Novedades Editoriales


1931-1936 SUSPIROS DE ESPAÑA



El autor, que no se resigna a que queden en el olvido los hechos históricos que forman parte de sus vivencias de juventud, ha tenido que recurrir a una editorial argentina para poder ver impresas las páginas que con amor y pasión ha escrito.

En la publicidad que la editorial hizo para la presentación del libro en el Ateneo de Buenos Aires, el 13 de abril de 2007, se podía leer: «No es posible comprender la Guerra Civil Española sin conocer los acontecimientos y el ambiente de los cinco años anteriores».

Y, siguiendo los pasos de Baroja y Galdós, que afirmaban que la novela histórica era la mejor forma de comprender y asumir un periodo determinado de la historia de un pueblo, Mario Tecglen reflejar, en forma novelada, el ambiente de la calle que le tocó vivir.

Bajo el título epigrafiado, se contemplan tres partes: Jacobinos y Botarates que narra el primer trienio republicano desde el 14 de abril a los comienzos de 1934, en que las derechas de la CEDA ganan las elecciones por goleada.

Pero como las derechas, acobardadas por los socialistas, cedieron el gobierno a Alejandro Lerroux, jefe de un partido centrista, el bienio que transcurrió fue deplorable. La izquierda internacional, que magnificó la represión gubernamental a los que se rebelaron en Barcelona y Asturias, en octubre de 1934, contra la República y contra España, le llamaron «Bienio Negro», y así se le conoce. Por su parte, José Antonio Primo de Rivera, por la falta de coraje de la derecha, a este periodo lo definió como «Bienio Estúpido». Por ello el autor, a la parte que comprende desde comienzos de 1934 a febrero de 1936, la titula como «El Estúpido Bienio Negro».

Vendría después la unión de todo el abanico de la izquierda, desde los republicanos católicos (los botarates) a los anarquistas, originando el infausto Frente Poular, con marcado espíritu revolucionario de corte soviético, que ganó las elecciones de febrero de 1936. En esa fecha, como opinan numerosos historiadores, se puede considerar terminada la República de corte democrático y comienza el «Estado del Frente Popular», que acaba en el asalto al Cuartel de la Montaña el 20 de julio de 1936, dando título al libro que presentamos: Media Nación no se resignó a mori.r .

El libro fue presentado el 13 de abril en Buenos Aires por Roberto Alifano, ex secretario privado del gran escritor argentino Jorge Luis Borges, quien en su intervención dijo:

Es una felicidad muy grande para mí presentar este libro de mi reciente, pero ya viejo amigo Mario Tecglen. El nacimiento de un libro es, para quienes somos lectores, un hecho importantísimo, esencial.Aquí está Suspiros de España y aquí está su autor, Mario Tecglen.

Nuestro amigo nació en Madrid, en la Plaza Mayor, que bien podríamos decir, es el centro de todo lo máximo madrileño y que, como él afirma, ha sido durante siglos, escenario también de casi todo: corridas de toro, beatificaciones de santos, procesiones, autos de fe y tantas cosas más. Pero Mario es un ciudadano del mundo, un genuino cosmopolita, que le gusta viajar y sumar nuevos amigos. «Todos los hechos relatados en estas páginas son vivencias que he ido sacando, poco a poco, del baúl de mis propios recuerdos», nos confiesa Mario Tecglen.

Nuestro autor, conoció y vivió en carne propia la espantosa Guerra Civil que desangró a su patria. Suspiros de España es su testimonio, una novela que podemos ubicar dentro del género histórico. Un testimonio profundamente humano y conmovedor, donde están presentes, tratados de una manera muy personal, el amor y el erotismo, donde no faltan tampoco, el humor y la ironía.

Hay una familia protagónica: la familia Berbén-Gurumeta. Ernesto y Pilar. Hay historias muy conmovedoras como la del sacerdote que emigra al Perú y muere trágicamente.

En Suspiros de España aparecen y desparecen quienes encabezan esos duros tiempos políticos; protagonistas que estuvieron al frente de esa contienda: Indalecio Prieto, Manuel Azaña, Largo Caballero, Niceto Alcalá Zamora, José Antonio Primo de Rivera… Nuestro autor menciona una advertencia de don Miguel de Unamuno sobre Manuel Azaña: «Cuidado con Azaña -recomienda don Miguel-, porque es un escritor sin lectores. Y un escritor sin lectores, es capaz de cualquier cosa para que lo lean».

«Renovarse o morir» es una página que me parece muy reveladora de este relato, donde se muestra, a través de la música, el cambio que empieza -ya en esos años- a producirse en España: «Realmente transcurrían tiempos de grandes cambios -escribe Mario Tecglen-. Cada día se advertían cantidad de cosas y costumbres que morían, y que daban paso a otras cosas y costumbres que nacían. Sólo que éstas irrumpían en aquella sociedad con la formidable fuerza biológica de todo lo que nace. Para el mundo de Ernesto Berbén amanecían días negros; tiempos nuevos a los que había que adaptarse con la presteza y el mimetismo que exigía su rápida evolución».

