
FAURISSON ATACADO POR PARAMILITARES SIONISTAS EN ITALIA
Claudio Moffa es
profesor de Historia e Instituciones Afroasiáticas en la Università degli studi de
Teramo (Italia). Organiza un master universitario que recibe el nombre de quien fuera el
director de la ENI, Enrico Mattei, y está dedicado a Oriente próximo y a Oriente medio.
Las clases del máster de este año abordaban un tema tabú en los países europeos: la
mitologización del llamado "Holocausto" (o "Shoah") y su explotación
con finalidades económicas y políticas por parte de la clase dirigente israelí y
estadounidense. El nivel de los conferenciantes y de los participantes es alto y su
procedencia cultural resulta realmente variada: entre otros, podemos citar al propio
Moffa, Franco Cardini ( famoso historiador), Massimo Fini (conocido periodista y
filósofo), Tiberio Graziani (Universidad de Perugia), Maurizio Blondet (periodista y
ensayista), Fabio Alberti (encargado de una ONG humanitaria que trabaja en Irak y en
Palestina), Vittorio Dan Segre (profesor y antiguo diplomático en Israel), Domenico
Losurdo (profesor de filosofía), Israel Shamir (periodista conocido a nivel internacional
y también ensayista), Giulio Andreotti (ex primer ministro italiano), Samir al-Kassir
(embajador sirio) y Abolfazl Zohrevand (embajador iraní). Aprovechando el gran éxito del
máster y considerando el interés de los estudiantes, Claudio Moffa también decidió
invitar a Robert Faurisson, un controvertido profesor francés que niega que la
persecución nazi de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial alcanzara los niveles
cualitativos y cuantitativos descritos por la historiografía oficial. De acuerdo con sus
estudios, los líderes alemanes nunca dieron órdenes de emprender un genocidio, las
cámaras de gas homicidas no existieron y el número de víctimas judías es muy inferior
al de los seis millones. Por sus teorías, a Faurisson le han despedido de su cátedra, le
han quitado su pensión, ha sido procesado judicialmente y ha sido agredido físicamente
en varias ocasiones. No obstante, el anciano profesor de 78 años continúa luchando por
la libertad de investigación en Europa. Es importante recordar que ni Faurisson ni Moffa
tienen simpatías neonazis: al contrario, Claudio Moffa, durante su juventud, fue
militante de una organización izquierdista.
El hecho de que se invitara a Faurisson causó muchísimas quejas de individuos y
movimientos sionistas, que ya habían visto el programa del máster "Enrico
Mattei" como "poco amigable" hacia Israel. Una serie de personalidades
judías han firmado una petición contra la libertad de expresión (definida por ellos
como un "malentendido"), escribiendo que nadie que estudie el
"Holocausto" puede ir más allá de unos "hechos incuestionables"
(¡que, obviamente, tienen que ser decididos por quienes firman esa misma petición!) y
pidiendo a las autoridades políticas y académicas que prohibieran el acontecimiento. El
profesor Moffa defendió su iniciativa promoviendo una contra-petición a favor de la
libertad de expresión, opinión e investigación (firmada por cientos de académicos,
estudiantes, periodistas y todo tipo de gente) e invitando públicamente a algunos de los
críticos a que participaran y cuestionaran, si lo creían oportuno, la conferencia de
Faurisson (pero todos ellos se negaron). Los medios oficialistas italianos, especialmente
dos periódicos italianos (el postcomunista "L'Unità" y "la
Repubblica", siendo este último propiedad de un multimillonario judío), inició una
campaña denigrante contra los profesores Moffa y Faurisson; además, algunas
organizaciones extremistas sionistas, como el Centro Simon Wiesenthal, pidieron
públicamente que se prohibiera la conferencia de Faurisson. Sólo unos días antes del
acontecimiento, ante la negativa de Moffa a cancelar la conferencia, el rector de la
Universidad decidió cerrar todas las aulas y edificios relacionados con la Departamento
de Ciencias Políticas. Incluso el ministro de Educación y Ciencia italiano Fabio Mussi
se pronunció en contra de la conferencia de Moffa, pero, valientemente, Claudio Moffa no
se dio por vencido y trasladó el acontecimiento a un hotel de Teramo El 18 de mayo, el
profesor Faurisson llegó a Teramo y, antes de la conferencia, dio una rueda de prensa
delante del hotel. Pero, sólo unos minutos antes del final de la rueda de prensa, un
pequeño grupo de energúmenos sionistas trató de atacar al anciano investigador
francés, salvado por la inmediata reacción del profesor Moffa y de algunos espectadores.
