CRECIENTE AGRESIÓN CONTRA SACERDOTES EN MÉXICO

Por Gustavo Antonio Rangel


"Nuestro mundo continúa marcado por la violencia, especialmente contra los discípulos de Cristo" (S.S. Benedicto XVI, 26 de diciembre de 2010)

La unidad de investigación del Centro Católico Multimedial (C.C.M.), publica la información más reciente de los sacerdotes, religiosos y laicos que han perdido la vida en modo violento en México.

De 1993 a la fecha: 20 crímenes perpetrados contra 1 cardenal, 15 sacerdotes, 3 religiosos y 1 laico -sacristán-; de los cuales 9 fueron consumados contra presbíteros en el interior de un templo.

C.C.M.- En México, se tiene registro de homicidios de sacerdotes en 11 entidades que corresponde a 10 de las 18 Provincias Eclesiales del país; situación que deriva de agresiones violentas ocasionadas por grupos aislados que profesan hondas pasiones de intolerancia y discriminación religiosa.

Un análisis reciente indica que de agosto de 2009 a la fecha, el asesinato de sacerdotes creció de un 46 % a un 53 %, por ataque deliberado al interior de recinto sagrado.

Además, un 29 % corresponde a sacerdotes asesinados cuando se encontraban en la calle; un 12 % representa a párrocos ultimados durante un secuestro, y un 6 % corresponde a los atentados perpetrados en situaciones ajenas a sus funciones religiosas.

Por lo anterior, el fenómeno se ha afirmado como signo grave que no cesa; tan sólo en 2010, más de mil sacerdotes, han sido víctimas de intento de extorsión, y cerca de 162 párrocos han sido amenazados de muerte.

Según análisis, los delincuentes, por un lado, solicitan dinero a cambio de dar supuesta protección a párrocos. Al mismo tiempo, la amenaza va desde la quema del recinto sagrado, el secuestro o hasta el riesgo de ejecutar al religioso si no paga la "cuota".

En el caso de extorsión, la cantidad alcanza en promedio los diez mil pesos, y cuando se trata de secuestro, puede llegar hasta los dos millones de pesos.

Por otro lado, cuando se lleva a cabo un robo a templo, los insolentes se van con todo en represión de los presbíteros, manifiestan un sectarismo demoniaco que los vuelve ciegos, y en algunos casos, sus actos terminan en homicidios.

Esto desde luego, es lamentable; y más aún, porque según registros de 1993 a la fecha: 20 crímenes se han cometido contra 1 cardenal, 15 sacerdotes, 3 religiosos y 1 laico -sacristán-; de los cuales 9 fueron consumados contra presbíteros en algún lugar de su residencia parroquial.

Lo anterior nos lleva a ofrecer un listado de las entidades con mayor incidencia de crímenes contra presbíteros y religiosos. Destaca por el número de magnicidios el Distrito Federal (4 ), Chihuahua (3), Guerrero (3), Jalisco (2), Oaxaca (2), Veracruz (1), Michoacán (1), Hidalgo (1), Aguascalientes (1), Coahuila (1), y Puebla (1), respectivamente.

Tras esas entidades donde se han perpetrado asesinatos de clérigos durante los últimos 18 años, entregamos, también, las cifras de los últimos cuatro periodos de Gobierno:

Así tenemos que en el último año de Gobierno del Lic. Carlos Salinas de Gortari (1993), fue asesinado 1 Cardenal. En el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), se cometieron 3 homicidios contra sacerdotes.

En tanto, en el Gobierno de Vicente Fox Quezada (2000-2006), se perpetraron 4 atentados contra presbíteros. Y durante el actual gobierno del Lic. Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), se ha registrado el mayor número, con 12 asesinatos contra eclesiásticos.

De ahí que México continúa clasificado como segundo país más peligroso para el sacerdocio en América Latina.

De acuerdo a los registros de la Agencia Fides, de la Congregación Vaticana para la Evangelización de los Pueblos -de los últimos 18 años-. La tendencia de asesinatos la encabeza Colombia con un 40 %; en tanto, México, representa un 15 %; y Brasil, aunque, ha reportado incremento de atentados contra religiosos -en los últimos tres años-, se mantiene con un 10%, respectivamente.

