La Furia inquisitorial Sionista

1.- "Sacerdote de la religión de la avaricia" es según lo ha dicho el Sr. Jacobo Zabludovsky sinónimo de hebreo.

2.- Un periodista Mexicano responde a sus detractores Sionistas.


En una visceral respuesta Jacobo Z. quien durante décadas manipulo la información y fue un fiel servidor del sistema priista, hasta que cayó en desgracias pues el nuevo dueño de Televisa Emilio Azcárraga Jean lo mandó de paseo por ser demasiada la lambisconería demostrada por Jacobito durante décadas. Los más connotados cómicos de la televisión mexicana lo tomaron varias veces como "Patiño" y a nadie se le ocurrió que eso era antisemitismo, pero ahora este señor en un arranque de "furia sionista" y con el afán de que lo vuelvan a colocar como el periodista estrella le hace al chekista y cazador de brujas.

Primero escribió en contra de la venta de libros por parte de Salvador Borrego y Pedro Varela en la pasada FIL de Guadalajara, ahora se lanza en contra del presidente del partido democristiano el PAN.

El Sr. Jacobo raya en lo ridículo con afirmaciones como "articulo impregnado con tufo antisemita "o errores imperdonables para un periodista de más de 80 años de edad como es afirmar la existencia del "Partido Nacional Sinarquista" cuando todos sabemos que nunca ha existido un partido con ese nombre, y por supuesto jamás señala como corrupto a su hermano racial el multidefraudador Madoff. También es de todos conocido que el PAN desde hace muchos años se ha desvivido por quedar bien con la comunidad israelita, los dirigentes panistas saben muy bien quienes son los amos del dinero y no dudan en rendir pleitesía

En fin he aquí el articulo de Don Germán Martínez Cazares el cual desató la furia sionista.

Servirá también este artículo para que "investigadores del subtipo electrizante" encuentren una nueva trama negra.

Germán Martínez Cázares
Treta - "El Universal"


Era uno de esos sacerdotes de la religión de la avaricia. Respetado, aclamado y hasta venerado en Nueva York. Pontífice de la "meca capitalista". Sus atributos eran el honor, la decencia y, sobretodo, la confianza. Su feligresía le depositaba no sólo sus inversiones y dinero, sino su confianza.

Se llama Bernard L. Madoff y al amparo del delirio provocado por la devoción al lucro, defraudó a sus clientes y construyó el más grande timo mundial en la historia de las finanzas.

El credo de la avaricia, parafraseando a Francis Fukuyama, funciona sólo con la confianza. "In Madoff we trust" clamaron la crema y nata de los grandes inversores mundiales. Así les fue. Se perdieron 50 mil millones de dólares, en un embuste de "proporciones épicas" que tiene lastimado el prestigio de muchos inversores. Lo mismo al Banco Santander, a los propietarios de los Metz de Nueva York o de las Águilas de Filadelfia. También a un grupo de obras de beneficencia (los estafadores limpian sus culpas con regalos de caridad) de la comunidad judía.

Bernard Madoff, de 70 años, era en su juventud un salvavidas en las playas de Queens. Ahorró cinco mil dólares y empezó a construir unas redes de préstamos entre sus amigos (lo que aquí se conoce como "tandas"), después comenzó a captar dinero y prestarlo en una pirámide de usuarios. Pronto prometió y cumplió rentas o intereses atractivos. Al esquema entran nuevos inversores que en realidad son pagadores de las rentas de los más antiguos. Mientras los ingresos crecían se pagaban los intereses, cuándo no crecen, obvio, la treta se descubre y se derrumba la pirámide.

Madoff duró toda una vida en la estafa. Conocía la ingeniería financiera, los juegos de ficción especulativa, los pasillos de Wall Street y sobretodo los recovecos legales de las estructuras bursátiles. Fue presidente de Nasdaq, el mercado de valores tecnológicos, y conquistó para ese mercado a Apple, Cisco y Google. Representó a las firmas de corretaje ante los reguladores del mercado de valores de Estados Unidos. En Miami se movía como pez en el agua en los centros sociales más exclusivos y, además, era donante del Partido Demócrata. Quizá aportó a la campaña de Barack Obama.

El andamiaje financiero de garantizar rendimientos más elevados que las inversiones normales, burlando las normas financieras y la fiscalización gubernamental, es una práctica conocida en México. Hace algunos años en cajas populares, con ese mismo engaño, Mauricio Dromundo defraudó a miles de jaliscienses, guanajuatenses y michoacanos. La Caja "el Arbolito" dejó en "la chilla" a otros tantos bajacalifornianos y sonorenses.

