CRITICA DE UN LIBRO

SANTO DOMINGUITO DE VAL,
MARTIR ARAGONÉS
Ensayo sobre su Historia, Tradición, Culto e Iconografía.


Autor: Wifredo Rincón García

Editor: Delegación del Gobierno en Aragón y Caja de Ahorros Inmaculada.


En un viaje a Zaragoza, como católico fuí interesado en visitar la Seo (Catedral) para poder visitar la capilla con las reliquias del Santo niño Santo Dominguito de Val, y no solo conseguí ver la capilla donde es venerado, sino que al salir vi este libro que me llamó poderosamente la atención, en la mismo Seo.

El libro cuando lo cogí y ví que era de la Delegación del Gobierno, he de confensar que lo cogí con reservas, mas interesado casi en las fotografías, que en lo que me temía que pudiese contener el libro ya que el tema de Santo Dominguito entra en el terreno de una "incomoda incorrección política".

Pasas la primera página y te encuentras con un respetuoso prólogo del Exmo. Sr. Eduardo Ameijide y Montenegro, Delegado del Gobierno en Aragón, al igual que del Sr. Fernando Gil, presidente de Caja Inmaculada, me llamó la atención que en ninguno de los dos prólogos se busca el quedar políticamente correcto, ni se busca la "búsqueda de excusas" tan típicas cuando un caso roza o toca el "incorrecto político".

El libro busca el hacer un homenaje y un buen estudio de lo que significa Santo Dominguito de Val en Aragón, un Santo muy querido y muy venerado, por lo que el libro, y ahí me quito el sombrero tan solo se dedica a hacer lo que dice su titulo, buscar su Historia, Tradición, Culto y reagrupamiento fotográfico de su iconografía.

La historia de este niño está en el Cabildo Metropolitano de Zaragoza, y para los que hayan llegado a estas líneas oyendo lo de "políticamente incorrecto" sin saber de lo que vá, les diré que se trata de un "presunto" crimen ritual efectuado por judíos.

Veamos su historia siguiendo los textos de época que el libro nos da: Según recoge la tradición fue crucificado por los judíos en Zaragoza el día 31 de agosto del año 1.250.

Santo Dominguito es patrono de los Infantes del coro o monaguillos del Cabildo zaragozano, quienes secularmente le veneran el día 31 de agosto, cantando motetes propios y haciendo ofrenda de flores ante su sepulcro.

Nació Domingo de Val en Zaragoza haci 1.243. De familia Infanzona, fueron sus padres Sancho de Val, Notario Público de Zaragoza y Secretario del Cabildo de la Iglesia de San Salvador (La Seo) e Isabel Sancho.

Sobre su nacimiento y de los pormenores que lo rodearon escribe Juan Francisco Andrés en 1.643: "Salio a gozar de la común usura de la luz Santo Domingo de Val con tales circunstancias i señales, que por ellas se pudo conjecturar el dichoso fin, que Dios le tenia prevenido en el cáliz de su pasión, nació pues nuestro Cesar-Augustano Martyr con una Corona en la cabeza; i parece que esta Diadema señalava la que avia de alcanzar en su glorioso martyrio...

No solo fue admirable el nacimiento de nuestro inclicito Martyr por tener la cabeza con una Corona, sino también por tener debixada una cruz en la espalda derecha. Parece que la divina Providencia ya lo tenía destinado al martyrio de la cruz, pues con ella lo rubrico; en esto parece singular favor el deste Niño, que lo sañalo Dios con una cruz, i una corona; tan ciertamente mirava Dios la victoria en el martyrio deste niño, que cuando lo declara para Soldado de la pelea, lo señala con la corona de vencedor".

A los siete años de edad entró Domingo de Val a formar parte del coro de la Seo, donde además era instruido en las enseñanzas propias de su edad. Vivía con su familia cerca de la aljama judía, próxima a la sinagoga mayor, en cuyo solar se levanta en la actualidad la iglesia del Real Seminario de San Carlos, del antiguo colegio de Padres Jesuitas.

Como no narra su pasión, en el año 1.250 el 31 de Agosto, murió crucificado. Su muerte obedeció a una cruel pragmática de los judíos por la que se liberaba de impuestos, pechas y alcabalas a quien entregase a un niño cristiano para renovar en él la Pasión de Cristo. Con este propósito el judío Albaycero raptó al niño y, ocultamente, lo entregó para ser crucificado en la aljama.

Clavado en una pared con tres clavos, le abrieron su costado con una lanza mientras moría cantando gozos y motetes. Para esconder el homicidio los judíos le cortaron la cabeza y las manos y las arrojaron a un pozo, a la vez que su pequeño cuerpo era sepultado secretamente.

El hallazgo y rescate de su cadáver -protagonizado por los guardianes de unas barcas en el río Ebro- se debió a las señales hechas por una extraña luz que iluminaba el lugar del enterramiento, en un subterráneo cerca del río. Una vez rescatado el cuerpecito del mártir, fue depositado en la iglesia de San Gil Abad. Desde allí, en solemnísima procesión, fue trasladado posteriormente a la catedral de El Salvador donde, desde entonces, se han venerado sus reliquias y se le han rendido especial culto.

Del hallazgo de la cabeza y las manos pocas son las noticias que nos proporcionan los autores que se han ocupado de la vida del mártir, destacando por ello lo que dice Blasco de Lanuza: "Quiso nuestro Señor, que reconociéndose Moyses Albayuzeto se baptizasse, y hiziese christiano, por donde se supo lo que auia passado, y se halló la cabeça, y manos del santo; porque todas las Reliquias de su cuerpo tiene esta santa Iglesia, desde el tiempo de su muerte acá"

En fín este, es uno de los distintos relatos que con más o menos datos se encuentran en el libro, pues recoge todos los relatos que hubo en el medioevo sobre el niño santo. Se pueden ver en el libro fotografiadas las páginas y portadas de estos libros, así como los innumerables cuadros que existen en Aragón, en los que la Pasión del niño se puede ver cuadro a cuadro (también en las páginas del libro).

Estamos ante un señor trabajo sobre la vida de un Santo hecho con absoluta seriedad, con un abundante material gráfico y un abundante material histórico, nadie, ni el autor, ni el Exmo. Sr. Delegado del Gobierno juzga nada de los textos, simplemente se hace, lo que se debe de hacer en un libro de historia, exponer los textos de época, y el autor juzgará en privado.

Es raro en los tiempos que corren este buen hacer en un libro de historia. Os lo recomiendo vivamente, se puede pedir el libro dirigiéndose a la Seo Zaragozana.