Relato de Un Héroe del Tirol

Contando diez y ocho años yo sirvo como soldado de la DEUTSCHE WEHRMACHT (Fuerzas Armadas se Alemania). Mi unidad fue trasladada a la ciudad LUKOW en los primeros días del mes de enero de 1941. LUKOW era una pequeña ciudad en las cercanías de la fortaleza BREST-LITOWSK en las orillas orientales del Río BUG lo que marcaba entonces la LINEA DEMARCATORIA entre la ocupada POLONIA y la UNIÓN SOVIÉTICA. Lo que sigue a continuación es un extracto de mi manuscrito "EL SOLITARIO LOBO ESTEPARIO" donde yo relato mis recuerdos como excombatiente de la Segunda Guerra Mundial.

La pequeña ciudad está habitada predominantemente por judíos y la zona habitada por ellos, en la cual desde siempre vivían entre sí, había sido alambrada. Hay un gran portón de entrada con vigilancia doble. Los habitantes tienen documentes especiales y pueden salir del GHETTO para ir a su trabajo y volver. Algunos de ellos trabajan también para nuestra unidad. En cambio, el ingreso a este Ghetto por cualquier otra persona está estrictamente prohibido.

A unos setenta kilómetros al este se encuentra la "Línea Demarcatoria" hacia la Unión Soviética en BREST-LITOWSK. Uno de esos días, varios de nosotros que tienen franco, hacen una excursión hacía allá, desde luego sin cruzar el límite. Cruzando el río BUG hay un puente de hierro, que es transitado por los trenes de ida y vuelta. Ellos traen de allá con sus trenes de trocha ancha Cereales, Minerales de Manganeso, y otros. Aquí se descargan y cruzan luego de retorno con máquinas agrícolas y otras cargas. Nosotros vemos del otro lado altas torres de vigilancia y la gente nos explica: "¡Manténganse de este lado siempre a cubierto, sino les tiran del otro lado y podrían ser muertos!"

¿Acaso no tenemos un acuerdo con aquellos? ¿No se atienen al mismo? De todos modos recorremos un camino por la orilla occidental y nos mantenemos ocultos por taludes. Pero en un lugar hay una pequeña abertura y enfrente se ven las torres de vigilancia. Así yo preparo mi pequeña cámara fotográfica, avanzo, tomo una foto. De inmediato me escondí; enfrente se siente una explosión. La bala impacta de nuestro lado y seguramente me había dado si me hubiera quedado más tiempo en el lugar. Nos miramos: ¡Así que así viene la mano! Más tarde nos dice la gente en la estación de trasbordo, que desde hacía poco pararon los envíos hacía acá y que a menudo llegan trenes vacíos para retirar nuestras mercaderías entregadas puntualmente. Aquí hay algo que huele mal, pienso yo. ¡Todo parece tan pacífico y sin embargo estos raros hechos ocurren!

Estamos en mediados de Marzo del 1941, cuando repentinamente cambia la actitud sumisa de los judíos. Se vuelven insolentes y desafiantes. Cuando uno camina por la calle, pasando muy cerca delante, sisean: "Dentro de poco viene el Ejercito Rojo y los va a moler". Sin embargo no lo tomamos en serio y confiamos en el pacto BERLIN-MOSCÚ. El Alférez me llama a su oficina y me dice: "Ya tenemos preparados para usted su permiso de franco y los correspondientes papeles. ¿Adonde piensa pasar sus vacaciones?" Le digo que quiero ir a lo de mis padres, en VIENA, de lo que toma conocimiento. Como quedará demostrado posteriormente, estas fueron mis primeras y también últimas vacaciones. Recién en el año 1944 tuve mis vacaciones de convalecencia.

En Viena fui tratado muy amablemente por todos mis parientes. Todos querían saber noticias. Pero cuando cuento la realidad vivida, y termino diciendo que la guerra contra la UNIÓN SOVIÉTICA era inminente, que comenzaría probablemente en los próximos dos meses, nadie quiere creer. Yo en cambio, mantengo firmemente mi opinión

Nuevamente en Lyukow, como debe pronunciarse, comprobé que los judíos se han vuelto aún más insolentes. Cuando poco después inspecciono en la estación de carga un tren con mercaderías, me encuentro de improviso frente a un grupo de unos veinte jóvenes judíos. Muchos de ellos portaban palos y el comportamiento es decididamente hostil. De inmediato me doy cuenta que intentaban romper el precinto de un vagón de carga para robarlo. Primero intento ahuyentarlos, pero se me arriman cada vez más. Finalmente subo la escalera al extremo de un vagón, ya que hacen ademán de querer golpearme con sus palos, creyendo que yo estaba desarmado. Como los primeros ya hacen intentos de bajarme, yo saco mi pequeña pistolita del capote y disparo por encima de sus cabezas. Ellos se quedan rígidos, hablan irritados en Yiddish y se retiran. De adelante vienen corriendo tres soldados nuestros con sus fusiles en mano, para ver que esta sucediendo aquí. Apenas logran ver la retaguardia de los furtivos. Yo relato brevemente el incidente y con ello queda terminado el asunto. Estos ahora se han envalentonado para comportarse de esta manera. Recordemos que los dirigentes del judaísmo mundial nos habían declarado abiertamente la guerra, así ellos son evidentemente nuestros enemigos.

Hasta acá mis recuerdos como testigo. Poco tiempo después destalló la Guerra del Frente Oriental. Y nosotros pudimos observar las masas de soldados del Ejercito Rojo y su armamento excelente. La superioridad en tanques y artillería era enorme.

Entretanto aparecieron varios documentos que muestran que la Unión Soviética estaba bien preparada para atacarnos en comienzos del mes de septiembre de 1941. Uno de estos documentos ocultos apareció durante el GLASNOST cuando se abrieron los archivos secretos del Partido Comunista de la Unión Soviética. Se trata de una reunión de la cúpula militar en KIEW en al año 1936 (¡!) durante la cual STALIN explicó lo siguiente:

"Dentro de poco tiempo va a estallar una gran guerra entre los Aliados Occidentales y Alemania. Por el momento no podemos participar en esta y tenemos que ganar tiempo. Durante este los CAPITALISTAS van a hacerse muchísimos daños. Y en el año 1941 vamos a estar suficientemente preparado para atacar. Pienso en el comienzo del mes de septiembre, porque en el invierno tenemos mucha ventaja."

Esto documento y varios otros importantes se quedan ocultos afuera de RUSIA por razones claras. Yo mismo conozco algunos de estos documentos y además yo sé de una fuente muy fidedigna, por qué STALIN buscaba ganar tiempo, o mejor dicho tenía que buscarlo.

Lo que es cierto: Yo quedé convencido que sin nuestro ataque preliminar el inmenso y excelentemente armado Ejercito Rojo no sólo nos hubiera aplastado a nosotros sino nadie en toda EUROPA pudiera frenar el Ejercito Rojo. De esta manera toda EUROPA terminaría por ser sovietizada para siempre.