Los Seres Más Tontos

Por J G

Retornó el explorador del Imperio, con su uniforme de gala avanzaba por el amplio salón. Llegó frente a ellos, los saludó y lo invitaron a tomar asiento. El Emperador dijo.

- Un placer verlo de vuelta con nosotros luego de su largo viaje. Leímos su interesante y explicativo informe, describe tan claramente la vida allá que a mi en lo personal me quedaron pocas dudas, pero deseamos hacerle algunas preguntas para mayor comprensión.
- Encantado responderé y espero resolver cualquier duda.

El Emperador empezó preguntando.

- Leí hasta la madrugada su interesante reporte, no sé si me salté algún párrafo. ¿Es común el uso de trenes magnéticos, y de dirigibles?
- No, no, hay muy pocos, en recorridos cortos, casi experimentales; la mayoría son de ruedas metálicas. Los dirigibles que hay son de demostración; hace más 70 años, dejaron de usarse.

El Emperador dirigió la mirada al Mariscal, encargado de la Defensa del Imperio; él agregó.

- Valeroso explorador, leí todo su informe, claro, poniendo más atención a las organizaciones militares, armas, vehículos de combate y transporte de tropas. Todo muy explicativo, no tengo nada que agregar.

Dio las gracias el explorador. Luego el Emperador, dirigiéndose a Gina, la bellísima dama encargada de la Vida Espiritual en el Imperio dijo.

- Estimada dama, perdone que le diera la palabra al último, pero creo sin duda que sus preguntas serán más interesantes, claro, en caso que deseara hacerlas.
La mujer, dibujó en su rostro inolvidable, una sonrisa y dijo.
- Fue un placer leer su relato, interesante y explicativo; por ser algo tan diferente a nosotros, hubo cosas que son para mí incomprensibles y tengo varias dudas. Sobre todo en la vida espiritual.

El explorador contestó.

- Dígame algo que le haya parecido confuso y con gusto trataré de aclararlo.
- Bien, veo que la mayoría de los países más avanzados son monoteístas al igual que muchos atrasados. No me explico cómo puede haber ateos, ¿observar el Universo y creer que se hizo solo? Me asombra, o a lo mejor entendí mal su escrito, que los creyentes en el Dios único, aunque sean de diferente religión, raza humana, situación geográfica y nacionalidad; sostienen que es el mismo para todos: obispos, rabinos, ayatolas, mulás, archimandritas, pastores, popes y demás dirigentes lo creen. ¿Así es?

El explorador contesto.

- Estimada encargada de la Vida Espiritual, así es, creen sin lugar a dudas que es el mismo y el único; igual afirma el más torpe y bobo de los creyentes.
- Pero la gran mayoría de los dirigentes saben que esa divinidad única; no es suya, es un dios que apoyó a cierta tribu, según leí en el libro sagrado más popular allá y que adjuntaba con su reporte.
- Sí, están conscientes de eso, pero no sé cómo, y ahora también lo consideran de ellos.
El Emperador, le echó una mirada al Mariscal, ambos intentaron leer el libro sagrado, pero no pudieron, aquel casi se queda dormido ¡de pie!; el otro se atascó en la lectura por lo repetitivo y estrambótico. La bellísima Gina dijo.
- Son ya siglos con esa idea, seguro que para estas fechas habrá debates en televisión; artículos en periódicos y revistas; libros apoyando y negando eso. Incluso manifestaciones tumultuosas, oponiéndose a esa creencia de uno solo y para todos.
- Hay personas despiertas, pero son muy pocas; nadie discute eso, por lo menos públicamente, se da por un hecho. Además para tener acceso a la gran prensa, radio o televisión, y mantenerse en ella solamente lo logran los intelectuales consagrados; para serlo deberá de tener las cinco "emes", ser: marxista, masón, mosaico, mariguano y maricón.

El explorador explicó brevemente la definición de cada término...mosaico de la ley de moisés, ley judaica. Un gesto de asombro y repugnancia provocó el significado de la palabra maricón, pues allá no hay. El explorador, agregó.

- No es necesario que tenga las cinco M, con dos y algo de relación, basta, para que sea reconocido como un intelectual consagrado.

Una pausa de silencio y el Emperador dijo.

- No encuentro palabras para definir a esos intelectuales...

La plática se animó, luego hubo un receso, se ofrecieron unos bocadillos y jugos. Momento que aprovecho la lindísima Gina para ir al tocador. El Mariscal dijo.

- Aprovechando la ausencia de la distinguida y hermosa dama, creo tener la definición exacta sobre esos intelectuales y de seguro sería la misma dada en cualquier cuartel de los arrabales del Imperio .

El Emperador dijo.

- ¿Cuál es?

El Mariscal simplemente pronunció dos palabras.

- Pura cagada.

La respuesta produjo sonoras risas. Las oyó Gina, que volvía y dijo.

- ¿De que ríen?

El Emperador contestó

- Escuchando aquí las extrañas puntadas de esos lejanos seres.

Gina agregó.

- Hay algo que no comprendo, en la actitud digamos poco honesta, por decirlo de algún modo, del comportamiento del Dios único. En diferentes épocas favorece a un grupo religioso, luego a otro en menosprecio de los demás, creando persecuciones angustias y sufrimientos.

El explorador dijo.

- En el tiempo que estuve allá, comprendí eso; es similar al comportamiento de las grandes corporaciones que maneja varios productos (allá también se manejan muchas fábricas así), hay competencia entre los mismos departamentos de producción. Ya sea que produzcan automóviles, jabones o diferentes tipos de galletas. Cada sección lucha por vender más sus productos, aunque perjudique a otro departamento de la misma empresa. Los resultados obtenidos han sido muy provechoso al Único.

Gina escuchó atentamente la explicación, pero no la convenció y contestó.

- Sí, sí, entiendo la similitud, pero es muy diferente. Los departamentos de venta no desean que se maten sus clientes, sufran o angustien por una preferencia comercial. Ese ser que se cree el Único, que domina la mayor parte del mercado de los creyentes, tiene un deseo infinito de que lo estén amando, hace que compitan todos entre si, no importa que sufran, lo que desea es que lo amen más ¿Es válido eso?

El Emperador (que no leyó el libro sagrado) agregó.

- No desde el punto de vista ético. Estimado explorador, ¿y de dónde salió esa raza que descubrió por primera vez a ese ser y con esa ventaja domina a los demás pueblos?
- El creador de eso, es un pueblo grosero y miserable salido de un rincón de un desierto.
Hubo una pausa de silencio y el Emperador agregó.
- En el tiempo que llevamos explorando el Universo, nunca hemos visto algo así, que una gentuza salida de un desierto domine a casi todos. Sin duda los habitantes de ese planeta logran el premio de "Los Seres Más Tontos del Universo".