
EL PRECIO DE LAS COSAS EN EL NACIONALSOCIALISMO
"No me importa el precio del caviar sino el de las patatas", Adolf
Hitler.
Hay en estos tiempos un gran escándalo con el precio de las viviendas, y la subidas de
precio de casi todos los elementos básicos, como la electricidad o el gas, etc
. lo
que provoca reacciones diversas, desde la más absoluta indiferencia, provocada por la
seguridad de que toda protesta es inútil y que la economía se maneja por algún
misterioso principio al que no podemos alcanzar a entender y menos a modificar, hasta las
protestas radicales clásicas de romper algunos escaparates y gritar en la calle, pasando
por los que se toman la molestia de recordar los 'derechos constituciones' de una vivienda
digna, trabajo, etc
lo que es seguramente un chiste muy socorrido para estas
ocasiones.
El problema esencial es que la gente en general no comprende de donde viene el precio de
las cosas, creyendo que ese precio viene dado por el coste para hacerlas más los
beneficios de los que las hacen y las venden, más los impuestos que las cargan.
Precio = Coste producción + Impuestos + Beneficios.
Con esta idea básica el buen progresista opina que el problema está en los beneficios
excesivos de los explotadores capitalistas, y suelen tener la tentación marxista de
querer solucionar el problema haciendo que 'el fabricante y comerciante' se sustituya por
el Estado, que así evitará beneficios excesivos. Nacionalizar la producción es la
solución elemental ante un análisis tan simplista como inútil. Está demostrado hasta
la saciedad que la nacionalización masiva sin 'ton ni son' lleva a la escasez, mal
servicio, y costes muchos más elevados de producción
El problema es analizar un poco más los componentes del Precio de las cosas y ver donde
está el error esencial que lleva a precios disparatados para una vivienda o de la
gasolina o la electricidad.
La base es comprender que el precio de una cosa se basa en una ecuación muy distinta a la
anterior cuando estamos tratando del sistema capitalista:
Precio = el mayor posible que acepte la demanda o el menor de las ofertas de ese producto.
Por tanto el precio de las cosas en el capitalismo no depende del coste de producción, ni
de los beneficios sino de lo que se pueda llegar a cobrar a la demanda o el precio de
oferta de productos similares por la competencia.
La teoría capitalista es que en un régimen de competencia libre el precio de la cosa
será el mínimo posible porque los fabricantes irán ofreciendo el producto lo más
barato que puedan para ganarse al comprador.
Por tanto en aquellos productos en que la fabricación es fácil, con muchos fabricantes
posibles, la libertad de mercado lleva al precio mínimo posible.
Y para los productos de difícil fabricación, donde pocos los logran hacer, productos
escasos y de gran demanda, el precio será más bien ajustado a lo que puedan llegar a
pagar el demandante.
Hay pues dos consecuencias nefastas diversas de esta situación:
1- Para los productos con muchos proveedores, como una camisa o un coche, el sistema de
Libre Mercado capitalista lleva al mínimo precio a base de todo tipo de actuaciones, como
llevar la producción a China, usar niños en Tailandia, contratar inmigrantes ilegales a
bajo precio, empleos temporales, etc
Lo peor es que todos los fabricantes, incluso los que en principio eran honrados, se ven
obligados a ir a esa clase de estafas, trucos y inmoralidades para poder 'competir' con el
precio de los que inician el camino indecente.
No hay lugar para un fabricante honrado cuando algunos competidores empiezan a usar
caminos infames, pues la oferta de precios bajos logrados por sus competidores le
arruinarían.
2- Para productos escasos y con pocos fabricantes, como la electricidad, cemento, gas o la
gasolina, los precios están pactados entre los productores o bien fijados en parte por
los impuestos o dictámenes gubernamentales.
La concentración en enormes corporaciones multinacionales gracias a fusiones y la
actividad de grandes capitales de fondos de inversión, hacen que sea fácil el
establecimiento de carteles de precios en algunos sectores, y en otros casos, como la
gasolina, se une a este tema el que la mayor parte del precio es debida a impuestos, no al
producto en si.
Por tanto cuando se habla de precio de la energía, el gobierno oculta que son los
impuestos los que tienen la mayor parte de la culpa en el precio
. y también que es
perfectamente consciente ese mismo gobierno de que ha permitido anular la competencia, con
fusiones de empresas, hasta llegar a un auténtico monopolio en la generación de
energía.
Es curioso pero el primer monopolio ya existe de forma legal: La asociación de paises
productores de petróleo (OPEP) es simplemente un cartel monopolista que fija el precio de
coste del producto. Y si vemos la situación de la energía veremos que dos o tres
empresas monopolizan todo el gas y electricidad de España
pensar que no siguen una
política común de presión para los precios es una tontería. Si el Estado pretende ir
en su contra, amenazan claramente con una falta de energía al recortar las
inversiones
y si el Estado pretende poner a 'fabricar energía', tardaría años en
hacerlo y seguramente con precios peores por su pésima gestión.
Otro tema curioso del marxismo-capitalista es que cuando proponen la propiedad estatal de
fábricas o empresas, aplican una política de 'funcionariado' y 'enchufismo político o
personal' en los contratos, que las hacen absolutamente ineficaces. Cuando se les dice que
un Ayuntamiento con 600 empleados podría trabajar mucho mejor con 300 que trabajasen de
verdad, nadie responde, se acepta, pero eso mismo llevado a las empresas es ya un camino
seguro al desastre.
