
Lo Nazi Siempre es Noticia
Falleció Wagner, último patriarca de Bayreuth que fundó su "abuelo" Richard
El último patriarca de la saga Wagner falleció "plácidamente" el domingo, informó hoy su hija, Katharina Wagner, co-directora del festival junto a su hermana Eva desde 2008, en que cedió las riendas de un festival consagrado al culto a Richard.
Con la muerte del patriarca se pone fin a una era, marcada por el resurgimiento del festival que Winifred Wagner (la viuda de Siegfried Wagner, hijo del compositor) puso a los pies de Hitler y que, tras la Segunda Guerra Mundial, sus hijos Wolfgang y Wieland reflotaron hasta convertirlo en la cita más codiciada del año para los wagnerianos de todo el mundo.
Nacido en esa misma ciudad bávara, el 30 de agosto de 1919, Wolfgang Wagner dirigió Bayreuth -primero junto a su hermano, hasta la muerte de éste, en 1966- desde 1951 a agosto de 2008.
A lo largo de esta etapa pasaron por la "Verde Colina" batutas como las de Pierre Boulez y Daniel Barenboim y dúos mágicos, como el formado por Plácido Domingo y Waltraud Meier, quienes en 2000 encandilaron al exigente público bayreuthiano con su "Valkiria"./span>
Se pusieron en escena arriesgadas producciones con el mítico "Anillo del Nibelungo" de Boulez y Patrice Chéreau, de 1997, junto a otras que se estrellaron, como el "Parsifal" del "enfant terrible" de la escena alemana, Christoph Schlingensief, en 2004.
El viejo patriarca no dudó en fichar talentos "enemigos, como el provocador dramaturgo de la Alemania comunista Heiner Müller, quien acudió a Bayreuth en 1994 atraído por el morbo de trabajar "en el nido de viejos nazis", como le llamaba, y puso en escena el más bello "Tristán e Isolda" que se recuerda, dirigido por Barenboim.
A Wolfgang, cuyas producciones propias siempre fueron tachadas de conservadoras, se debió la apertura del festival a los renovadores del universo wagneriano, pero también sonoras rupturas con Bayreuth -como la de Waltraud Meier-, tras alguno de sus ataques de ira.
El paso de los años no endulzaron su carácter y ya cumplidos los 80 seguía empecinado en mantener su poder absoluto en la "Colina" pese a las presiones del Patronato de Bayreuth por el relevo.
Finalmente, a Wolfgang se le vino la edad encima en 2007, a la muerte de su segunda esposa, Gudrun, la madre de Katharina.
Hasta entonces, había persistido en que su única sucesora debía ser la que consideraba heredera natural del imperio, Katharina.
Al enviudar accedió a repartir el cometido entre ésta y Eva Wagner-Pasquier, nacida de su primer matrimonio y crecida entre las óperas de Bayreuth, pero con la que llevaba unos treinta años sin apenas hablarse.
Eva, como su hermano Gottfried, habían quedado desterradas de la Colina en una de esas trifulcas familiares de la dinastía.
La fórmula de la dirección colegiada era, en realidad, una reedición del esquema con el que Wolfgang asumió la dirección en 1951, estando el festival bajo la tutela aliada en la posguerra.
Wolfgang y Wieland se repartieron la tarea de reflotar el festival que durante el Tercer Reich fue un apéndice del aparato de propaganda, por obra de su madre, Winifred, inglesa de nacimiento y más nazi que muchos nazis.
Hitler hizo de Bayreuth su segundo hogar y su pieza predilecta.
"Los Maestros Cantores", fue el plato fuerte del festival en el Tercer Reich, en que Wolfgang y Wieland pasearon por sus jardines del brazo del dictador.
Wolfgang siguió paseando por los jardines y abriendo todas las temporadas del festival, puntualmente a finales de julio, hasta 2009.
La primera temporada de Katherina y Eva-Pasquier como señoras del lugar se abrió sin la presencia de Wolfgang a la puerta del teatro saludando a los peregrinos de todos los años a Bayreuth -desde la canciller Angela Merkel a la clase política en pleno de Baviera.
El viejo Wolfgang no acudió a la cita por razones de salud y más de uno dio por sellada ya, ese 25 de julio, la era del Bayreuth de los patriarcas, para entrar en una transición de rodaje bajo un nuevo matriarcado. EFE.
Ruta 12 en Atlántida
El Águila de Atlántida fue construida por el arquitecto Juan Torres, a pedido de un empresario llamado Michelizzi que vivió en el balneario a partir de 1937.
"Se sospecha que el Águila era utilizada como centro de espionaje nazi.
"Se sospecha que el Águila era utilizada como centro de espionaje nazi.
