La razón de este contrasentido está en la universalidad del sentimiento profundo, sentido y arraigado, mientras que aquello que es artificial es detectado inmediatamente por el subconsciente y valorado en menos.
Lo que es profundo, porque sale del alma íntima, que es lo que nos une a la tierra, la sangre, la tradición, el pueblo, lo propio, cuando es expresado de forma sublime, alcanza al corazón de todos, lo universal, al ser valorado profundamente.
Wagner es la cumbre del arte alemán, y es absolutamente alemán, y por ello es universal, tiene una repercusión en todos los espíritus humanos.
Hay además otras dos razones para la universalidad del mensaje de Wagner: Una es que su revolución artística es genérica, implica una visión general del Arte, de su esencia y su objetivo, y en eso entra en lo que podríamos llamar filosofía del Arte.
No es posible entender la repercusión de la obra wagneriana si solo nos fijamos en su música o en sus obras, sin entender el mensaje y la voluntad de su composición.
En Wagner su obra dramática es solo un medio para dar un mensaje humano, para exponer los temas esenciales del espíritu del hombre, compasión, amor, deseos, odios, religión, sacrificio, redención, renuncia, ambición… y para hacerlo une a las tres artes dramáticas: música, poesía y representación teatral. No es pues la obra de Wagner una ‘ópera’ ni una obra musical, sino un drama humano, expuesto mediante lenguaje musical, poético y dramático.
Y esta obra no pretende solo ‘gustar’ sino formar, enseñar, elevar, es para Wagner el medio para la revolución más profunda, la que cambia al Hombre y lo eleva por encima del materialismo.
Y la segunda es la música, que aunque es solo una parte del arte wagneriano, es lo más conocido por una mayoría de personas. La música como elemento directo al sentimiento, sin una base física representativa, es el arte más universal, pues precisamente lo material, las formas, son lo más influido por las peculiaridades nacionales.
Sin duda Wagner no nace de la nada, sino que corresponde a una culminación de una línea de pensamiento y sentimiento, que nace en el romanticismo y el anti-racionalismo alemán.
Es preciso tener un conocimiento de la historia de Alemania en los años en que vivió Wagner, pues ello influyó decisivamente en su vida y en su propio pensamiento, especialmente en las posiciones políticas, pues Wagner nunca dejó de pensar en una Redención del pueblo, que aunque fuera por el Arte y el Sentimiento, necesitaba un apoyo en la realidad política.
Podemos dividir la historia alemana de esos años en estos grandes periodos:
1- Los años anteriores a 1815. Una Alemania inexistente, compuesta de unos 360 estados o ciudades independientes que solo tienen como contacto una Dieta alemana. Las guerras napoleónicas crean toda una situación inestable que se fija en 1815 en el Congreso de Viena, una vez derrotado Napoleón.
2- La etapa de 1815 a 1848: El conservadurismo de la Santa Alianza dirigida por Metternich desde Austria. Una etapa romántica en el arte pero conservadora en lo político, bajo una dura censura intelectual. Dos temas minarán totalmente esta etapa: la revolución de 1830 en París, y sobretodo el intento de libertad de Polonia frente a Rusia en 1831, aplastado brutalmente por los cosacos, y que lleva a muchos polacos a Alemania en el exilio.
3- El periodo revolucionario de 1848 y 1849, en cual Wagner participará, que es el estallido del romanticismo en lo político, aunque como siempre lo ‘político’ degenerará de su alma inicial y terminará en un liberalismo capitalista del que Wagner y los románticos repugnarán totalmente.
Hay una aspiración de unidad nacional pero además una aspiración de libertades intelectuales. Por tanto la amenaza es doble: primero el enfrentamiento entre Austria y Prusia por guiar la unidad alemana, y por otro lado el enfrentamiento entre las monarquías absolutistas y los partidarios de un sistema Constitucional monárquico (y algunos republicanos extremistas y radicales).
