La acción y su opuesto
en la doctrina Nacionalsocialista


Por Gundemaro

El Nacionalsocialismo es una doctrina activa, en la cual no solo hace falta formarse ideológicamente, de una manera quizás egoísta, sino que requiere acciones concretas para alcanzar su fin, que podría resumirse en terminar con la infamia de un sistema supra-capitalista y con la decadencia de la doctrina materialista por excelencia, corrupta y degeneradora de todo, como lo es el marxismo; esto para establecer un verdadero socialismo, el cual sirva un pueblo sano y de valores trascendentes.

Establecido lo anterior, cabe señalar, que aunque esto se tenga por sabido, en muy pocas ocasiones, sino es que en ninguna de ellas, se trabaja para conseguirlo e inclusive, la puesta en practica de una ética y una moral Nacionalsocialista, que sirva como ejemplo de buenas costumbres a quienes observan desde la periferia del movimiento y claro, para las futuras generaciones, esta muy lejos de la realidad, pues se toma al movimiento como una forma de diversión y no así, para llevar a cabo actos que lleven a la doctrina Nacionalsocialista a un estrato superior.

Cuando hay una celebración, hay muchos asistentes que proponen, critican y hacen alarde de un sinfín de inquietudes; pero en cambio, cuando se requiere la misma asistencia para realizar una labor que promueva al movimiento, contados son quienes de verdad se esfuerzan y tratan de estar siempre presentes otorgando su apoyo.

Las razones por las que se incurre en este tipo de cosas son casi infinitas. Si pretendiéramos elaborar un listado de ellas, seria a una tarea interminable, inclusive si únicamente quisiéramos escucharlas; pues la imaginación bajo estas circunstancias no tiene limite alguno.

Posiblemente la mayoría de estos pretextos se podrían resumir en las siguientes razones:

1. El miedo que se tiene a lo desconocido, que podría desencadenar en futuras, pero siempre presupuestas y tal vez nunca reales represalias.
2. La pereza y holgazanería, que siempre mina a las voluntades más débiles por la concepción burguesa del mínimo esfuerzo.
3. la falta de compromiso y decisión.

Los anteriores motivos, en la mayor parte de las ocasiones son fuente de todo pretexto para la inacción. Pero hay un factor no enunciado anteriormente que creo es el mas intolerable y nada merecedor de respeto, es, sin lugar a dudas, el desacato de las ordenes de quien dirige el grupo Nacionalsocialista en cuestión.

Una de las principales normas de una asociación Nacionalsocialista, sea cual sea, es tener disciplina ante las decisiones y ordenes del líder. El caos siempre es el antagónico del orden y si no hay orden, todo termina por desintegrarse y caer en la anarquía total. Según parece, este último factor podría ser la consecuencia de todo lo antes mencionado.

Puede haber un intercambio de ideas para enriquecer la propuesta inicial, ya sean convergentes o divergentes, ciertamente no importa, pues quizás sean una manera de mejorar la antes citada, pero cuando se ha dictaminado realizar algo sin mas ni menos se debe acatar y claro no pretender llevar esto a la votación, pues recordemos que las democracias jamás se han caracterizado por unir, sino por todo lo opuesto.

Para concluir con este pequeño escrito, es necesario establecer alguna posible solución, pero al parecer el convencimiento es algo muy difícil de conseguir, pues las mentalidades requieren procesos larguísimos para cambiar sus estructuras ya establecidas; aunque ciertamente no es imposible, ni mucho menos es algo que nos debe derrotar si antes haber trabajado para conseguirlo.

Solo hay que recordar que para recoger las bondades de una cosecha, primero hay que trabajar mucho y en ocasiones esperar aun más; pero no hay esfuerzo que caiga en saco roto.

La disciplina y el compromiso es lo que debe identificar a cualquier grupo Nacionalsocialista, por lo cual, la formación no se encuentra únicamente en los libros, sino también en la voluntad.