declaró lo siguiente: "Hace cinco años, me decían que emigrara a América. Hace cuatro años, nos decían que nosotros los hungaristas éramos unos fantasiosos sin fantasía, unos húngaros sin sentimientos húngaros. Hace tres años, nuestros enemigos nos llamaron asalariados de los alemanes, dispuestos a entregar nuestra Patria a Alemania. Hace dos años, empezaron a decir que éramos unos bolcheviques vestidos con camisas verdes, dirigidos por un loco. Hace unos años, nos llamaron antialemanes, dispuestos a sabotear la política pro-Eje del gobierno. ¿Y qué dicen todos estos señores ahora? Ahora nos dicen: "¡PERO SI NOSOTROS QUEREMOS EXACTAMENTE LO MISMO QUE VOSOTROS!"

"Como ejemplo de la opinión que podían formarse de Szálasi unas personas que no fueran miembro del Partido de la Cruz Flechada o del Movimiento Hungarista, cuando acudían a nuestro Líder sin odio ni perjuicio, podemos relatar lo siguiente:

"Durante la última guerra mundial, los dirigentes de las organizaciones juveniles de Budapest, principalmente los jóvenes líderes estudiantiles, desorientados y confundidos por la lucha entre las distintas ideologías políticas del momento, decidieron formarse una idea clara de la vida política húngara, yendo a visitar personalmente a los domicilios de todos los líderes políticos de entonces, desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha. En nombre del partido gobiernista conservador, el mismo primer ministro Miklós Kallay se encargó de informar a los dirigentes juveniles sobre la postura ideológica de su régimen, en el lujoso Hotel Pallace de Lillafüred. (Kallay nunca se atrevería en el marco de su ventana la opinión que expresaron sobre él y sus "ideas" sus jóvenes visitantes...) El último dirigente político visitado fue Ferenc Szálasi. El encuentro tuvo lugar en su apartamento de Hüvösvölgy. Se inició a las nueve de la noche y terminó al día siguiente a las cinco de la madrugada. Se plantearon las cuestiones más variadas en el campo filosófico-ideológico, sobre temas de políticos interna y externa, respecto a la postura del Partido de la Cruz Flechada frente a la política de colaboración con el Eje; se habló de la problemática nacional de los escritores populares, de historia patria, etc. Resultaba sorprendente ver el dominio intelectual y la capacidad de resistencia de Szálasi. A las cinco de la madrugada aun seguía hablando discutiendo y rebatiendo argumentos con la misma energía y frescura de mente que al principio de la entrevista.- ocho horas antes. Después de abandonar el lugar, los j6venes discutieron entre sí todo lo que habían oído y experimentado. Pude oírles afirmar por unanimidad que, entre todos los políticos que habían entrevistado 'Szálasi era sin lugar a dudas, el cerebro más privilegiado".

Kálmán Koós vio a Ferenc Szálasi por primera vez en otoño de 1940 y por última vez en 1944. Le sorprendió verlo vistiendo siempre el mismo traje oscuro ya gastado por el uso. Tras la toma del poder por Szálasi, en octubre de 1944 y a pesar de que habla recuperado el rango de oficial del cual lo había privado el gobierno reaccionario del Almirante Horthy, Szálasi vistió un uniforme de simple soldados sin galones, para mostrar también de esta manera su solidaridad y confraternidad con los combatientes húngaros del frente. "Sus sentimientos socialistas, fuertemente arraigados en su corazón, lo impulsaban a sentir siempre mas cerca de sí a los hombres sencillos a los campesinos y obreros y durante su "juicio", protestó contra la afirmación gratuita de sus verdugos de que el Movimiento Hungarista tenía un carácter burgués. Cuando Szálasi recobr6 su libertad amnistiado en 1939 por el gobierno conservador de Horty, presentó su solicitud de inscripci6n en el Partido de le Cruz Flechada creado por el Camarada Kálmán Hubay, e indica en su ficha de inscripción: Oficio: Artesano. Resulta que durante su estancia en la cárcel, Szálasi había aprendido el oficio de tejedor, Espiritualmente, vivas en comunión constante con el pueblo humilde entregado a duras labores, pero capaz de creer y entusiasmarse, con ese pueblo que los reaccionarios llamaban tan s6lo "chusma" o "escoria".

"Acrecentaban sensiblemente su encanto y prestigio personales la forma decidida como actuaba y hablaba. No vacilaba en sus afirmaciones y en su argumentación. Siempre veía claros y por eso, sus juicios eran invariablemente acertados".

En el Diario del Movimiento Hungarista, podemos leer que el 14 de septiembre de 1944 el consejero de embajada alemán Kurt Haller le dijo al camarada hungarista Gábor Kemény: "En la persona de Ferenc Szálasi he conocido un equilibrio tan perfecto entre el hombre y el político, ¡que de ello derivan una clarividencia y un instinto políticos muy raros de hallar en la historia!"

Uno de loa rasgos maravillosos del liderazgo de Szálasi consistía en su talento para colocar a los distintos miembros del Movimiento dentro de determinadas esferas de actividad, en las cuales los camaradas ejecutaban luego sus tareas de una manera autónoma, desplegando libremente todas sus facultades personales.

Para concluir, citemos aún del libro de Kálmán, Koós estas palabras tan elocuentes como verdaderas, que todos aquellos que han conocido, querido y admirado a Ferenc Szálasi, suscriben plenamente:

"Creemos y estamos convencidos de que Ferenc Szálasi fue una de las personalidades más grandes de la historia húngara del Siglo XX, tanto en el plano intelectual, como desde el punto de vista de la fuerza moral y espiritual. Entre los políticos contemporáneos suyos, ninguno llega siquiera medianamente a su altura, y el recuerdo de esos politiqueros enemigos suyos ya habrá caído en el olvido más completo, cuando la figura de Szálasi, libre del fango que le arrojaron el odio y la envidia, resplandecerá en el Panteón húngaro, para la admiración de las generaciones venideras".