En estos dos años se debate el segundo conflicto, al declararse la República en Francia en 1848. Ante las diversas sublevaciones, tiras y aflojas, al final la revolución pierde en Viena y Berlín por la fidelidad del ejército a la monarquía. Con ello el resto de Alemania queda sentenciada, y entre ellos la Sajonia, donde en Dresde Wagner había conocido a revolucionarios como Rockel, Mazzini y Bakunin. Aunque el papel de Wagner fue moderado y nada radical, su participación fue suficiente para tener que huir al exilio largos años cuando las tropas Prusianas aplastan al gobierno constitucionalista.
4- La unidad alemana. Uno de los presupuestos del romanticismo es el sentimiento popular, alemán por tanto en este caso, que llevaba a un ansia de unidad del pueblo alemán frente a las divisiones dinásticas y frente al jacobinismo republicano francés. La unidad alemana es la máxima expresión de ese sentimiento popular que animará totalmente a Wagner.
La lucha se establece entre Prusia y Austria por la dirección de Alemania. Wagner está en el exilio suizo, y la Baviera de Luis II toma parte tímidamente por Austria.
Bismarck dirige la política prusiana y vence en diversas guerras a Austria y Baviera, logrando la unión alemana. Aunque Wagner era gran amigo de Luis II de Baviera, nunca dejó de apoyar la unidad alemana bajo Prusia, considerando a Bismarck el genio necesario para ello. Leemos en los Diario Cósima, 13 Julio 74
“Hago ver a Richard que las amabilidades y cumplimientos del Rey (Luis II) respecto a nosotros coinciden siempre con una actitud más amigable respecto al conjunto de Alemania, por ejemplo el crédito que nos ha concedido y el telegrama a Bismarck y, ahora recibimos su amabilidad al mismo tiempo que el Rey ha decidido ir a recibir al Emperador y agasajarle”.
Las relaciones de Luis II de Baviera con Bismarck y el Imperio Alemán fueron muy irregulares, con épocas de enfados y rechazos muy duros.
Wagner logra animar a Luis II para que continúe en la dirección de Baviera, dado que deseaba dimitir. Wagner comprende que el gran rey Luis II tiene una misión, el Arte, no la política. Es en el Arte donde Luis II debe actuar. Así dirá en los Diarios de Cósima 22-6-69:
“Richard me repite lo que ya me había dicho otras veces: El Rey de Baviera es enteramente ‘demoníaco’; solo tengo que analizar lo que hace: actúa por instinto. Cuando trata de reflexionar está perdido. Inconscientemente su ‘daimon’ le indica la convicción de que si nuestro camino hubiera seguido en común, si él hubiera ejecutado mis proyectos con una verdadera audacia, los dos hubiéramos estado perdidos totalmente. Teniendo en cuenta la maldad y mediocridad de la gente, él hace todo lo posible para conservar mis obras en este mundo...”
Recordemos que Bismarck logrará la destitución de Luis II, al que tildará de loco, acusándolo de gastar una fortuna en castillos y arte romántico. Luis II le contestará muy inteligentemente que una sola de las guerras de Bismarck había costado muchísimo más que todos sus castillos y promoción artística, y además sin muertos.
Luis II era un Rey romántico, anti capitalista, pero políticamente muy poco hábil frente al poder de Viena y Prusia.
5- El II Reich de Bismarck
Ya estando Wagner en Bayreuth, sus años finales pasan en una Alemania cada vez más poderosa, especialmente cuando derrota a Francia en 1870 tras la guerra franco-prusiana. Wagner será un ferviente nacionalista alemán.
Esta posición de apoyo a Alemania le traerá no pocos problemas con sus seguidores franceses…. Algunos entienden el sentir alemán de Wagner pero tienen problemas para ‘presentarse como wagnerianos’, en realidad este problema representó inicialmente un lastre para la expansión del wagnerianismo en Francia, pero no para la amistad personal entre los wagnerianos franceses y alemanes:
“Judith Mendes nos dice en una carta que no pueden venir pues en las actuales circunstancias (la guerra franco-prusiana) su marido Catulle sería considerado un traidor si dejase Paris.”