Efecto de la neopersecución de sacerdotes

Ahora bien, la pregunta es: ¿Por qué se persigue y asesina a sacerdotes en México?

Para ello, podemos decir que procede de una causa social:

1- Por alto índice de fanatismo violento alrededor de las iglesias (79 %), conocido también como secularismo extremo. Los delincuentes muestran intolerancia y discriminación religiosa.

2-Otro factor es porque el religioso realiza su ministerio sacerdotal en zonas de alto índice de inseguridad y choque entre Ejército y efectivos policiales estatales contra grupos violentos del crimen organizado.

3-El trabajo pastoral del sacerdote, incomoda "intereses" de grupos clandestinos o caciques que argumentan usos y costumbres; al tiempo que mantienen sometidas a sus comunidades.

4-Por difundir el Evangelio en ciudades de profunda degradación, con niveles inhumanos y de extrema pobreza. Destacan 11 estados del país, con alto índice de desempleo, bajos salarios, e incremento de migración, ante falta de oportunidades para fomentar el bienestar familiar.

5 -Grupos aislados aprovechan la efervescencia de la violencia y eligen como "blanco de sus ataques" a los religiosos; principalmente para sembrar miedo y zozobra en la grey católica. Lanzan amenazas de extorsión a sacerdotes y religiosos. Buscan apoderarse del control total de la comunidad y del templo sagrado.

Por ejemplo, prenden fuego a Iglesias, cometen actos de vandalismo, valiéndose de armas de grueso calibre, granadas, cuchillos, machetes, hachas, palos, piedras y gasolina.

6 - El robo con violencia a recinto católico, se vuelve trágico, en ciertos casos, cuando el objetivo principal es callar a los clérigos, por las constantes críticas y prédicas sobre los graves problemas de nuestra nación.

Por lo anterior, la NEOPERSECUCIÓN DE SACERDOTES, hoy en día, se caracteriza porque se basa en un laicismo intolerante, que ha llevado a los clérigos a vivir una tensa calma, por la falta de respeto -de ordinario- a su investidura, y porque en la práctica opera como un cáncer invasor: contundente, apabullante y maligno.

La acción agresora promueve una campaña de odio permanente contra la fe católica, tiene como fin intimidar, perseguir o coartar la libertad de presbíteros; y en algunos casos su acción termina en homicidios; veamos:

a) Agresión perpetrada en Templo y casa parroquial contra Sacerdote:

- El principal objetivo es el homicidio como acto de venganza derivado de un laicismo intolerante, para terminar con la libertad de expresión del religioso. En algunos casos, para desviar investigaciones, inicia como acto de vandalismo y atenta contra el Santísimo Sacramento e imágenes Sagradas.

- Un segundo objetivo es el robo de pertenencias del sacerdote: -Se mueven bajo una concupiscencia material, hurtando el automóvil y objetos en general.

- El acto es consumado con el asesinato del clérigo. Los delincuentes dejan material pornográfico y pruebas relacionadas con la homosexualidad, para confundir a la policía ministerial.

b) Agresión perpetrada en Calle:

- El cobarde acto es planeado con alevosía y ventaja, y tiene como fin el atentado contra el religioso.

- Utilizan arma de Fuego "Pistola" y en algunos casos de grueso calibre. También, se valen de arma blanca, y método de asfixia.

- El homicidio está cargado de odio por violentos.

d) Secuestro de Sacerdote:

- Los delincuentes se mueven bajo una concupiscencia que tiene como fin obtener un botín económico.

- El primer paso es privar de la libertad y luego de la vida al religioso. La ambición económica los vuelve ciegos y homicidas.

- El atentado es premeditado y perpetrado como presión para otros eclesiásticos. Además, el fin es aterrar la conciencia de la grey católica.

e) Los atentados perpetrados en situaciones ajenas a sus funciones religiosas:

Bajo el supuesto de que los religiosos no pueden opinar de los graves problemas nacionales.

- Se amordaza a los sacerdotes, obispos e incluso cardenales para que no hablen y se queden arrinconados en la sacristía.

