
Ni el Pulgarcito de Centroamérica se salva de la voracidad de
la Usura internacional
San Salvador (apro).- "El Salvador se quedó sin bancos" no es una frase
imaginaria: es la realidad. Pese a que esta nación poseía hasta el año pasado dos de
las instituciones bancarias más grandes de Centroamérica: Agrícola y Cuscatlán, este
2007 pasarán a manos de corporaciones extranjeras, en lo que fueron considerados aquí
"negocios del siglo".
El Banco Agrícola (BA), así como sus entidades de seguros, administradora de fondos de
pensiones, bolsa de valores y tarjetas de crédito, será adquirido en su totalidad por el
Banco de Colombia (Bancolombia) por unos 900 millones de dólares.
El Grupo Cuscatlán, que igual posee banca comercial y corporativa, seguros, fondos de
pensiones y bolsa de valores, fue adquirido por el gigante estadunidense Citigroup por mil
500 millones de dólares; anteriormente había comprado el Grupo Financiero UNO, el mayor
emisor de tarjetas de crédito -Aval--, de Centroamérica.
Durante los años 2005 y 2006 se concretaron las compras del grupo financiero BanCo -del
Banco de Comercio-- por el canadiense Scotianbank, mientras que el Grupo del Banco
Salvadoreño -ligado al capital árabe local-- fue vendido primero al panameño Banistmo,
y posteriormente éste fue adquirido por el inglés Hong Kong and Shangai Banking
Corporation (HSBC). Con todas estas transacciones la banca privada local prácticamente ha
desaparecido.
Pero la historia de estas acciones no comenzó hace dos años. En 1989 llegó a la
presidencia de El Salvador, el empresario Alfredo Cristiani, casado con una descendiente
de los feudos cafetaleros más importantes del país.
Cristiani cultivó dos hitos que lo marcan en la historia local: la firma de la paz con la
guerrilla en enero de 1992 y la privatización de la banca, fenómeno con el cual las
llamadas "catorce familias cafetaleras" se convirtieron en seis grupos
corporativos financieros y comerciales.
Estas transformaciones económicas trascendentales, como la venta a gigantes
internacionales de los capitales financieros locales, se suman a otras acciones que no
habían tenido precedentes en Centroamérica, como fue la dolarización de la economía
nacional en 2001 por el entonces presidente Francisco Flores.
De acuerdo con Héctor Córdoba, economista y director de una federación de cooperativas
de ahorros y préstamos (Fedecaces), las nuevas acciones de venta de la banca local y de
todas las entidades financieras a entidades internacionales "ha creado
incertidumbres, más preguntas que respuestas".
El analista ha afirmado que los movimientos tienen que ver con el establecimiento de los
tratados de libre comercio entre Estados Unidos y la región centroamericana, y que por lo
tanto las trasnacionales buscan tener "seguridad para sus inversiones".
El nuevo siglo
Córdoba recordó que los tratados comerciales están por encima de las leyes y de la
Constitución nacional. "Lo que ha sucedido es que las familias que controlaban la
banca local se adelantaron a vender sus empresas, en un negocio del siglo, antes de
sucumbir en la competencia que se iba a imponer con la presencia de gigantes en la
región", apuntó el analista.
Por su parte, el también economista Salvador Arias, diputado del izquierdista Frente
Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), es enérgico con la denuncia.
"Esto no es la venta sólo de los bancos, sino de verdaderos conglomerados
financieros. Es de una dimensión grande y compleja, ya que se trata de un monto de más
de cuatro mil millones de dólares. El origen de todo esto fue la ley amañada que le
permitió a los actuales dueños apropiarse de la banca sin pagarle un centavo al pueblo
salvadoreño, que era el propietario de tales entidades", dijo el político.
"Fue una apropiación indebida, pero legal, de la banca. En lo concreto: se robaron
la banca. Pero ahora, están haciendo efectivo el dinero robado, de más de cuatro mil
millones de dólares. Por otra parte, los protagonistas de esto, hay que decirlo, están
en la cúpula del partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que está en el poder
desde 1989. Y esto es lo que la gran prensa local no quiere decir estas verdades bajo el
argumento de que la banca les quitará sus anuncios", apuntó Arias.
"Ahora resulta que tenemos un país dolarizado y con control de la banca
trasnacional. Es decir, hemos perdido la capacidad real de darle rumbo a El Salvador.
Hemos quedado en manos de una visión netamente empresarial de grandes trasnacionales,
cuyos objetivos son hacer ganancias, más y más", agregó Arias.
Arias cree que la situación económica de El Salvador se podría agravar en el futuro
próximo debido al la deuda privada y pública está creciendo cada vez más, existe un
grave déficit fiscal, pero además, las utilidades de las trasnacionales no se quedarán
en el país, sino que serán enviadas al extranjero.
El gobierno salvadoreño apenas toca el tema de la llamada "extranjerización"
de la banca; la gran empresa privada estima que las últimas acciones son legítimas y
parte de la globalización en que está inmerso El Salvador.
Las experiencias con la privatizaciones, la dolarización y la firma de tratados de libre
comercio no han traído, hasta el momento, el desarrollo prometido, sino todo lo
contrario: el desempleo crece junto a la más increíble violencia delincuencial que hace
de El Salvador el país más peligroso de Latinoamérica; por otra parte, la migración
crece: el salvadoreño busca en el extranjero el trabajo y la esperanza negada en su
tierra. (12 de febrero de 2007)
El Partido gobernante ARENA tenía puesta su esperanza en uno de los hijos del Mayor
Roberto D´Abuisson pro fue asesinado hace algunas semanas junto con otros tres diputados,
en el vecino país de Guatemala, casualmente los asesinos fueron ejecutados en la
prisión.
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