Bernard Madoff confesó todo. Llamó a sus hijos Andrew y Mark y desveló el secreto. Toda su reputación y riqueza era una gran mentira. El jueves pasado entró a la cárcel. Fue puesto en libertad tras garantizar, con su departamento de Manhattan, una fianza millonaria. Le espera un juicio y cinco años de prisión.

La pregunta es la misma ¿cómo detener ese impulso de sofisticación financiera para la avaricia sin un Estado fuerte y, al mismo tiempo, promover la libre empresa? La respuesta es el modelo que propone la economía social de mercado.

El gobernador de Illinois, Rod Blagojevich, buscó vender la silla del Senado de Obama. Cierto. Con ese Estado, tampoco se puede regular eficientemente al mercado.

Jacobo Zabludovsky Bucareli

El señor Germán Martínez Cázares, presidente nacional del Partido Acción Nacional, publicó el martes pasado en las páginas de opinión de EL UNIVERSAL, un artículo inaceptable, injurioso contra los judíos.

El tema de su escrito es el fraude cometido por Bernard L. Madoff en perjuicio de instituciones y personas de numerosos países, calculado en 50 mil millones de dólares. Al mencionar algunas de las víctimas el señor Martínez afirma: "También a un grupo de obras de beneficencia (los estafadores limpian sus culpas con regalos de caridad) de la comunidad judía".

El estafador estafó a estafadores que limpian sus culpas con regalos de caridad y pertenecen a la comunidad judía. El señor Martínez no aclara cuáles son las culpas ni circunscribe la comunidad a determinado pueblo, ciudad o país. Son culpas de todos los judíos. Y si alguien, confundido con la extraña sintaxis (parte de la gramática que enseña a coordinar y unir las palabras para formar las oraciones y expresar conceptos), pudiera pensar que el autor atribuía esas culpas a Madoff, la posibilidad se descarta porque nadie ha mencionado que él sea autor de regalos de caridad.

Al contrario: entre sus defraudados hay filántropos e instituciones de ayuda social. Quienes limpian sus culpas con regalos de caridad son los judíos porque son estafadores o son estafadores porque son judíos y por eso hacen obras de beneficencia.

Todo el artículo está impregnado de un tufo antisemita desde sus primeras palabras: "Era uno de esos sacerdotes de la religión de la avaricia… venerado en Nueva York… Su feligresía le depositaba no sólo sus inversiones y dinero, sino su confianza". Salpica su prosa con frases como: "El credo de la avaricia", y se pregunta: "¿Cómo detener ese impulso de sofisticación financiera para la avaricia sin un estado fuerte…?".

Tres veces en su corto texto, el señor Martínez menciona la palabra avaricia, pecado atribuido desde hace siglos a los judíos. Ejemplos hay tantos como agresiones antijudías registra la humanidad. El más mentado ha sido el de Shylock, sobre todo para quienes nunca han leído El mercader de Venecia y por tanto ignoran que el prestamista prefirió la libra de carne a todo el dinero que se le ofrecía, porque deseaba vengarse ante la humillación, la ofensa pública y la pérdida trágica de su hija, no aumentar sus caudales. Lo contrario a la avaricia. Pero esa es otra historia.

El señor Martínez no es un ciudadano cualquiera. Aunque lo fuera no tiene derecho a insultar. Es uno de los alfiles del presidente Felipe Calderón. Es el jefe del partido político al que ha pertenecido el señor Calderón por dos generaciones, desde su padre. Es el jefe del partido en el poder. Encabeza diputados, gobernadores, secretarios de Estado, funcionarios de toda especie y condición.

¿Interpreta el pensamiento del Presidente? Cuando afirma pasmosamente que Madoff: "Quizá aportó a la campaña de Barack Obama", ¿tiene alguna prueba de que hubo en ella dinero mal habido? Tal vez insinúa que dinero judío intenta comprometer al próximo presidente de Estados Unidos.

Para nadie es secreto que un sector importante del PAN perteneció al Partido Nacional Sinarquista, de abierta actitud antijudía, a veces violenta. Fue durante su auge y el de las Camisas Doradas, hace unas siete décadas, cuando a la luz del día en la calle 16 de Septiembre fue agredido con violencia, por su aspecto judío, el poeta Jacobo Glantz, padre de la excelente escritora Margo Glantz. Son tan numerosos los sinarquistas en el PAN que, no obstante sentirse en casa, hace algunos meses intentaron separarse para refundar su partido.