Diario de Cósima 25 y 26 agosto 70
Podemos comprender este tema dentro del ‘nacionalismo’ típico, pero para Wagner no era este el tema sino que pensaba en forma de identidad, de arte alemán. No deseaba ‘imperios’ sino una Alemania unida para un Arte alemán. Así comentará sobre el tema de Alsacia y Bismark:
“No tengo ningún prejuicio sobre la situación actual de las cosas, la encuentro tal mala como es posible serlo, y espero tan poco de Alemania que si tuviera diez años menos emigraría a América. Sin embargo cuando esos señores franceses me vienen a hablar de sus susceptibilidades por no poder soportar que nos devuelvan una provincia que nos fue arrebatada por un déspota presuntuoso en una época en la que nosotros no dábamos nuestra sangre por nuestra Fe, entonces les digo: Que el diablo se los lleve, es preciso derrotar otra vez a los franceses.
Diario de Cósima 28 Marzo 1880
Como vemos es profundamente crítico con la Alemania capitalista, egoísta, pero radical en desear una unidad de todos los alemanes.
La aspiración de Wagner era que el Reich generase las condiciones para un ‘Arte Alemán’, fomentando así una explosión artística alemana, muy necesaria pues Alemania estaba colonizada por el arte francés e italiano, y por la prensa capitalista, judíos en muchos casos, que no apoyaba en nada al arte puramente alemán.
Pura ilusión, Bismarck no se interesaba en nada por el arte y lo espiritual. Así dice Wagner el 2-2-73:
“Bucher nos dice que Bismark está inquieto por el porvenir del Reich, y que está tratando de reformar las relaciones comerciales. “A Bismarck le falta solo el sentido del Ideal, dice Richard, la ausencia de interés por temas artísticos, ¿Creeis que todo ello no se tomará venganza?”
Pero como siempre el desinterés de Bismarck por el arte y la toma del poder en la nueva Alemania por parte de la tendencia capitalista hará que Wagner exprese muchas veces su asco por la Banca, se distancie totalmente de Bismarck y se lamente el resto de su vida de las terribles condiciones de los obreros frente a la usura de los financieros.
Todos los dirigentes no entienden nada de la revolución en los espíritus, solo del dinero y la fama… lo superficial….
“Me dice Richard por la noche: “Ya no me queda ninguna ilusión. Cuando dejamos Suiza, pensaba que era una feliz coincidencia la de la victoria y poder acabar mi obra, me preguntaba si no habrían mil hombres en Alemania para dar cada uno 300 marcos para una empresa así. ¡Hasta que punto ha sido miserable la respuesta que he tenido! He ido a parar a la época más miserable de Alemania con, a su mando, un guardián de cerdos. Pese a todo he podido, nadie lo ha logrado en la historia del Arte, construir un gran teatro y atraer a los mejores artistas de los que disponemos gracias a mi personalidad. ¿Cuál fue el resultado?. ¡Ah!, ¡Ah!, yo pensaba que me ayudarían a pagar el déficit... si, cierto es que vinieron, las mujeres con sus ropas de lujo, los hombres con sus bigotes, se divirtieron y, como el Emperador y el Rey estaban allí, se preguntaban: ¡Por Dios!, ¿Que quiere de más Wagner?. ¿Es que aun quiere algo más?
Diario de Cósima 18 Marzo 1880
Podemos ver por tanto la constante de actuación de Wagner: Buscar lo puro, el arte, creer que era posible una ‘política para lo elevado’, y cada vez choca con la realidad, los políticos se corrompen y van al dinero, no les interesa ni el Arte y elevar espiritualmente al pueblo.