- Según los defensores del laicismo radical, los sacerdotes católicos debe estar relegados sólo a lo privado.

Reporte 2011

México sigue girando peligrosamente dentro de la órbita de la violencia que atenta contra sacerdotes y religiosos.

No obstante, y pese a las restricciones de Libertad Religiosa, la Conferencia del Episcopado Mexicano (C.E.M), así como la Arquidiócesis de México, en voz de su presidente, Cardenal y Obispos, han condenado los magnicidios de sacerdotes, toda vez que son perpetrados por delincuentes aislados, bajo una concupiscencia que los acarrea al error y anima a delinquir.

Tal y como lo demuestra el registro entre mayo de 1993 y Febrero de 2011, que a continuación presentamos.

1. El homicidio más reciente de un Sacerdote, sucedió la madrugada del martes 22 de febrero de 2011, al interior de la casa parroquial de la comunidad de Mecapala, estado de Puebla. El Padre Santos Sánchez Hernández, de 43 años, originario de la comunidad de Pastoría, estado de Veracruz, fue objeto de un ataque con violencia, luego de que el asesino se introdujo en la casa parroquial para pillar, y al ser descubierto, agredió con un machete al presbítero, provocándole heridas que le causaron la muerte. En tanto, Monseñor Juan Navarro Castellanos, obispo de Tuxpan, Veracruz, condenó el clima de violencia y de inseguridad que reina en México.

2. En el templo de Nuestra Señora de la Nieves, de Antequera, estado de Oaxaca, fue perpetrado el crimen contra el anciano sacerdote Carlos Salvador Wotto, de 83 años, la tarde del lunes 28 de Julio de 2010; El sacerdote fue encontrando amordazado y atado; tenía quemaduras de cigarro en los brazos y signos de cortes en diversas partes del cuerpo, pero la muerte se produjo por asfixia, ya que tenía una bolsa de plástico en la cabeza. Los delincuentes también, fueron capaces de golpear y de ahorcarlo en la oficina parroquial, para luego robar pertenencias del presbítero y objetos religiosos del recinto sagrado. Salvador García, sacristán de la parroquia, descubrió el cuerpo y llamó a la ambulancia, pero la ayuda médica fue totalmente inútil, pues el párroco ya había fallecido. La ciudad de Oaxaca es con frecuencia escenario de enfrentamientos entre los carteles del narcotráfico y las autoridades estatales de México.

3. La tarde del Martes 27 de abril de 2010, fue mancillado el templo parroquial de el Espíritu Santo, ubicado en la calle Sección 2 No. 36, colonia Sebastián Lerdo de Tejada, en Xalapa, estado de Veracruz. En este sacrilegio lamentablemente falleció el Sr. Florentino Carmona Méndez, de 67 años, quien se desempeñaba como sacristán -laico- de este recinto sagrado; según autoridades estatales y ministeriales, el agresor o los agresores asesinaron al sacristán para luego robar el templo; así mismo, en este cobarde acto, otro feligrés resulto golpeado; por ello, aún, continúan las investigaciones para el esclarecimiento del caso.

4. El sacerdote José Luis Parra Puerto, de 61 años, Vicario de la Parroquia de Asunción Sagrario Metropolitano, de la Arquidiócesis de México, fue asesinado por dos personas armadas, la noche del 17 de febrero de 2010, en la Ciudad de México. Había asistido a una reunión de los Caballeros de Colón y fue interceptado junto con otro miembro de esta organización al que liberaron más tarde, no así al sacerdote a quien asesinaron luego de haber supuestamente robado su camioneta. La Arquidiócesis Primada de México a través de un comunicado, condenó el cobarde asesinato y demando a la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, llevar a cabo una investigación rigurosa a fin de hacer justicia y castigar a los culpables de este sacrílego homicidio.

5. El Asesinato de un sacerdote y dos religiosos (seminaristas), se llevó a cabo la noche del sábado 13 de Junio de 2009. Se trata del Padre Habacuc Hernández Benítez, de 39 años de edad, coordinador de la pastoral vocacional en la diócesis de Altamirano, y los jóvenes religiosos Eduardo Oregón Benítez, de 19, y Silvestre González Cambrón, de 21. Magnicidio perpetrado cuando se dirigían a una reunión de pastoral vocacional la noche del sábado en el municipio de Arcelia, en Tierra Caliente, Guerrero.