Su influencia es visible.

Debe aclararse si el artículo fue producto de una decisión o idea personal del señor Martínez, quien (ver Campos Elíseos de Katia D'Artigues, miércoles 17) se enfrenta a una demanda de Manuel Bartlett por haberlo acusado de ser "el artífice del fraude electoral del 88 y presunto asesino de Buendía". La Suprema Corte, publica Katia, discute únicamente si don Germán dijo lo que dijo cuando tenía fuero de diputado.

México ha sido y es un país de firme raigambre democrática, de igualdad y libertad, de tolerancia y respeto.

Cualquier intento de sembrar el odio contra una minoría no sólo vulnera a ese grupo, tiende a destruir la esencia misma del Estado y los principios sobre los cuales los mexicanos hemos creado nuestro sistema de convivencia.

México ya tiene bastantes problemas. No necesita ayuda de nadie para crear el caldo de cultivo a la discriminación. Menos del jefe del partido oficial.

No creo que el Presidente lo avale.

¿O sí?

2.- Un periodista Mexicano responde a sus detractores Sionistas.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=77862

Bajo la lupa: ¿Seré "antisemita", en verdad?

Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada


Rebelión publicó ayer un artículo del profesor Fernando Sánchez Cuadros en defensa del analista político Alfredo Jalife-Rahme, que sufre en la actualidad una campaña mediática de la colonia sionista mexicana (véase http://www.rebelion.org/noticia.php?id=77835). Hoy es el propio Jalife-Rahme quien responde.

Antecedentes: por no compartir su fanático "israelocentrismo", ya me volví la obsesión personal de Alejandro Frank Hoeflich, quien desde hace más de seis (sic) años exige furibundamente mi expulsión de La Jornada: primero, a título personal, luego acompañado de Arnoldo Kraus Weisman (El Correo Ilustrado, La Jornada, 26/6/02 y 20/4/07), y ahora (junto a Gall Sonabend) encabeza una cruzada de linchamiento exorcista (desplegado publicitario, La Jornada, 19/12/08).

Frank Hoeflich, comprensiblemente abrumado por traumas atávicos (v. gr., Los protocolos de los sabios de Sion y el nazismo, de los que jamás hice apología), me acusa viciosamente (solo y acompañado) de "antisemitismo" mediante jeremiadas y anatemas sectarios, y confiesa vivir "indignado" por mis artículos que tanto le exasperan. ¡Qué pena!

Resalta que le afecten tanto las críticas financieras a un sector de la "banca israelí" y en las que exhibe su gueto mental semántico que choca con las definiciones universales de los términos y en las que abusa (solo o acompañado) del "antisemitismo" como blindaje de inimputabilidad que explota para coartar mi libertad de expresión, mi derecho a informar y a exponer mi inalienable crítica cartesiana.

No soy israelí, ni sionista, ni su clon, por lo que lamento no coincidir con su cosmogonía sectaria, por más respetable o repelente que sea. Tampoco colaboro para Televisa (donde Enrique Krauze Kleinbort alardea manejar la lista de colaboradores y su contenido) ni escribo para The Jerusalem Post, sino para un periódico plural, como La Jornada, donde a la mayoría de las comunidades libanesa y árabe tampoco le gusta (sin hacer tanta alharaca) las opiniones de Frank Hoeflich, Kraus Weisman y Krauze Kleinbrot, defensores a ultranza de ese Israel, al que no se le debe tocar y a cuyos grupos sionistas se les indultan sus crímenes acumulados desde hace 61 años.

Yo he sido más crítico de mis paisanos árabes y libaneses que ellos de sus correligionarios israelíes.

¿Se trata de equiparar a la víctima histórica con el verdugo contemporáneo? ¿Es correcto extrapolar indiscriminadamente las traumáticas vivencias, que un servidor siempre ha condenado en los multimedia, durante el zarismo y el nazismo, para blindar, esterilizar e inmunizar las atrocidades perpetradas por Israel, los neoconservadores straussianos y ciertos banqueros israelíes?

Hechos: quizá lo oculten o ignoren, pero el "mayor estafador del mundo", el "banquero israelí" Bernie Madoff, maneja(ba) los fondos del Mossad (ver The Spoof; 15/12/08).