Podemos verlo claramente en cómo va a variar su posición respecto a Bismarck, desde un inicio de esperanza a su decepción:
Así en 1871, comenta el los Diarios:
“Richard va a casa del Príncipe Bismack donde ha sido invitado. Vuelve muy satisfecho, se le ha revelado como una personalidad grande y simple. Cuando Richard le testimonió su respeto, Bismarck le dijo: ‘El único mérito que he tenido a su respecto es lograr de vez en cuando alguna suscripción para su proyecto de Bayreuth, nada más’. También: ‘Lo único que he hecho ha sido encontrar en la Corona el agujero por donde dejar salir el humo’. Richard ha quedado conquistado por su amabilidad y sencillez, ninguna reticencia, un lenguaje asequible, un carácter abierto, todo en él inspiraba simpatía y confianza. Pero, me dice Richard, solo podemos hacer que observarnos el uno al otro, cada uno en su esfera, jamás se me ocurriría tratar de tener una relación directa con él, de ganarle a nuestra causa, de pedirle algún sostén. De todas formas este encuentro ha sido para mi capital”
En 1876 y 78 ya es otra cosa, el Reich ya es solo una ‘empresa de capitalistas’:
“Ayer hablamos con Richard del comportamiento de la gente de aquí que no ven en los Festivales y en la visita de extranjeros más que una posibilidad de explotarlos. No hay pues en ninguna parte de Alemania el sentimiento de comunidad y con ello el de Honor que es consecuencia”.
Diario Cósima, 26 a 29 Abril 76
“El tiempo de los Genios se ha acabado, declara Richard, ‘la vulgaridad de los payasos, ya sean las tonterías estudiantiles de Bismarck o las militares del Kronprinz’ le repugnan. Se pone a trabajar en Parsifal y a mediodía llega gritando ‘Eureka!’. Que alegría me dan esas palabras. Como estamos en la mesa con invitados no puedo preguntarle nada hasta que nos separamos tras el café, cuando me dice: ‘Lo he encontrado, es muy emotivo, ya verás, no te adelanto nada’.
En la mesa Wolzogen indica que hay un cierto movimiento contra Israel. Richard pregunta riendo: ¿Podrían haber sido nuestros textos los que lo hayan producido?
Diario de Cósima 28 Julio 1878
(Wagner cuando trabajaba en un tema de Parsifal se enfadaba a menudo si no encontraba la música adecuada, el efecto que buscaba, y cuando lo lograba solía ir rápidamente a tocarlo al piano con Cósima).
El capitalismo ocupó el poder político que la revuelta romántica y los ideales identitarios de los pueblos habían iniciado. Es cierto que la masonería también acecho en estos movimientos de 1848, pero el soplo vital romántico, el arte y la cultura, los pueblos, tenían el mismo ideal que Wagner, y fueron traicionados por los liberales que ocuparon el poder y establecieron el poder del dinero de nuevo, esta vez bajo la forma republicana o ‘imperial’, eso era lo de menos, pero alejados del ideal Humano del romanticismo.
Un ejemplo de ello es el caso de la revuelta identitaria y popular, absolutamente romántica, del Tirol bajo la dirección de Andreas Hofer. Dice Wagner al respecto en los Diarios de Cósima 16-6-74:
“Algunos artículos que he leido estos días sobre Andreas Hofer me han emocionado profundamente y pienso que es una figura trágica. Richard me dice que hace tiempo hizo un esbozo de ópera para Röckel de este personaje, que dividió en tres como es costumbre: El primer acto sería la reunión clandestina de los campesinos en la montaña. Röckel no hizo nada con ello.”
Andrea Hofer, tirolés que participó en la guerra de Liberación, fue entregado a traición a los franceses jacobinos que lo ejecutaron en Mantua.
Igual podríamos decir del apoyo de Liszt al movimiento identitario húngaro de 1848, que también fue derrotado por tropas de Viena, pero que años más tarde logró una cierta autonomía real de Hungría dentro del Imperio Austro-húngaro. Fueron poetas y músicos, artistas, los que lideraron el movimiento popular húngaro.
Hay pues un movimiento romántico de artistas e intelectuales que será en buena parte la dirección popular de los levantamientos nacionales, pero casi siempre dominados al final por masones y capitalistas que ocupan el poder político. El movimiento romántico necesitaba políticos, personas que aplicaran sus ideas de forma política, tomando el poder. Esto llegará solo con el siglo XX.
El alemán se convierte en perezoso, se emborracha, quiere proceder como los judíos. Fidelidad y Fe se han convertido para él en valores sin fundamento. La culpa principal corresponde desde luego a los que nos gobiernan. Todo esto es el destino, y la única cosa de la que ya no le queda a Richard es la esperanza.
Diario de Cósima 27 Diciembre 1878
