
BHUTTO Y KRISTINA
CENTRO DE ESTUDIOS EVOLIANOS
El emocionado homenaje que Kristina Kirchner le dirigiera a su par, recientemente
ajusticiada, la ex premier pakistaní Benazir Bhutto llama a un conjunto de reflexiones
que nos permiten establecer las similitudes entre ambas.
Si bien Kristina, aun siendo gobernante en la actualidad, no ha gozado hasta el momento de
la popularidad de su par pakistaní, lo indubitable en los dos casos es que ambas han
pertenecido en vida a un partido de corte populista, el peronista en el caso de la
argentina y el Popular Pakistaní en el de la desafortunada Benazir.
Los dos nucleamientos han tenido características muy similares. Ambos han practicado por
igual la demagogia en el ejercicio del poder, consistente en el reparto de cargos y
favores, de prebendas, y ha sido en función de ello y de otros actos de carácter
compulsivo y de soborno que han logrado suscitar adhesiones entre la población por las
cuales han podido comprar sus voluntades en el momento de las urnas.
A su vez las dos han contado con el beneplácito de los poderes fácticos que dirigen la
alta política del planeta. Si Benazir Bhutto, quien había sido desplazada por
corrupción mayúscula del poder del Estado, pudo volver al país luego de un largo
ostracismo en el exterior, ello fue a causa de una expresa recomendación y respaldo de su
par norteamericana Condolezza Rice que viera en ella la carta a jugar en contra de Al
Qaeda a fin de salvar el ya perimido régimen democrático que el militar Musharraf no
lograba mantener. En el caso argentino el peronismo y el radicalismo, los dos expulsados
sucesivamente del gobierno por graves actos de corrupción, han sido a su vez los
instrumentos que tal poder ha utilizado para estructurar nuestra argentina postmalvinas,
es decir la democrática y sustentable que promueven los organismos multinacionales para
el mantenimiento del orden en el mundo. El caso de los Kirchner fue la carta a utilizar
luego de que la terrible crisis de los años 2001-2002 pusiera en severo peligro la
continuidad del sistema.
Pero otra característica interesante de las dos gobernantes ha sido la estrecha
vinculación que existiera en ellas entre su función de gobierno y la marital. Bien
sabemos que Kristina y su marido se intercambiaron funciones de mando y colaboraron
estrechamente durante las dos gestiones, la del esposo primero y la de ella después. En
el caso pakistaní la circunstancia ha sido también muy similar. Tras la eliminación de
Benazir, su partido, luego de una larga y democrática deliberación de cinco horas,
resolvió entregar el mando al esposo de esta última, Azif Zardari, más conocido como
Mister 10%. Se recuerda que éste estuvo preso porque se pudo comprobar, durante el mismo
mandato de su desafortunada esposa, que se quedaba con el 10% de comisión de todos los
contratos que hacía el Estado. Febriles intervenciones de la diplomacia norteamericana
habían logrado en su momento la libertad de esta nueva carta de la democracia. Es de
destacar que, para cubrir un poco con las formas y no hacer las cosas más repugnantes de
manera ostensible, la democrática reunión de cinco horas estableció que nominalmente el
mando del partido será ejercido por el hijo mayor de Benazir y de Zardari, Bilawal, quien
apenas cuenta con 19 años. Si bien esto último no es el caso acontecido con nuestro
matrimonio gobernante, los hechos de corrupción denunciados en relación al mismo son muy
similares e incluso más escandalosos que los de Zardari. Las famosas regalías de Santa
Cruz, el caso Shanska, la "nacionalización" del petróleo, las sucesivas bolsas
y valijas cargadas de billetes, son sólo algunos de los ejemplos que asemejan las dos
situaciones.
Pero hay por último una semejanza mayor ente las dos mujeres políticas, la argentina y
la malhabida pakistaní. En los dos casos se ha efectuado un culto exacerbado por el
propio género en las funciones del gobierno y de la democracia considerándose que una
verdadera democracia solamente se consuma cuando es la mujer la que ejerce la función del
mando.
Kristina no se ha cansado de decirnos, lo mismo que su marido, que esta última otorga un
rasgo de mayor coherencia y eficiencia a una democracia y lo ha resaltado especialmente en
su discurso de homenaje a Benazir manifestando que no ha sido una casualidad que quienes
rechazan la democracia se hayan ensañado con una de sus líderes mujer. Debemos reconocer
que esto último es verdad. El "menos malo de los sistemas posibles" tiene su
fundamento último en el dogma de la igualdad, el que fuera propio de las sociedades
matriarcales de nuestros tiempos más remotos. Por su carácter numérico y cuantitativo,
dicho fenómeno se asocia también con otras manifestaciones de nuestros tiempos, tales
como el pacifismo, el culto por la vida, por el confort y la economía, así como el
desaforado interés por el propio cuerpo, respecto del cual no casualmente nuestra
presidente ha practicado una verdadera religión. En contraposición con ello las
sociedades patriarcales, en las cuales el hombre era el centro rector, fueron por el
contrario jerárquicas y desigualitarias, sustentando frente al régimen democrático su
antítesis absoluta, la aristocracia. En razón de su coherencia, los desarrollos últimos
de la democracia exigen un grado de feminismo cada vez mayor. Si en sus orígenes ello
consistió en hombres que renunciaron a ser tales asumiendo actitudes propias de las
sociedades matriarcales, ahora en los momentos terminales será en cambio la mujer la que
ocupará los principales espacios. Ello hoy se lo percibe hasta en expresiones simbólicas
tales como la reciente elección de una mujer para el ejercicio de un cargo que siempre
fue de hombres, como el de edecán militar. Anteriormente ello había sido precedido por
el nombramiento de una de ellas al frente de la función militar de la defensa. Pero este
tema ya lo hemos desarrollado en otra nota escrita antes de la asunción de nuestra
presidenta, por lo que nos remitimos a la misma.
Digamos finalmente que la única diferencia que hoy existe con la situación pakistaní es
que aquí no hay una organización de corte patriarcal que pudiera por el momento poner en
riesgo el ejercicio de poder por parte de Kristina. Por lo tanto no corremos riesgos de
que el enemigo de la Argentina nos envíe alguna expedición punitiva como en Afganistán,
Irak y muy prontamente también en Pakistán. Lo único que por el momento pasa es el
escándalo de las valijas de Antonini, lo cual, tal como dijéramos es para distraernos de
lo esencial.
Marcos Ghio
Buenos Aires, 2/01/08
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