
EL EX SECRETARIO DE ESTADO DE EE.UU. ASESORA EN POLÍTICA
EXTERIOR A RATZINGER
Kissinger, consultor del Papa
Cuenta Isis Barajas en "La Razón" que Henry Kissinger ya forma parte del
nutrido grupo de consultores ilustres de la Santa Sede. Benedicto XVI ha pedido al premio
Nobel de la Paz y ex secretario de Estado de EE UU que entre a formar parte de un consejo
consultivo sobre temas de política exterior del Vaticano, según informó el diario
italiano «La Stampa».
La noticia la ha revelado el propio Kissinger, quien, en una conversación con un miembro
del Gobierno italiano, aseguró que había aceptado la petición del Santo Padre. De
hecho, Benedicto XVI podría haber solicitado la colaboración del político el pasado 28
de septiembre, cuando Kissinger fue recibido en audiencia privada por el Papa en su
residencia veraniega de Castel Gandolfo.
Aunque la entrevista fue anunciada por la Santa Sede, no se ha hecho público el contenido
de la misma y el Vaticano no ha confirmado ni desmentido la elección de Kissinger como
consultor del Papa. Eso sí, fuentes diplomáticas de la Santa Sede han señalado que
entre el Papa y Kissinger «está en proceso un diálogo importante», señala el diario.
En cualquier caso, este hecho no es ni mucho menos aislado. El Papa cuenta con un amplio
abanico de asesores, procedentes de todo el mundo, que le aconsejan sobre distintos
aspectos de la vida política, social y económica.
Entre ellos, se encuentran figuras tan destacadas como, por ejemplo, el Nobel de
Economía, Gary Becker, o la Nobel de Medicina, Rita Levi-Montalcini, el ex director del
Fondo Monetario Internacional, Michel Camdessus, o el ex presidente de Bundesbank, Hans
Tietmeyer.
La opinión de todos éstos y otros muchos expertos tiene su eco, entre otros foros, en
las cinco academias pontificias de las que dispone la Santa Sede. La de las Ciencias es la
más conocida y, con sus 80 miembros, es actualmente la única de este tipo con carácter
supranacional en todo el mundo. El resto son la Academia Pontificia para la Vida, la
Cultorum Martyrum, la Eclesiástica y la de las Ciencias Sociales.
Ésta última fue fundada por Juan Pablo II en 1994 con el fin de «promover el estudio y
el progreso de las ciencias sociales, económicas, políticas y jurídicas a la luz de la
doctrina social de la Iglesia» y actualmente tiene 31 académicos de 24 países de todo
el mundo, con independencia de sus creencias religiosas.
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