6. El Pbro. Julio Cesar Mendoza Acuña, de 33 años, Párroco de Nuestra Señora de Fátima, en la Delegación Venustiano Carranza de la Ciudad de México. El Jueves 1 de Mayo de 2008 (por la noche), sufrió ataque por dos sujetos que lo golpearon y antes de irse le dispararon en la cabeza, dejándolo herido en el baño de la casa parroquial; vecinos del lugar le brindaron auxilio -estaba amarrado de pies y manos con cinta canela, amordazado, con la nariz rota, dos grandes heridas en la cabeza-; según la versión de los paramédicos de la ambulancia 47 de la Cruz Roja, lo llevaron al hospital de Balbuena, lugar donde murió al día siguiente como consecuencia de la agresión sufrida.

Otro caso lamentable fue el homicidio contra el Padre Gerardo Manuel Miranda Avalos, de 45 años de edad, Director de Instituto "Fray Juan de San Miguel", del poblado de los Reyes, en el estado de Michoacán; asesinado con un disparo en el pecho, cuando entraba al colegio, el 2 de Septiembre de 2008.

7. En 2007, dos sacerdotes y un religioso, fueron asesinados a sangre fría: el Pbro. Humberto Macías Rosales, párroco de Nuestra Señora de la Luz, de la Diócesis del estado de Aguascalientes, recibió tres balazos en la esquina de su casa. El Padre Fernando Sánchez Duran, de la parroquia de Santiago Tlaltepoxco, en Tepejí del Río, estado de Hidalgo, fue secuestrado para robar su parroquia y finalmente asesinado.

Otro caso lamentable fue el homicidio del religioso Ricardo Junious Sander, Misionero de María Inmaculada; lo golpearon y estrangularon para robar al interior del templo de Nuestra Sra. de Guadalupe, en el Barrio de San Rafael, Delegación Cuauhtémoc, de la Ciudad de México. Un comunicado de los Caballeros de Colón, publicado en el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México SIAME -el 6 de agosto de 2007-, manifestó que un posible móvil del asesinato del oblato fue la venganza de los dueños de los giros negros que el religioso había denunciado por sus actividades sospechosas.

8. El Padre Manuel Delgado (Hermanos Menores OFM), de 42 años, era vicario del Templo del San Cristo de Burgos, en ciudad Jiménez, estado de Chihuahua. Fue encontrado muerto el 6 de Febrero de 2005, un día después de su desaparición; el cuerpo del sacerdote presentaba señales de numerosas heridas contundentes que hacen pensar que fue torturado; según indicios por las autoridades inducen que fue víctima de un atraco.

El Pbro. Luis Velásquez Romero, de 51 años, estaba a cargo de una parroquia en el barrio de profunda degradación llamado "Colinas de Agua Caliente", y era Juez del Tribunal eclesiástico diocesano, de la Diócesis de Tijuana, estado de Baja California Norte. Fue asesinado con una pistola y su cuerpo fue hallado la mañana del 25 de octubre de 2005, con las manos atadas al interior de un automóvil estacionado en un centro comercial.

9. Otro año negro para el sacerdocio mexicano fue 2004: el Padre Ramón Navarrete Islas, de 56 años, párroco en la frontera Norte de México, Diócesis de Ciudad Juárez, estado de Chihuahua. Fue encontrado muerto, con numerosas heridas de cuchillo en el pecho, el 6 de Julio de 2004; según investigación el móvil fue por robo a su casa parroquial, y también se llevaron su automóvil.

El Pbro. Macrino Nájera Cisneros, de 42 años, párroco de Jilotlán, estado de Jalisco, fue asesinado el 18 de octubre de 2004, después de la Misa de Primera Comunión; la causa fue por haber defendido a una chica de 15 años durante una fiesta; el homicida al sentirse desairado porque pretendía bailar con ella, también mató a dos personas más y otra chica quedó herida en lugar de los hechos.