EL PRECIO FINANCIERO
Pero con ser cierto todo lo anterior, esto no explicaría los precios de la vivienda
un producto que es relativamente fácil de construir, con muchas empresas que lo
hacen
¿por qué esos precios tan altos?.
Porque hay otro camino para fijar los precios en ciertos asuntos: Los precios de temas que
entran en el concepto de 'inversión' no tienen nada que ver con el precio de coste real,
y todos los precios están también influidos por la política financiera, como veremos.
Nunca el gobierno democrático ha querido exponer en público estos temas, poner de
manifiesto que los precios de muchas cosas esenciales están en función de las bases
financieras de la democracia.
a)- Los productos que asumen funciones de inversión, como las casas, tierras, Oro, joyas,
acciones y participaciones en empresas no tiene su precio acorde a su 'coste de
producción' en modo alguno, sino que dependen casi exclusivamente del precio producido
por el 'interés de inversión', o sea por la oferta-demanda no del producto en si mismo
sino de su 'interés como elemento inversor' o 'especulativo'.
El oro es un ejemplo típico, su valor no viene dado por su coste de producción ni por su
utilidad como elemento para 'hacer cosas', sino por la demanda de oro como 'elemento de
ahorro o inversión'.
Lo más curioso es que la vivienda o las tierras, algo esencial para la vida, se ha
convertido en un elemento esencial de inversión financiera, y por tanto su precio actual
no depende ya del coste de construcción sino de la demanda de vivienda como elemento
inversor.
Así el precio de la vivienda sube con la falta de rentabilidad o seguridad en la Bolsa,
con la existencia de enormes capitales ocultos al fisco, con los beneficios fiscales de
tener viviendas en propiedad frente a tener dinero en el banco, en fin con temas que nada
tienen que ver con el deseo de tener una casa para vivir y su coste de producción.
Un ejemplo brutal de este tema es comprobar que cuando un Ayuntamiento pone a disposición
de la construcción terreno público lo hace en subasta al precio más alto, o sea el
propio estado y sus órganos son los primeros en especular con el precio para ganar lo
máximo.
b) La mayoría de los productos de alto coste, como una vivienda o una empresa, vienen
sometidos a una presión en su precio por el 'coste del dinero', o sea los intereses
financieros y fiscales que debe pagar el productor o el comprador, las hipotecas o los
impuestos.
El precio del dinero, su escasez y su disponibilidad afectan enormemente al precio de la
vivienda. de la misma forma que el coste de impuestos en su escrituración, notarías,
IVA, etc
afecta en un 20 a 25 % a veces.
La gasolina es otro ejemplo en el que los costes financieros internacionales, o sea las
especulaciones de los productores de la OPEP, como las especulaciones de unas pocas
petroleras como monopolio en 'cartel' son enormes, pero no más que el coste inmenso de
los impuestos de los gobiernos.
Si el gobierno democrático no puede doblegar a la finanza, que es su amo, además no
puede ni siquiera dedicarse a rebajar impuestos en aquellos productos esenciales. Por
ejemplo en la vivienda, donde su acción en impuestos es enorme pese al interés social de
la vivienda. La razón es que los gobiernos democráticos están agobiados absolutamente
por una Deuda enorme cuyos intereses se comen el 35% de los presupuestos, y por un
malgastos aun más grande en el desgobierno. Los gobiernos gastan enormes cantidades en
enchufar a sus amigos, sindicatos, Parlamentos, partidos, politicastros, corrupciones y
eventos inútiles, cuando no en robar del dinero público a destajo.
El ciudadano no es consciente de que está pagando la Deuda a la finanza no solo con los
intereses sino con la incapacidad de rebajar cargas impositivas enormes en temas que le
afectan enormemente como la gasolina o la vivienda.
El precio disparado de la vivienda es pues un producto de 3 grandes temas:
1- La demanda falsa creada por el uso de la construcción como inversión financiera,
debida a las leyes democráticas de Mercado.
2- Los enormes impuestos y gastos financieros para su financiación y compra
3- La demanda extra creada por unos 3 a 4 millones de inmigrantes llegados a España en
los últimos años, así como la concentración en ciudades de una parte cada vez mayor de
la población.
Un abaratamiento de la vivienda requiera por tanto:
- Eliminar las ventajas financieras e inversoras de la vivienda frente a las de su uso
como vivienda real.
- Eliminar los impuestos y gastos cuando la vivienda sea realmente para uso de una
familia. Y para eso el Estado debe eliminar su dependencia de una Deuda gigantesca que le
come los ingresos.
- Poner el terreno público para edificar a un precio bajo con la condición de que se
construya a un precio bajo pactado.
- Rebajar los intereses del dinero, y eso es imposible sin acabar con la finanza como
generador del dinero, que es la base de la estructura democrática de la economía.
- Eliminar la invasión masiva inmigratoria y fomentar fiscal y moralmente la vida en el
campo, y no en las ciudades grandes.
- Castigar durísimamente la ocultación de dinero al fisco a través de las
construcciones.
Como se ve no se trata de 'nacionalizar' la construcción de casas, sino de nacionalizar
la finanza
de controlar la finanza, la especulación financiera, la invasión
en fin, de acabar con el gobierno democrático que encubre el gobierno del Dinero.
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