Finance Yahoo (18/12/08) reveló que la estafa de Bernie Madoff asciende a 100 mil millones de dólares, que habían sido expatriados a Israel. ¿Señalar las felonías de Madoff equivale a "antisemitismo"? Interesante ingeniería semántica que practica la lista de Frank Hoeflich.

Lehman Brothers, joya de la banca israelí-anglosajona (¿prefieren "sionista-anglosajona"?) que detonó el tsunami financiero global (que, por cierto, infectó a México), expatrió 400 mil millones de dólares a Israel días antes de su quiebra (ver Bajo la Lupa, 12/10/08).

Si no afectase la vida de tantos seres humanos en el mundo y los intereses patrimoniales de terceros, no me tomaría la molestia de citar las hazañas del Mossad y la "banca israelí-anglosajona".

No pocas veces el Mossad ha sacrificado a sus "conciudadanos" para obtener suculentos dividendos geopolíticos, como el caso flagrante del "chacal" palestino Abu Nidal, a quien usaron para perpetrar un atentado contra Shlomo Argov, embajador de Israel en Gran Bretaña, con el fin de tener una coartada para su invasión a Líbano en 1982, según el británico Patrick Seale, una de las máximas autoridades sobre el Gran Medio-Oriente, quien afirma que "Abu Nidal era sin duda (sic) un agente del Mossad" (Japan Today, 10/11/06), lo cual es avalado por Robert Fisk, colaborador "serio e imparcial" y nada "desinformador" de La Jornada y de The Independent (25/10/08).

Es comprensible que a los encubridores del sionismo financiero y/o a los ignorantes de la región les exaspere la cruda realidad.

Quienes somos investigadores de la región tenemos tanto la responsabilidad histórica como la obligación intelectual de explorar todas las pistas, incluyendo al inimputable Mossad, por más dolorosas que sean para las mentes castas.

Lo mejor no es la percepción de la lista de Frank Hoeflich, ni siquiera la mía, sino la de los propios afectados: "los intelectuales y defensores de derechos humanos en India" declararon que "Al Qaeda es una organización frontal de la CIA y el Mossad que está detrás de los atentados en Bombay y muchos otros para imponer en el mundo su agenda de "guerra global contra el terrorismo", según India Daily y The Kashmir Times (www.indiadaily.com/editorial/17121.asp y www.kashmirtimes.com/archive/0706/070613/index.htm). ¿Son "absurdas especulaciones"? ¿Son "sesgados y malintencionados" los "intelectuales y defensores de derechos humanos de India", donde abunda la sapiencia milenaria?

Lo expresado por India Daily y Kashmir Times es una afirmación categórica, mientras la mía fue una "pregunta" obligada, dado el nivel diabólico circundante, entre las diferentes pistas que señalé (al mismo Liskhar-E-Taiba asociado con Al Qaeda, indios, etcétera) sobre la autoría de la carnicería de Bombay, que atribuí al racista choque huntingtoniano de civilizaciones (ver Bajo la Lupa, 7/12/08). Este artículo valió el exorcismo de "antisemitismo" para la lista de Frank Hoeflich, quien ya me había increpado cómicamente de "antisemita" por haber calificado de "cosmopolita" al banquero George Soros (sin haber mencionado su "origen"). En EU existe una revista popular Cosmopolitan. ¿Será también acusada de "antisemita"?

Sin venir al caso, Enrique Krauze Kleinbort (en su polémica con John Ackerman, El Correo Ilustrado, 30/4/08), me acusó livianamente de "bajezas antisemitas" por haber señalado previamente sus controvertidas públicas posturas.

Frank Hoeflich, Kraus Weisman, Krauze Kleinbort, Gall Sonabend, Sefchovich Wasongarz (y otros) van a tener una gran dificultad científica y genética en demostrar que son más "semitas" que yo.

No puedo ser "antisemita" porque soy triplemente semita (ver Bajo la Lupa, 14/5/08). ¿Sabrán qué significa científica y lingüísticamente "semita", que expropian sin miramientos y que quiere decir "perteneciente a los pueblos árabes (sic) y hebreos" (Diccionario de la lengua española)?

No puedo ofrecer "disculpas" a los familiares de Norma Schvarzblat, cuyo deceso explotan sin pudor, porque no fui yo quien la asesinó, pero estoy con ellos en mi más profundo pésame, si con ello contribuyo en aliviar su aflicción, que hago extensivo a las víctimas de Bombay, sin excepción sectaria.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx