
Expediciones a la Florida o cuando los Indios pasaron de
conquistados a conquistadores (1a Parte)
Del libro de Alfonso Trueba, Editorial Campeador
Para muchos es casi desconocido la época virreinal de nuestra Nova Hispania, fueron casi
trescientos años de un crecimiento vertiginoso y pocos saben que lo que hoy son los ricos
y prósperos estados de EU, en algún tiempo fueron descubiertos y conquistados por el
Imperio de las Españas con la total ayuda de la Nova Hispania.
En los años 50 del siglo XX el recién derrotado Salvador Abascal se dio a la tarea de
editar-bajo el auspicio de Editorial Jus-una colección de libros folletos con el rumboso
y titulo de "Figuras y episodios de la vida de México" donde se relataba la
otra historia, la que siempre han ocultado los liberales masónicos que han gobernado esta
región en un 95 por ciento desde que es "independiente".
Hoy ninguno de sus descendientes, ni amigos han reeditado esas obras, incluso prefieren
que sean olvidadas, en esta lista esta incluido el -hasta hoy Secretario de Gobernación
el Ex - católico, hoy fiel cripto juarista Carlos Abascal Carranza
La mayor parte de estos "episodios" fueron escritos por Alfonso Trueba-quien
para no ser menos desde principios de los años 70, se cambio al lado liberal ---a cambio
de un puesto en la Suprema Corte de Justicia--- y fue más allá de lo que le solicitaron
pues prohibió la reedición de sus obras., cosa que a nosotros nos vale un cacahuate.
Hoy presentamos la primera parte de:
"Expediciones a la
Florida"
El Relato que sigue es, en parte, sobre un tema que excede las fronteras de México.
Nuestro primer intento fue narrar únicamente las dos expediciones a la florida que
partieron de la Nueva España, a saber, la inerme de Fray Luis Cáncer y la armada que por
mandato de Felipe II organizó el Virrey don Luis de Velasco, y que bajo el mando de don
Tristán de Luna y Arellano salió del Puerto de Veracruz a mediados de 1559. Pero nos
pareció necesario referir aquí un breve relato de las expediciones de Juan Ponce de
León, Lucas Vázquez de Ayllón y Hernando de Soto.
Estos episodios no están completamente
desligados de la historia nacional. Los soldados sobrevivientes del ejército de Heranado
de Soto aportaron a la costa de Tamaulipas y vinieron luego a la capital de la Nueva
España, donde sus relaciones acerca de las ricas provincias por donde habían andado
suscitaron el deseo de emprender nuevamente la conquista de la florida. Algunos se
quedaron aquí y otros tomaron parte en la expedición de Arellano-
De suyo la historia del descubrimiento,
exploración y frustrada conquista de una enorme porción del territorio que hoy pertenece
a EU, ofrece un extraordinario interés. Enseña la capacidad de heroísmo de una
raza, y en el trágico fin de los sueños de los conquistadores, la vanidad de
las más ambiciosas empresas humanas.
En la expedición de Fray Luis Cáncer
hallará el lector un vivo ejemplo de idealismo cristiano...y también el
fracaso-lamentable de las teorías del señor obispo Las Casas.
La expedición de 1559 nos muestra cómo
la Nueva España, de Colonia se convirtió en colonizadora. Con barcos mexicanos, recursos
mexicanos y, en parte, gente de México, sale de Veracruz una expedición en demanda de la
quimera floridiana. Allá van, en una poderosa flota de trece naves, dos mil personas a
colonizar las indefinidas y casi fantásticas tierras de Florida. Esta aventurada
expedición, como otra empresa mayor de Felipe II tiene también que luchar "contra
los elementos"y, desgraciadamente, a pesar del heroico tesón de su jefe y el {animo
fuerte de los soldados, termina sin gloria. Con todo, nos parece un episodio digno de ser
recordado.
Capítulo I
La Quimera Floridana
Gloria, poder riqueza y piedad eran motivos que lanzaban a los audaces castellanos del
siglo XVI a descubrir y explorar mundos ignotos. En el caso particular de Juan Ponce de
León operó un motivo más: hallar la fuente de la perenne juventud.
Este hidalgo fiero y romántico vino a la Española en 1493 con Colón. Pacificó la isla
de Puerto Rico ,por medios no muy cristianos, como el empleo del famoso perro becerrillo ,
terror de los indígenas que temían más a diez con el perro que a ciento sin él.
Fue gobernador de la hermosa isla, y
depuesto del cargo,"determino de hacer alguna cosa con que ganar honra y
acrecentar hacienda". Sabiendo que había tierras "por la banda del
norte" acordó ir a descubrirlas.
El principal objeto de su empresa era
buscar la fuente de Bimini y un río cuyas aguas, según los nativos de Cuba y de la
española, tenían la virtud de rejuvenecer.
"Y fue verdad que muchos indios de Cuba -dice el cronista Herrera- teniendo
por cierto que había este río, pasaron, no muchos años antes que los castellanos
descubriesen aquella isla, a las tierras de la Florida, en busaca de él y allí se
quedaron, y hasta hoy dura aquella generación de los de Cuba. Esta fama de la causa que
movió a éstos para entrar en la florida, movió también a todos los reyes y caciques de
aquella comarca, para tomar muy a pechos el saber qué río podría ser aquél que tan
buena obra hacia, de tornar los viejos en mozos. Y no quedo río ni arroyo en toda
Florida, hasta las lagunas y pantanos, adonde no se bañasen".(Herrera, Antonio,
Historia General de los Hechos de los Castellanos)
Este sueño, pues de hallar las fabulosas aguas que devolvían a los hombres el verdor de
la juventud, lanzó a Juan Ponce de León a plantar, el primero ,la cruz y la bandera de
España en los pantanos de Florida.
El Descubrimiento
Armó una Flota de tres barcos, y con autorización de la corona, salió de Puerto Rico el
3 de marzo e 1513.
El dos de abril, después de recorrer
varias islas, surgieron cerca de tierra, y pensando que era isla la llamaron la Florida, "porque
tenía muy linda vista de muchas y frescas arboledas, y porque también la descubrieron en
tiempo de Pascua Florida."
Desembarcó Juan Ponce de León en un
sitio vecino a la desembocadura del río llamado al presente Sain John, y tomó posesión
de la tierra en nombre del rey de España. El viernes 8 se hicieron ala vela, y navegando
al sur, descubrieron el día 20 unos bohíos de indios a donde surgieron.
Al siguiente, yendo las 3 naves al borde
de la mar, hallaron una corriente que no pudieron cruzar. Dos de las naves, que estaban
más cerca de tierra, anclaron, pero era tan fuerte la corriente que hacia rehilar los
cables. El tercer navío, que era bergantín y que se halló más a la mar, no debió
encontrar fondo, y desabrazado de la tierra, le perdieron de vista, siendo el día claro y
con bonanza.
Salió aquí Juan Ponce, llamado de los
indios, que luego procuraron tomarle la barca, los remos y las armas. Se les sufrió, por
no romper con ellos "y por no escandalizar la tierra". Pero como un
marinero recibió un palo en la cabeza, "del que quedó amortecido",
hubo de pelearse con los nativos, que hirieron con sus flechas a dos castellanos.
Se partió de allí a un río, donde
tomó agua y leña y estuvo esperando el bergantín. Acudieron a estorbarlo 60 indios, uno
de los cuales fue tomado como piloto. Juan Ponce denominó al río de la Cruz y dejó
labrada una piedra de Cantera.
El 8 de mayo doblaron el Cabo
Cañaveral, que Ponce llamó Cabo Corrientes. Navegando hacia el sur, dieron con los Cayos
dela Florida que denominaron los Mártires, "porque vistas de lejos las peñas
que se levantaban, parecen hombres que están padeciendo."
Corrieron luego la costa occidental de
la Florida, quizá tan al norte como la Bahía de Pensacola. Del 24 de mayo en adelante
navegaron al sur. Se detuvieron en un punto de la costa hasta el 3 de junio.
Vuelta a San Juan
Supieron los castellanos de un cacique
llamado Carlos, que tenía oro. Un indio, que entendía el español porque era originario,
según se creyó, de alguna de las islas habitadas de castellanos, les dijo que aguardasen
porque el cacique quería enviar oro para el rescatar. Y aguardando, apareció una flota
de veinte canoas que atacó los navíos. Salió contra las canoas una barca armada, que
las hizo huir. Murieron algunos indios y cuatro quedaron en poder de Juan Ponce, que les
envió al cacique con mensaje de paz. Ofreció venir el cacique, pero lo que hizo fue
enviar una flota de 80 empavesadas canoas sobre el navío que estaba más cerca.
Pelearon de la mañana a la noche, sin
daños de los castellanos porque no les alcanzaban las flechas. Al fin, los indios se
retiraron.
El 14 de junio acordaron volver a la
Española y de aquí a San Juan de Puerto Rico. Navegaron por las islas del Archipiélago
de las Bahamas o Lucayas, en demanda de Bimini, isla que fue hallada por el capitán Juan
Pérez de Ortibia, que informó que era grande, fresca y de muchas aguas y
arboledas...pero la fuente que rejuvenecía nunca fue descubierta.
Juan Ponce de León volvió a Puerto
rico a principios de octubre, con las manos vacías. Pero su viaje no fue inútil, ya que
descubrió el canal de Bahama, que fue más tarde la ruta de regreso de las embarcaciones
españolas.
Segundo intento
Firme en el propósito de buscar la fabulosa fuente-y de obtener, además, riqueza y
fama-fue Juan Ponce de León a la corte a pretender mercedes por las tierras descubiertas.
Consiguió del Rey el Titulo de
adelantado de la isla de Bimini y de la Florida, que se tenía entonces por Isla.
Hallándose en la corte, se recibieron quejas contra los caribes, comedores de hombres,
que hacían la guerra con igual crueldad a cristianos e indios. Mandó el rey que se
armasen en Sevilla tres navíos, para correr las islas de los Caribes, y porque no había
a la sazón persona más experimentada en las cosas de las indias que Juan Ponce León, le
nombro capitán de la armada.
Partió Juan Ponce con su armada, llegó
a la isla de Guadalupe o Guacaná, y desembarcada su gente, dieron en ella los caribes,
que estaban emboscados, y mataron a la mayor parte. Afrentado, Juan Ponce pasó con su
armada a la isla de San Juan.
Seis años pasaron antes de que Ponce
volviera a intentar la conquista de la Florida. El descalabro sufrido en la isla Guadalupe
le había quebrantado el ánimo. Pero hacia 1521, "corría el nombre de Hernando
Cortés, y su fama andaba muy repuntada, lo cual levantó el ánimo a muchos de los más
antiguos y más principales Capitanes de las indias, para emprender cosas señaladas:
porque siendo del tiempo de Hernando Cortés, no se tenían en menos", dice el
cronista Herrera.
Por emular a Cortés, ¡cuántos
capitanes se embarcaron en aventuras desastrosas! Decididamente emprendían soñadas
conquistas,,pero en vez de la gloria buscada, encontraban miseria, derrotas y muerte.
Imitar a cortés parecía fácil; pero superar sus hazañas resultó siempre imposible.
Juan Ponce fue uno de los que pensaron
en hacer una conquista tan famosa como la de México, y puesto a la obra gastó mucha
parte de su hacienda en equipar dos barcos, y fue con ellos a la Florida. Llegando a
tierra, probablemente cerca de Charlotte Harbor, los indios le salieron a resistir, y
peleando con él porfiadamente, le mataron muchos de sus hombres. Herido en un muslo, con
la gente que le quedaba volvió a Cuba, donde murió a los pocos días, dejando sin
solución el misterio de la fuente de la Juventud.
Antes de este fracaso, otras
expediciones de la Antillas habían descubierto que Florida era parte del continente. Por
1519 la costa entera del Golfo de México, desde Yucatán a Florida, agente del Gobernador
de Jamaica, exploró y trazó mapas de la costa de Texas y descubrió la desembocadura del
río Espíritu Santo o Mississipi, 22 años antes de que Soto cruzara el padre de las
aguas.
Un letrado que se mete en Aventuras
El Licenciado Lucas Vázquez de Aylón,
oidor de la Española, sabría muy bien---dice el cronista Fernández de Oviedo---ser
Alcalde y hacer justicia, decidiendo un litigio que ante él se tratara, porque para ese
efecto aprendió derecho; pero nunca se vistió coraza ni ciño espada para ganar sueldo
con ella, ni defender su capa, ni adquirir la ajena por mílite, aunque era de buena casta
de hidalgos.
Pues bien, este severo magistrado
determinó un dia meterse en empresas de exploracions y descubrimientos. Tomó a su
servicio a un Francisco Gordillo, y lo envió a explorar.
Gordillo encontró en las Bahamas a un
aventurero llamado Quesos, y juntos navegaron por aquellos mares que habían surcado las
carabelas de Ponce de León. Siguiendo la costa oriental de la Florida fueron a
desembarcar en una región que los nativos llamaban Chicora, la cual parece ser que estaba
cerca del Cabo Fear, en la Costa de Carolina del Norte.
Francisco Chicora, el indio que había
hecho fascinantes relatos acerca de su patria, apenas se vio en ella huyó la tierra
adentro, dejando en blanco al licenciado a los demás que en sus palabras fiaron.
No hallaron los castellanos, ni en la costa ni en parte alguna, río puerto o población
que llevase el nombre de Chícora Tampoco descubrieron las provincias que se mencionaban
en la capitulación ,y que eran Dhuhe, ,Anica, Tivesocayo, Xapira, Guacaya, Xoxi, Sona,
Pasqui, Huaque, Tanaca, Yenyohol, Pahoc,etc
En cada uno de estos nombres pensaba el
licenciado que llevaba un tesoro. ¡Y no eran sino nombres de imaginarios lugares! El
recto magistrado esperaba encontrar un pobladísimo país rico de perlas ,de oro, habitado
por blancos gigantes, según lo había pintado el novelero Pancho Chíchora,. Pero..no
halló nada.
"Tal es la historia de los
colonizaciones -dice Pereyra-. Un espejismo, un impulso y un desencanto. Pero los
fracasos individuales desaparecen, y sólo se destaca la magnificencia de los resultados
globales."
El principio de la perdición y
desventura de esta armada fue que al entrar al río Jordán se perdió la nave capitana,
con todos los bastimentos. Vázquez de Ayllón mandó construir otro, que en efecto se
contruyó., de modo que, según reconoce Herbert Bolton, Vázquez de Ayllón es el primer
armador de barcos en territorio de los Estados Unidos.
Muerte de Ayllón; Motin y regreso
Descontentos de la tierra, e idas las lenguas o guías que llevaron, acordaron los
exploradores ir a poblara la costa adelante, y fueron a un gran río que llamaron Gualdape
(Pedee River).Allí fundaron San Miguel Guadape. La tierra era muy llana y de muchas
ciénegas; el río, muy caudaloso.
Como empezaron a faltar los mantenimientos y el frío era grande, adoleció mucha gente
muriéndose muchos. El licenciado cayó enfermo y también se lo llevó Dios, el día de
su santo o sean el 18 de octubre de 1526. Dispuso que Francisco Gómez tomara el cargo de
capitán y teniente.
Ginés Doncel y Pedro Bazán, dos
soldados, usurparon el mando y prendieron al teniente y a los alcaldes. No pudiendo sufrir
la tiranía de los usurpadores, unos hidalgos llamados Oliveros y Monasterio, organizaron
la resistencia. Unos negros pegaron fuego a la casa de Gínes. Este y Bazán intentaron
matar a Oliveros y Monasterio.
Hubo sangrientas peleas a cuchilladas
Finalmente , Bazán se dio ala prisión y fue mandado arrastrar y degollara. Gides quedó
preso ,y en libertad el teniente y los alcaldes.
Los hombres que quedaron en vista de la
mala tierra y las privaciones que sufrían, acordaron volver alas antillas. Pusieron el
cuerpo del licenciado Vázquez en el patache o gabarra para llevarlo a sepultar a santo
Domingo, pero como tuvieron mala navegación, lo echaron a "la mar océana, donde
están o fueron echados otros gobernadores. O los echó su ventura antes y después que al
licenciado. Así que en esto paró su gobernación."
De los 500 hombres de la expedición
volvieron 150 a las islas Española y San Juan. Los demás murieron de hambre y de
enfermedades.
"Desta manera -concluye el
cronista Oviedo-, lector mio y señor prudente, se busca oro en estas partes e topan
más ayna con lloro e muerte de los cuerpos y en aventura mucha y peligro de las
ánimas".
Ciertamente, ningún provecho sacaron
estos exploradores de sus descubrimientos, pero les pertenece la gloria de haber sido los
primeros en correr los mares y llevar en sus manos fuertes a las regiones más
septentrionales del continente, la bandera de un poderoso imperio. Ellos abrieron los
caminos de la América ignota. Fueron los precursores, y sus nombres están grabados para
siempre en la historia del nuevo mundo.
Continuara
.