Después, los indeseables sionistas iniciaron una reyerta con algunos espectadores y con
la policía, hiriendo al vicejefe de policía Gennaro Capasso (con una fractura de
clavícula) El jefe de policía de Teramo, en lugar de defender a unos tranquilos
ciudadanos de tan sólo 50 delincuentes, obligó a Moffa y a Faurisson a suspender la
conferencia y a abandonar la provincia escoltados.
Pero, ¿quiénes eran los atacantes? Son unos judíos de mediana edad llegados de Roma,
miembros de la LED: Lega Ebraica di Difesa (Liga Judía de Defensa), sucursal italiana de
la americana J.D.L. fundada por el rabino Mehir Kahane. Esa organización proporciona
entrenamiento paramilitar a sus miembros (todos ellos voluntarios en el Tsahal, el
ejército israelí) y "guardan" zonas judías en Roma. Las acciones de la LED no
son sólo "defensivas": a menudo atacan físicamente a personas cuyo única
"culpa" es haber criticado las políticas israelíes. Por ejemplo, en 1992 los
paramilitares de la LED (armados con barras de hierro y revólveres) asaltaron la sede de
un pequeño partido de extrema derecha, el Movimento Politico, destruyendo literalmente
tanto la sede como el partido. En 1995 los miembros de la LED atacaron a los seguidores de
un equipo de baloncesto de Jesi que habían insultado a un jugador judío. En 1996,
después de la absolución de un anciano ex-oficial de las SS, los paramilitares judíos
rodearon el Tribunal Militar de Roma, tomando como rehenes a los jueces y a los abogados
hasta que el Ministro de Justicia, con una decisión inconstitucional, suspendió la
sentencia del tribunal y ordenó que se arrestara nuevamente al acusado. Desde el 2002, la
LED ha sido responsable de una serie de agresiones contra militantes izquierdistas
pro-palestinos. Todos esos delitos siguen sin castigo. La LED no se encuentra aislada
entre los judíos italianos: Riccardo Pacifici, supuesto líder de la LED, es el
vicepresidente de la Comunidad Judía de Roma. Al día siguiente de la agresión,
entrevistado por un periódico italiano, no sólo se negó a condenar la violencia sino
que también llegó a pedir que se expulsara al profesor Moffa de su cátedra. En
respuesta, Claudio Moffa acaba de empezar a organizar el programa del máster del próximo
año. Además, se ha constituido un "Comité contra la represión de la libertad de
expresión y de pensamiento" que está promoviendo un nuevo llamamiento.Claudio Moffa
es profesor de Historia e Instituciones Afroasiáticas en la Università degli studi de
Teramo (Italia). Organiza un master universitario que recibe el nombre de quien fuera el
director de la ENI, Enrico Mattei, y está dedicado a Oriente próximo y a Oriente medio.
Las clases del máster de este año abordaban un tema tabú en los países europeos: la
mitologización del llamado "Holocausto" (o "Shoah") y su explotación
con finalidades económicas y políticas por parte de la clase dirigente israelí y
estadounidense. El nivel de los conferenciantes y de los participantes es alto y su
procedencia cultural resulta realmente variada: entre otros, podemos citar al propio
Moffa, Franco Cardini ( famoso historiador), Massimo Fini (conocido periodista y
filósofo), Tiberio Graziani (Universidad de Perugia), Maurizio Blondet (periodista y
ensayista), Fabio Alberti (encargado de una ONG humanitaria que trabaja en Irak y en
Palestina), Vittorio Dan Segre (profesor y antiguo diplomático en Israel), Domenico
Losurdo (profesor de filosofía), Israel Shamir (periodista conocido a nivel internacional
y también ensayista), Giulio Andreotti (ex primer ministro italiano), Samir al-Kassir
(embajador sirio) y Abolfazl Zohrevand (embajador iraní). Aprovechando el gran éxito del
máster y considerando el interés de los estudiantes, Claudio Moffa también decidió
invitar a Robert Faurisson, un controvertido profesor francés que niega que la
persecución nazi de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial alcanzara los niveles
cualitativos y cuantitativos descritos por la historiografía oficial. De acuerdo con sus
estudios, los líderes alemanes nunca dieron órdenes de emprender un genocidio, las
cámaras de gas homicidas no existieron y el número de víctimas judías es muy inferior
al de los seis millones. Por sus teorías, a Faurisson le han despedido de su cátedra, le
han quitado su pensión, ha sido procesado judicialmente y ha sido agredido físicamente
en varias ocasiones. No obstante, el anciano profesor de 78 años continúa luchando por
la libertad de investigación en Europa. Es importante recordar que ni Faurisson ni Moffa
tienen simpatías neonazis: al contrario, Claudio Moffa, durante su juventud, fue
militante de una organización izquierdista.
