JUDIOS CRITICAN MISA EN
LATIN DE BENEDICTO XVI


LONDRES, 28 (ANSA)- El Comité Judío Internacional para las Consultas Interreligiosas, criticó duramente la decisión del papa Benedicto XVI de reintroducir la misa en latín.

El rabino David Rosen, presidente de esa entidad, declaró que la propuesta del Papa, que incluye introducir versos en latín en los que se pide por la conversión de judíos al catolicismo, "no es muy saludable".

"Cualquier liturgia que presenta a los judíos como víctimas de su religión no muestra una actitud muy saludable hacia el Judaísmo y el pueblo judío", declaró Rosen.

La introducción del Rito Tridentino, que data del Concilio de Trento de 1570 y que había sido prohibido en la década de 1960, generó también preocupación entre grupos de diálogo religioso entre cristianos y judíos, que ven la medida como un paso atrás en la relación de ambos grupos religiosos.

Varias editoriales religiosas en Roma ya están preparando nuevas ediciones del misal en Latín y han enviado los primeros manuscritos al Vaticano para su autorización, escribió hoy el periódico inglés Daily Telegraph.

En una parte del misal para los ritos del Viernes Santo, se lee en latín: "Oremos por los judíos, para que Dios retire el velo que cubre sus corazones y les haga conocer a nuestro señor Jesucristo".

En ese sentido, el Consejo Internacional para Cristianos y Judíos, con sede en Alemania, escribió una carta a las autoridades vaticanas, en las que calificó ese lenguaje del misal como "profundamente dañino".

Un portavoz de su sede en Gran Bretaña, que cuenta con el apoyo del cardenal católico Cormac Murphy-O'Connor, jefe de la Iglesia Católica en Inglaterra y Gales, también expresó preocupaciones.

Jane Clements, directora de programas del grupo, declaró que su entidad "se opone a cualquier grupo religioso que reza en contra de otros grupos".

"Pero esperamos que el Papa resuelva este problema de larga data del anti-judaísmo cristiano que se perpetúa en algunas de las liturgias", agregó.

El nuevo misal podría estar listo para el próximo 5 de mayo, aunque fuentes del Vaticano consultadas por el Telegraph indicaron que desconocen cuál es la posición del Papa al respecto.