Michelizzi soñaba con hacer de Atlántida un balneario moderno como lo es Punta del Este en la actualidad. Para su proyecto compró tierras desde el Casino de Atlántida hasta el Fortín de Santa Rosa, construyendo el edificio Planeta, el edificio del Casino, el primer cine de Atlántida, una pista de patinaje y la cancha de golf más importante de Latinoamérica con 18 hoyos donde se jugaban campeonatos internacionales."
http://www.teledoce.com/noticia/6987_Ruta-12-en-Atlantida/
75 años del cambio de Persia a Irán por recomendación de los nazis
"Hace hoy 75 años, el 21 de marzo de 1935, se produjo el momento en el que Persia mudó su nombre por el de Irán. Todo ello tuvo lugar cuando, con la llegada al poder del militar Reza Sha Palavi, los nazis tuvieron la idea, transmitida al embajador persa en Alemania, de que ello suponía el advenimiento de una nueva raza.
Pese a que Irán fue obligado a abandonar sus tratos con los nazis por los aliados en 1941, durante la Segunda Guerra Mundial.
http://elrevolucionario.org/rev.php?breve1237
Retrato de Hitler adolescente
Un día de 1907, dos amigos salen de la ópera, en Viena. Acaban de ver 'Rienzi', una obra escrita y compuesta por Wagner sobre un líder en la Italia medieval que vence a la aristocracia y da el poder al pueblo. Uno de los dos amigos, bajo el influjo del drama contemplado -que han seguido de pie, apoyados en unas columnas de la sala, aguantando así las más de cuatro horas de la función- se dirige muy serio al otro. Con una pose que encaja mal con los 17 años de ambos, le dice que un día él también recibirá un mandato del pueblo para sacarlo de la servidumbre y llevarlo a las más altas cotas de libertad. El otro muchacho, que sólo ansía encontrar un empleo como músico, no termina de creer lo que ha oído. Su interlocutor quiere ser artista, seguramente pintor, rechaza las formas burguesas y propugna un estilo más sencillo y auténtico. Pero nunca hasta ahora le ha oído una proclama semejante. Treinta y dos años más tarde, en el entreacto de una función en Bayreuth, los dos hombres, ya cincuentones, hablan con Winifred Wagner, nuera del compositor, y recuerdan aquella escena de locura juvenil a la salida de la Ópera de Viena. Solo que la proclama se ha cumplido. El otrora joven visionario se dispone a llevar a cabo su sueño y sumir a la Humanidad en la mayor catástrofe nunca conocida. Su nombre es Adolf Hitler.
El amigo con el que el Führer compartió función de ópera fue la persona con quien tuvo más relación entre los 15 y los 19 años. Fueron casi como hermanos, sobre todo porque ninguno de los dos conocía esa figura (Hitler tenía solo una hermana con la que apenas se trataba). Mucho tiempo después, cuando el sueño milenario del Tercer Reich estaba sepultado por el peso de 60 millones de cadáveres, August Kubizek, que así se llamaba, escribió sus recuerdos de esa etapa adolescente. El libro, 'El joven Hitler que conocí' (Ed. Tempus), desvela el perfil de un joven tenaz, fantasioso, radical, ingenuo e irascible, que no ponía fácil adivinar en qué se convertiría.
Kubizek solo vio en dos ocasiones más a Hitler a partir del momento en que sus destinos se separaron, en 1908: la primera fue treinta años más tarde, y la segunda y última en el festival de Bayreuth, apenas unos días antes de que las tropas alemanas entraran en Polonia. En plena contienda, Kubizek, que acababa de afiliarse al Partido, recibió el encargo de escribir un libro con sus recuerdos juveniles. Como es obvio, le pedían un texto admirativo, un ejercicio de pleitesía en toda regla.
Cuando cayó Berlín, la obra no había sido publicada aún pero el original estaba terminado. Kubizek fue sometido a vigilancia por los aliados y el texto se salvó porque consiguió mantenerlo oculto. En 1953, vio por fin la luz, aunque Ian Kershaw, autor del prólogo a la presente edición, sostiene que hubo un 'negro' que se encargó de la redacción final. Sus argumentos parecen de peso, porque él pudo examinar el primer manuscrito y encontró que su estilo literario era más torpe y que destilaba una admiración por Hitler que está mucho más matizada en el libro.
Kubizek y Hitler se conocieron en un teatro de la ciudad austriaca de Linz en noviembre de 1904. Los dos adolescentes veían las funciones de pie porque las localidades eran mucho más baratas. Un día, ambos comentaron algún aspecto de la obra. Luego, comenzaron a colocarse juntos e intercambiaban opiniones, pero pasaron semanas hasta que se presentaron. A Kubizek, aquel joven impaciente, que llevaba siempre un bastón negro, escribía poemas -se los leía a la menor oportunidad- y despreciaba la escuela y a los profesores, le llamó la atención. Con la perspectiva del tiempo, parece imposible que no fuera así. El retrato que se nos ofrece es el de alguien necesitado de hablar y de público que lo escuchara, que elaboraba verdaderos discursos sobre cualquier tema.