El hecho de que se invitara a Faurisson causó muchísimas quejas de individuos y
movimientos sionistas, que ya habían visto el programa del máster "Enrico
Mattei" como "poco amigable" hacia Israel. Una serie de personalidades
judías han firmado una petición contra la libertad de expresión (definida por ellos
como un "malentendido"), escribiendo que nadie que estudie el
"Holocausto" puede ir más allá de unos "hechos incuestionables"
(¡que, obviamente, tienen que ser decididos por quienes firman esa misma petición!) y
pidiendo a las autoridades políticas y académicas que prohibieran el acontecimiento. El
profesor Moffa defendió su iniciativa promoviendo una contra-petición a favor de la
libertad de expresión, opinión e investigación (firmada por cientos de académicos,
estudiantes, periodistas y todo tipo de gente) e invitando públicamente a algunos de los
críticos a que participaran y cuestionaran, si lo creían oportuno, la conferencia de
Faurisson (pero todos ellos se negaron). Los medios oficialistas italianos, especialmente
dos periódicos italianos (el postcomunista "L'Unità" y "la
Repubblica", siendo este último propiedad de un multimillonario judío), inició una
campaña denigrante contra los profesores Moffa y Faurisson; además, algunas
organizaciones extremistas sionistas, como el Centro Simon Wiesenthal, pidieron
públicamente que se prohibiera la conferencia de Faurisson. Sólo unos días antes del
acontecimiento, ante la negativa de Moffa a cancelar la conferencia, el rector de la
Universidad decidió cerrar todas las aulas y edificios relacionados con la Departamento
de Ciencias Políticas. Incluso el ministro de Educación y Ciencia italiano Fabio Mussi
se pronunció en contra de la conferencia de Moffa, pero, valientemente, Claudio Moffa no
se dio por vencido y trasladó el acontecimiento a un hotel de Teramo El 18 de mayo, el
profesor Faurisson llegó a Teramo y, antes de la conferencia, dio una rueda de prensa
delante del hotel. Pero, sólo unos minutos antes del final de la rueda de prensa, un
pequeño grupo de energúmenos sionistas trató de atacar al anciano investigador
francés, salvado por la inmediata reacción del profesor Moffa y de algunos espectadores.
Después, los indeseables sionistas iniciaron una reyerta con algunos espectadores y con
la policía, hiriendo al vicejefe de policía Gennaro Capasso (con una fractura de
clavícula) El jefe de policía de Teramo, en lugar de defender a unos tranquilos
ciudadanos de tan sólo 50 delincuentes, obligó a Moffa y a Faurisson a suspender la
conferencia y a abandonar la provincia escoltados.
Pero, ¿quiénes eran los atacantes? Son unos judíos de mediana edad llegados de Roma,
miembros de la LED: Lega Ebraica di Difesa (Liga Judía de Defensa), sucursal italiana de
la americana J.D.L. fundada por el rabino Mehir Kahane. Esa organización proporciona
entrenamiento paramilitar a sus miembros (todos ellos voluntarios en el Tsahal, el
ejército israelí) y "guardan" zonas judías en Roma. Las acciones de la LED no
son sólo "defensivas": a menudo atacan físicamente a personas cuyo única
"culpa" es haber criticado las políticas israelíes. Por ejemplo, en 1992 los
paramilitares de la LED (armados con barras de hierro y revólveres) asaltaron la sede de
un pequeño partido de extrema derecha, el Movimento Politico, destruyendo literalmente
tanto la sede como el partido. En 1995 los miembros de la LED atacaron a los seguidores de
un equipo de baloncesto de Jesi que habían insultado a un jugador judío. En 1996,
después de la absolución de un anciano ex-oficial de las SS, los paramilitares judíos
rodearon el Tribunal Militar de Roma, tomando como rehenes a los jueces y a los abogados
hasta que el Ministro de Justicia, con una decisión inconstitucional, suspendió la
sentencia del tribunal y ordenó que se arrestara nuevamente al acusado. Desde el 2002, la
LED ha sido responsable de una serie de agresiones contra militantes izquierdistas
pro-palestinos. Todos esos delitos siguen sin castigo. La LED no se encuentra aislada
entre los judíos italianos: Riccardo Pacifici, supuesto líder de la LED, es el
vicepresidente de la Comunidad Judía de Roma. Al día siguiente de la agresión,
entrevistado por un periódico italiano, no sólo se negó a condenar la violencia sino
que también llegó a pedir que se expulsara al profesor Moffa de su cátedra. En
respuesta, Claudio Moffa acaba de empezar a organizar el programa del máster del próximo
año. Además, se ha constituido un "Comité contra la represión de la libertad de
expresión y de pensamiento" que está promoviendo un nuevo llamamiento.
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