Hay autores que estampan fechas, precisiones de calles, nombres propios y de lugares, como una mera convención literaria. Nuestro amigo las refiere para situarnos y desarrollar su relato (Les confieso que en mi próximo viaje a Madrid, buscaré el 23 de la Plaza Mayor. Un sitio ya histórico, donde nació y creció Mario Tecglen, para revivir la lectura de esta obra). En esos datos sentimos, más allá de una exactitud, la gravitación, la fatiga, la vasta y armoniosa acumulación del pasado.

La literatura actual se gratifica en las facilidades del caos y de improvisación perversa y azarosa. De este libro testimonial, sincero, apasionado, podemos afirmar que es paradigmático del género. No hay un solo capítulo que no tenga algo, o mucho, de poético. No ha sido escrito para promover un debate, sino por la necesidad, desde un punto de vista distinto, de poner las cosas en su justo lugar y para la delectación del lector. Este propósito ha sido logrado con plenitud.

Suspiros de España está escrito con sensibilidad, con imaginación y con notable sentido estético. No faltan las citas de grandes poetas, como don Antonio Machado, con unos versos que a mí, particularmente, me conmueven: «Al olmo viejo, hendido por el rayo / y en su mitad podrido; / con las lluvias de abril y el sol de mayo, / algunas hojas verdes le han salido…».

El patriarca de la poesía de Norteamérica, Walt Whitman se propuso escribir un libro que fuera él mismo. Y grabó para siempre aquella frase: «Quien toca este libro, toca un hombre». Suspiros de España es como los huesos y la piel, de nuestro Mario Tecglen. Es la prolongación de su espiritualidad.

Personalmente he compartido momentos muy gratos y ya, sin duda, memorables con Mario y su esposa, Charo. Hemos disfrutado, con otros amigos, de estas personas que nos han encantado la vida.

Les quiero contar que Mario Tecglen, además de escritor, es muchas otras cosas: músico, alpinista, jugador de fútbol... Es un hombre de bien, un caballero español con todas las de la ley. Otra de sus labores, como los rapsodas homéricos, es dar alegría, hacer sentir bien al prójimo. No dudo que en la lectura de su libro y ahora con su palabra y su grata presencia, se corroborará lo que acabo de expresar.

Para terminar diremos que Mario Tecglen, en un epílogo final del libro, se confiesa como un español constitucional, amante de la Unidad de España y fiel a las Instituciones que tienen como misión primordial la deseada unidad entre las tierras y los hombres de este país.

E. Álvarez

Editorial: Alloni Proa / Ediciones Barbarroja
Páginas: 418
Publicación: Marzo 2007 | Idioma: Español
Formato: Tapa Dura
Peso: 752,0 grs
Medidas: 235,0 mm x 165,0 mm x 25,0 mm

¡
NUEVO!
JOAQUÍN BOCHACA
LA NUEVA INQUISICIÓN

La represión moderna y los delitos de opinión
132 págs., P.V.P.: 15 €


Amparándose en la situación por el Sistema creada, todo el Derecho Procesal clásico irá siendo paulatinamente transformado en su beneficio. El concepto de la justicia, promocionado por el Sistema, consistente en aplicar dos pesos y dos medidas a situaciones equivalentes, no lo puso nunca en práctica el Tribunal de la Santa Inquisición.

El Dogma del Sistema es como un universo einsteniano, en constante expansión. Cada vez se expande más, en todos los sentidos; cada día abarca más sujetos y, a la vez, se extiende no sólo en el espacio, sino también en el tiempo. No sólo es obligatorio creer en los dogmas contemporáneos; igualmente hay que creer en ciertos dogmas referidos a casos o situaciones pasadas.

Las nuevas leyes, que no habría osado idear ni la fértil mente de Orwell en su genial 1 9 8 4, decreta igualmente que todo escrito o palabra, públicos o privados, que niegue o ponga en duda, hechos relativos a la historia y las causas de la II Guerra Mundial y que sean DE NOTORIEDAD PÚBLICA, incurrirá igualmente en ese tipo de delito.

El celo de los modernos solones de la moderna Inquisición no cesa en su empeño de inventar nuevos "delitos" que les den un simulacro de justificación moral a los ojos de las masas ignorantes y poder continuar dando satisfacción a sus instintos depuradores.

Esta institución sin nombre, pero a la que cuadra perfectamente el de Policía del Pensamiento, actúa ya en todos los países del mundo. Con leyes específicas que amparan sus actividades, o sin ellas.

A pesar de las reticencias de algunos jueces dignos, la nueva Inquisición va sumergiendo inexorablemente a la judicatura en todos los países, incluso en los tradicionalmente considerados neutrales. Ya se la llama la Ley del Bozal. Un bozal que, con ley o sin ella, se está imponiendo o se ha impuesto ya en algunos casos, en todos los rincones del mundo, y mientras en todas partes se habla de libertad, en todas partes se prohíben cada vez más cosas.