De vocación, artista
El joven Hitler quería ser artista y cuando se traslada a Viena -adonde le seguirá su amigo poco después- sufre su primera decepción al no ser admitido en la Escuela de Pintura. Un profesor le recomendó la de Arquitectura, dado que los ejercicios que había presentado a las pruebas de ingreso representaban en casi todos los casos edificios imaginarios. Pero había abandonado los estudios regulares antes de tiempo y no cumplía los requisitos necesarios para comenzar esa carrera.
Kubizek muestra a un Hitler absorbente -«era para mí como una docena de amigos ordinarios»-, de mala salud, semivegetariano, amante de los paseos y la naturaleza e inopinadamente serio para su edad. Desde niño vivía fascinado por los relatos sobre héroes germánicos y se mostraba abiertamente pacifista. La grandilocuencia arquitectónica del Reich estaba ya en su cabeza: antes de trasladarse a Viena, y con solo 17 años, dibujó un verdadero plan urbanístico para Linz, con nuevos puentes, palacios y edificios de viviendas para el pueblo.
Mostraba también una clara tendencia a no admitir que la realidad no se plegara a sus pretensiones. Como no le gustaba el nombre de pila de su amigo (August), lo llamaba sistemáticamente Gustav. O como no le tocó la lotería la única vez que compró un número y había hecho grandes y muy detallados planes para el dinero del premio, cogió un monumental enfado y arremetió contra el sistema y las autoridades.
Cuenta Kubizek que el futuro Führer empezó a interesarse por la política en Viena. Pero no participaba en partidos ni reuniones. Solo teorizaba continuamente. También era antimilitarista. Y dibujaba y escribía. Escribía a destajo: lo mismo textos políticos que obras de teatro. Incluso intentó componer una ópera -libreto y partitura- al estilo de Wagner, a quien admiraba de forma incondicional. Como apenas tenía formación musical, era su amigo quien trataba de dar forma a unas melodías que el joven Adolf aporreaba en el piano. Trabajó en ello ferozmente, sin descanso, sin apenas dormir por la noche, forzando a su amigo a estar junto a él todo el tiempo. Un amigo a quien, cuando lo llamaron para alistarse en el Ejército austro-húngaro, recomendó huir a Alemania. Tal era su antimilitarismo.
Cuando llegó a la cancillería, Kubizek le envió una carta de felicitación. Durante una visita a Linz, Hitler lo invitó a su residencia. Hacía 30 años que no se habían visto. Luego volvió a citarlo en Bayreuht, el siguiente verano. La obertura del drama de la guerra ya había empezado."
http://www.elcorreo.com/alava/v/20100322/cultura/retrato-hitler-adolescente-20100322.htm
Acusan a Obama de Nazi por querer salud gratuita para los norteamericanos
Tras meses de negociaciones, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó con mayoría la ley de reforma del sistema de salud y luego un paquete de modificaciones. Esta reforma dotará de un seguro médico a los 30 millones de estadounidenses que carecen de uno.
El Senado debe todavía pronunciarse sobre el paquete de modificaciones para que el proyecto más importante de política interior del presidente Barack Obama entre en vigor.
La ley fue aprobada con 219 votos a favor y 212 en contra y está en manos de Obama, quien debe firmarla. "Esta noche respondimos a la llamada de la historia", afirmó Obama tras la votación, que describió como un "voto por el pueblo estadounidense".
Se trata de la mayor victoria legislativa de Obama desde que asumió la presidencia, pero conseguirla le costó buena parte de su capital político.
La oposición a la ley fue muy intensa e incluso se registraron actos violentos. En númerosas marchas se acusó a Obama de ser un "socialista" y hasta un "nazi" por querer que todos los estadounidesnses gocen de un seguro médico.
La reforma alcanzada no es radical, pero sí amplia, comentó Obama. "Así es la transformación", es un "ladrillo más en los cimientos del sueño americano", añadió.
http://www.tn.com.ar/2010/03/22/internacional/02164731.html
¿Qué leía Hitler?
"...De los clásicos, «Don Quijote» y más Shakespeare que Goethe. Entre los filósofos prefería a Fichte -contra lo que siempre se dijo-, sobre Schopenhauer y Nietzsche. En materia racista valoraba más «El judío internacional» de Henry Ford y «La muerte de la gran raza» de Madison Grant que «El Mito de Occidente» del ideólogo nazi Alfred Rosenberg, que consideraba ilegible. Y en su formación sentimental, «Robinson Crusoe» y el Oeste de Karl May. Como autodidacta, Hitler siguió los consejos de su mentor «intelectual», Dietrich Eckart, y se identificó con «Peer Gynt». En la guerra respetó siempre a Ernst Jünger: en 1926,..."
http://www.abc.es/20100322/cultura-libros/biblioteca-hitler-20100322.html
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