
El jefe torturador de los Jemeres Rojos llora y pide perdón
al visitar el centro que dirigió
Kaing Guek Eav,'Duch' está acusado por la muerte de cerca de 14.000 personas
REUTERS
El máximo responsable de las torturas del régimen de los Jemeres Rojos de Camboya, Kaing
Guek Eav, más conocido como Duch, ha pedido perdón mientras guiaba a los jueces que le
han procesado por crímenes contra la humanidad por el centro de torturas que dirigió y
en el que murieron aproximadamente 14.000 personas.
Cubriendo las paredes del edificio, reconvertido en museo, hay fotografías de los
aterrorizados prisioneros tomadas al llegar. En el suelo de cemento solo hay tiradas
varias estructuras de las camas de hierro donde colocaban a los detenidos e instrumentos
de tortura. Hay incluso sangre seca en el suelo.
Sangre seca en el suelo
Un equipo de televisión que trabaja para el tribunal especial respaldado por la ONU que
juzgará a los exresponsables de los Jemeres Rojos detenidos y que comenzará el juicio en
julio, grabó a Duch, de 66 años, mientras contaba la historia de la cárcel que
dirigió, según explicaron algunos testigos.
"Volvió a llorar al entrar en su antigua oficina. Parece que tiene remordimientos
por su vida pasada", opinó un agente de policía que le acompañaba.
Casi todos murieron
Hombres, mujeres y niños, incluso extranjeros, fueron encarcelados acusados de ser
espías de la CIA, y después torturados y obligados a escribir una confesión tras otra
--la mayoría todavía catalogadas cuidadosamente-- hasta que los carceleros estaban
satisfechos.
Casi todos los que pasaron por el centro, conocido como S-21, murieron. Solo unos pocos
sobrevivieron hasta que el Ejército vietnamita tomó la capital camboyana, Phnom Penh, en
enero de 1979, y puso fin a cuatro años de un régimen que llevó a cabo una drástica
política de reubicación de la población de los principales centros urbanos en el campo
como una medida determinante hacia el tipo de comunismo que deseaba implantar.
 |