
CAPITALISMO SINDICAL O COOPERATIVO
Uno de los discursos típicos en el nacionalismo español es el del Nacional Sindicalismo
y la propuesta de cooperativismo. Durante años se hablaba en los ambientes falangistas de
estos temas como la solución al problema social y empresarial.
Hace poco el Foro de Economía Política del grupo Vértice,
cercano a FE JONS, ha difundido un magnífico comunicado en el que se inicia un proceso de
comprensión mucho más global de estas propuestas. Básicamente este grupo indica que la
propiedad cooperativa de un medio de producción, o la propiedad sindical, no garantizan
absolutamente nada positivo en sí mismas, si el entorno de mercado sigue siendo el
actual.
"En definitiva, si el corporativismo mantiene un sistema de asignación de recursos y
asignación de precios por un mercado sujeto a la ley de oferta y demanda, podemos
concluir que el corporativismo no es más que una salida utópica dentro de una visión
individualista y burguesa de la economía, muy propia de la escuela marginalista y del
modelo neoclásico del liberalismo. Es decir, en el mejor de los casos no es más que
capitalismo sindical, siendo 'sindical' un calificador y 'capitalismo' lo sustantivo, y
por tanto lo esencial".
Recordemos que la UGT ya intentó un sistema de cooperativa de vivienda de miles de
millones, con ayudas estatales e incluso corrupciones claras, logrando comportarse como
una empresa más: estafar y llevar a la quiebra el conjunto, dejando a los cooperativistas
sin casa ni dinero.
Hay Bancos y todas las Cajas que son propiedad estatal o para-estatal, y en realidad
actúan como bancos privados y empresas de mercado, exactamente como lo haría una empresa
capitalista.
Hoy en día cientos de despedidos han montado pequeñas empresas cooperativas,
aprovechando las ayudas al despido, pero todas ellas actúan también como empresas
capitalistas, terminando la mayoría o en cierre o absorbidas por otra empresa privada
mayor, eso sí, con ventaja económica para los fundadores, convertidos en accionistas o
cobrando las plusvalías por el buen funcionamiento de su empresa en esa absorción.
No, el cooperativismo o la propiedad y control sindical no son más que 'herramientas',
que pueden ser útiles o no en función del entorno en el que se usan, y por quien las
usa, no son 'soluciones' en sí mismas. El Mercado impone sus leyes de competencia y
rendimiento, y mientras sea así las fórmulas de propiedad o cogestión no tienen
importancia alguna.
Y de ahí llegamos al centro de la cuestión: Una alternativa al sistema no puede basarse
en un sistema de organización económico sino en una voluntad política, en una
concepción global del mundo y de las relaciones de Hombre y Naturaleza, y entre ellas de
Hombre y Economía, absolutamente contrapuestas al Mercado.
El corporativismo, como la propiedad privada o el sindicalismo, o la nacionalización,
todos términos son SOLO medios, herramientas, que pueden y deben usarse a la vez o con
prioridades, pero que no tienen sentido de Alternativa si no es en un entorno de
eliminación del Mercado como Dios, sujeción de las leyes económicas a la voluntad
política y orientación global de la Economía como Medio y no Fin de la Sociedad.
Es en este sentido que el Nacional Sindicalismo forma parte de una alternativa parcial,
que evita tener una visión global del mundo y se centra en 'los medios económicos',
mientras que una Alternativa al Sistema debe iniciarse en la concepción del hombre y su
relación con la Ética y las cosas, siendo la Política Económica sólo una consecuencia
de esa visión global, no un principio de inicio. Por ello el Nacional-Sindicalismo o el
Corporativismo no tienen sentido si no es dentro de un revolución global, como unas meros
instrumentos a utilizar, sin más valor que eso. No importa usar sistemas sindicales o
corporativos sino destruir el Capitalismo y el poder del Dinero, y luego construir una
economía al servicio del Pueblo, con sindicatos nacionales, o con cooperativas, con
empresas privadas o públicas, eso importa poco, mientras estén todas ellas al servicio y
bajo el poder de una Voluntad Política fuerte y clara en supeditarla economía al bien
Colectivo.
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