10. Otro homicidio lamentable fue el del Reverendo José Ignacio Flores Gaytan, el 17 de enero del año 2000, en la ciudad de Torreón, estado de Coahuila; el reporte por las autoridades inducen que el asesinato fue perpetrado para robar sus pertenencias. Por otro lado, se tiene registro del cobarde asesinato del Padre Mauro Andrés Ortíz Carreño, quién fue brutalmente asesinado la noche del miércoles 6 de Mayo de 1998, en la comunidad del templo de Nuestra Señora de la Nieves, en Antequera, estado de Oaxaca.

El mismo caso sucedió con Fr. Abdias Díaz, de la Orden de los Misioneros de Guadalupe, quién fue atacado con lujo de violencia, el día 2 de diciembre de 1994, en el sur de la Ciudad de México; hasta el momento, no se tiene claro el móvil de los tres últimos homicidios.

11. El crimen que más impacto a la opinión publica en general y a la Iglesia Católica en particular, fue el perpetrado contra el cardenal mexicano Juan Jesús Posadas Ocampo, en el aeropuerto de Guadalajara, el 24 de mayo de 1993. La tesis oficial, en ese entonces fue que al Cardenal «lo confundieron» con el «Chapo» Guzmán, un narcotraficante que en nada se parecía al Cardenal; sin embargo, fuentes como el Semanario de análisis -Proceso-, reporta que las últimas investigaciones coinciden con el cardenal Sandoval Iñiguez, quién califica el crimen como "homicidio de Estado", porque aparecen implicados narcotraficantes y altos líderes políticos, que han gozado de casi 18 años de impunidad.

De acuerdo con el anterior registro, México sigue girando peligrosamente dentro de la órbita de la violencia que atenta contra sacerdotes y religiosos. Los casos anteriores obligan a abrir los ojos, y actuar con energía condenando los hechos, para que las autoridades investiguen -hasta el último esfuerzo empeñado-, y resuelvan los magnicidios que siguen sin sentencia o consignación del o los responsables.

No obstante, lo que más se busca es advertir de los graves riesgos y amenazas constantes contra religiosos, para evitar casos trágicos en el futuro.

Sobre este punto, tenemos tres ejemplos reales en la actualidad: El caso de zozobra e inseguridad que vive el Padre Alejandro Solalinde Guerra, Coordinador de la Pastoral de Movilidad Humana del Pacífico Sur de la Conferencia del Episcopado Mexicano (C.E.M.), quien ha recibido constantes amenazas por el trabajo que realiza como director del albergue para migrantes "Hermanos del Camino", ubicado en Ixtepec, Oaxaca; consciente de su situación le ha dicho a su Obispo: "Aquí me matan, aquí me quedo. Ni muerto me sacarán del albergue".

La misma suerte de amenaza de muerte, es para el sacerdote Pedro Pantoja, Director del albergue Belén "Posada del Migrante", ubicado en Saltillo, estado de Coahuila, México.

También, otro caso es el del Padre Martín Octavio García Ortíz, quién sufre una serie de injusticias y arbitrariedades por parte de representantes municipales, en la comunidad de San José el Progreso, Arquidiócesis de Oaxaca.

De ahí que en la república mexicana no podemos admitir que delincuentes intimiden o asesinen a religiosos, simple y llanamente por el trabajo que desempeñan, resultado de su ejercicio ministerial.

Por eso, al hablar de asesinatos de sacerdotes, hoy más que nunca, se deberá informar puntualmente a la opinión pública, para apremiar al gobierno mexicano y a los poderes públicos involucrados, para que se dediquen -en serio- a tratar de resolver el problema.

Y es que la NEOPERSECUCION DE SACERDOTES EN MEXICO, se presenta hoy, bajo un ambiente hostil, lleno de críticas acerbas, que se valen de "querellas ya superadas", y que a decir de Monseñor Juan Navarro, Obispo de Tuxpan Veracruz, "es un reflejo de la corrupción, de la mentira y de la situación social inmoral de las instituciones que determinan un desorden ético y social, que confunde a las personas, creando situaciones y comportamientos de violaciones de los derechos humanos y de violencia".