
QUIEBRE POLÍTICO EN LA ÉLITE JUDÍA NORTEAMERICANA. EL
COMITÉ JUDIO DE AMÉRICA (AJC) CONTRA LOS NEOCONSERVADORES
Por los Camaradas del Tirol
La dirigencia judía de USA se ha manifestado en contra del discurso que la facción
judía de los neoconservadores (dominantes dentro del oficialismo estadounidense) ha
impuesto al gobierno de George W.Bush, pues no quiere que siga utilizando el pretexto de
la defensa del Estado de Israel para legitimar la agresión (¿con ataque nuclear?),
invasión y ocupación que están planificando sobre Irán, ya que un eventual fracaso de
ésta operación redundaría en una ola de "antisemitismo" (mejor dicho, de
antijudaísmo) tanto en el mundo islámico como dentro de los mismos Estados Unidos, al
quedar en evidencia que este nuevo fracaso de las Fuerzas Armadas norteamericanas (que
sería mucho peor que en Vietnam, Afganistán e Irak) fue consecuencia directa de algo que
se hizo en función de los intereses sionistas y no de los intereses del pueblo
norteamericano (o de los pueblos norteamericanos, mejor dicho)
A continuación una trascripción de IAR-NOTICIAS
Estados Unidos: Amenaza a Irán preocupa a judíos
La preocupación de la comunidad judía de Estados Unidos por la crisis de Irán
amentó, luego de que el presidente George W.Bush aseguró que el principal motivo de un
eventual ataque militar contra el país del Golfo sería la protección de Israel.
Por Jim Lobe- IPS
Las instituciones judías estadounidenses están convencidas de que un Irán con capacidad
bélica nuclear sería una "amenaza existencial" contra Israel, pero temen que
un ataque estadounidense, especialmente si sale mal, provoque una ola de antisemitismo.
Por atraparte, tal operación pondría en riesgo en el largo plazo el apoyo de Estados
Unidos al estado judío. Y mencionar a Israel en un argumento contra Irán dificultará el
concurso de otros países en la campaña de Washington contra Teherán, advierten.
En la última convención del Comité Judío de Estados Unidos (AJC), una integrante de su
directiva, Edith Everett, recibió una ovación de pie al pedirle al gobierno que deje de
vincular las posibles acciones de Estados Unidos contra Irán a la seguridad de Israel.
"No es de ayuda ni para Israel y ni para los judíos estadounidenses aparecer como
los estimuladores de una acción contra Irán", afirmó Everett, quien solicitó al
presidente del Comité Nacional del gobernante Partido Republicano, Ken Mehlmann, presente
en la convención, que le "envíe el mensaje" a Bush.
El "mensaje" de la dirigente refleja el creciente consenso de su comunidad en
que los judíos, en Israel y fuera de ese país, tienen mucho que perder so son percibidos
como la vanguardia de una guerra contra Irán, en especial a la luz de la debacle en Irak.
"Dadas las desastrosas consecuencias de esta guerra, su creciente impopularidad aun
entre los republicanos y la inviabilidad de una salida decente, la ira crece",
advirtió en un editorial el periódico The Forward, el de mayor circulación de la
comunidad judía.
Los judíos de Israel y Estados Unidos son objeto cada vez de más acusaciones de haber
persuadido al gobierno de Bush de invadir Irak, y tal percepción es equivocada, según
The Forward.
De hecho, los judíos estadounidenses se inclinaron menos a lanzar la operación iraquí
que la población en general, según las encuestas. También concluyeron antes de
cualquier otro grupo social estadounidense de que la invasión había sido un gran error.
Al mismo tiempo, altos funcionarios del gobierno llegados al derechista partido israelí
Likud alentaron al gobierno, así como el ala neoconservadora del oficialismo, con gran
preocupación por el destino de Israel y con puntos de vista similares a los del sionismo
derechista. La mayoría de los neoconservadores son judíos, pero la mayoría de los
judíos estadounidenses no son neoconservadores, a pesar de que en esa comunidad predomina
la simpatía hacia el estado de Israel.
"Dentro de Estados Unidos, el principal motor de la guerra contra Irak fue una
pequeña banda de neoconservadores, muchos de ellos con estrechos vínculos con el
Likud", concluyeron dos expertos en política internacional. John Mearsheimer, de la
Universidad e Chicago, y Stephen Walt, de la de Harvard. (Nota: Adrián Salbuchi anda con
ganas de traducir estos trabajos de John Mearsheimer y de Stephen Walt, que son de mucha
importancia para nosotros, y Saad Chedid de editarlos en su Ed. Canaàn. Hago votos para
que ambos "se saquen" las ganas).
El reciente estudio de Mearsheimer y Walt, titulado "El lobby israelí y la política
exterior estadounidense", contribuyeron a elevar la sensación de vulnerabilidad de
la comunidad judía, dadas las credenciales académicas y políticas de ambos expertos.
El "lobby", según los autores del informe, está encabezado por el Comité de
Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel, y fue un factor "crítico", aunque no
exclusivo, de la decisión de lanzar la guerra.
El hecho de que muchos neoconservadores que alentaron la guerra en Irak sean los mismos
que ahora baten los parches contra Irán agrava la preocupación de la comunidad judía.
En ese contexto, las reiteradas declaraciones de Bush vinculando su animadversión con
Irán a la seguridad de Israel se suma la incomodidad. "Es algo horrible, es
peligroso", dijo el representante del opositor Partido Demócrata Gary Ackermann,
quien es judío, a la prensa de la comunidad. "Si algo va mal, es un hecho que
acusarán de fracaso a los judíos, y que habrá quienes digan que fuimos la guerra por
Israel y no por Estados Unidos."
Los argumentos de Bush socavarán sus gestiones para cohesionar una coalición
internacional que presiona Irán o para eventuales acciones militares, consideró la
directora de proyectos del neoconservador de línea dura Instituto Judío para Asuntos de
Seguridad Nacional, Shoshana Bryen. Pero Bush reiteró su opinión entrevistado por el
semanario alemán Bild am Sonntag.
Cuando el presidente Iraní Mahmoud Ahmadinejad "dice que quiere destruir a Israel,
el mundo debe tomar lo en serio. Es una amenaza seria contra un aliado de Estados Unidos y
Alemania", afirmó Bush.
Pero The Forward consideró que atacar a Irán originaría una "calamidad" en
Medio Oriente y una posible oleada antisemita en todo el mundo.
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