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De los innegables, aunque exageradísimos, abusos de la Inquisición no queda nada. Pero así como, después de los cambios de nombres y de funciones, la Inquisición desaparecía de la faz de la Tierra, con otros nombres, y con métodos tanto o más brutales, pero infinitamente más cínicos e hipócritas, aparecía un moderno monstruo, sin nombre, que, en nombre de la Libertad, habría de dejar en mantillas a la vieja Inquisición. La moderna ingeniería emocional ha imbuido en las mentes de los más la idea de que a partir de la Revolución Francesa los hombres han roto las cadenas del Obscurantismo, el Fanatismo, la Ignorancia y la Superstición; de que desde finales del siglo XVIII y, sobre todo, del siglo XIX, el llamado Siglo de las Luces, los hombres son más libres, más tolerantes y más justos. Y la apoteosis de todas esas bienaventuranzas se produciría en pleno siglo XX, quedando plasmada en ese dechado de perfecciones que es la Carta de los Derechos del Hombre, consagrada por la O.N.U. como la auténtica Biblia del Progreso.

Así, por ejemplo, el Artículo X estatuye que "nadie podrá ser inquietado en razón de sus opiniones políticas o religiosas, a condición de que sus manifestaciones no alteren el orden público establecido por la Ley". Y el Artículo XI refrenda que "la libre comunicación de pensamientos y opiniones es uno de los derechos más preciosos del hombre; todo ciudadano podrá pues hablar y escribir libremente...·"

Todo queda clarísimo. No hay resquicios para la duda: todo ciudadano tiene derecho a exponer su opinión, y no podrá ser inquietado en razón de la misma. Perfecto en teoría. Pero la práctica nos muestra que la realidad diaria se encuentra en el polo diametralmente opuesto.

Una vez más, debemos trazar un paralelismo entre el "modus operandi" de la Inquisición antigua y el de la moderna. Nunca, que se sepa, el Tribunal del Santo Oficio, implantado en potencias entonces tan poderosas como España, Francia o Austria, intervino en secuestros de adversarios en terceros países. Nunca el Torquemada de turno mandó a sus sicarios a raptar a protestantes, alquimistas, judíos o nigromantes a Inglaterra, Suiza, Escandinavia o donde fuere. Esto es un hecho. Y los hechos no se discuten; se comprueban. Y cualquier estudioso de la Historia podrá comprobar que la Inquisición que, al igual que todos los tribunales del mundo, hacía mangas y capirotes de la justicia cuando lo consideraba oportuno, nunca llegó, por lo menos, a transgredir las normas del Derecho Internacional. Habría que esperar un siglo para que la moderna Inquisición del Sistema se atreviera a ello.

Para colocarse en esa ventajosa posición de infalibilidad, por encima de toda clase de críticas, la Inquisición del Sistema ha contado con unos medios que no estaban al alcance de su predecesora. El "modus operandi" de los modernos dogmáticos consiste, por lo general, en una larga gestación de juicios paralelos, llevados a cabo por los medios informativos. Así se crea la llamada Opinión Pública que, por lo general, no es más que la OPINION PUBLICADA. Entonces los insólitos juristas del Sistema proclaman que tal o cual concepto, o hecho, es PÚBLICO Y NOTORIO, y, a partir de ahí, indiscutible, luego dogmático.

De manera que tanto hablar de libertad y tolerancia para hacer lo mismo, con otros pretextos, que doscientos cincuenta años atrás. El filósofo de la Ilustración es considerado en Occidente como el gran defensor de la tolerancia, de manera que habrá que preguntarse dónde están los límites de ésta.

HITLER MI AMIGO DE JUVENTUD

Edición mexicana.

Editorial "U", Alto Lucero, Veracruz, 2007

¿Quién era Hitler? ¿Cómo era? ¿Cómo pensaba? ¿Qué sentía? Mi amigo de Juventud de August Kubisek , es la "revelación del `hombre interior` que fue Adolf Hitler". Su autor no es un propagandista ni un político. Fue un músico de fama; pero tambièn el amigo de juventud de Hitler, su único gran amigo de juventud.

Con la sinceridad propia de las mejores amistades, Kubisek nos dibuja la imagen de aquel joven romántico e idealista, enamorado del arte y del mundo de Ricardo Wagner; que seguiría fiel a sus principios de los tiempos de Linz y Viena, veinte y cuarenta años después, Incluso cuando era ya el formador de una Nueva Alemania y al fin, de una Gran Idea para toda Europa.

La obra, escrita con toda honradez, no critica ni alba al Führer del Nacionalsocialismo; nos habla del amigo de 15 a 17 años. Aun amigo extraordinario con una personalidad única.

Librería Cuib. 14 Euros, costo de envió incluidos a todo el mundo.