
¿Fueron homosexuales David y Jonathan?
Hace algún tiempo, en el curso de un debate en el Parlamento israelí, una diputada
partidaria de reconocer los derechos de los gays trajo a colación la relación que
mantuvieron los personajes bíblicos David y Jonatán. El escándalo no se hizo esperar.
La diputada se había atrevido a afirmar, ni más ni menos, que el rey David -la figura
más importante de la historia judía junto al legislador Moisés y el patriarca Abraham-
fue, por lo menos en un momento de su vida, homosexual.
Rabinos, curas y profesores de la Biblia siempre han presentado la relación entre David y
Jonatán como paradigma de la más bella y profunda amistad que pueda unir a dos personas.
Sin embargo, y sin que ello riña con lo anterior, algunos párrafos del texto bíblico
invitan a imaginar que entre ambos personajes pudo haber además un sentimiento amoroso,
aunque éste se hubiera quedado en el terreno de lo platónico.
Todo empezó, cuando David, a la sazón un jovencísimo pastor de la tribu de Judá, mató
con una piedra de su honda a Goliat, el gigante filisteo que tenía amedrentado al
ejército israelita. Admirado por la hazaña del muchacho, el rey Saúl lo hizo traer a su
presencia para conocerlo. Al concluir el encuentro cuenta la Biblia-, "el
alma de Jonatán (hijo del monarca) se apegó a la de David y le amó Jonatán
como a sí mismo. Jonatán hizo pacto con David, pues le amaba como a su alma, y
quitándose el manto que llevaba, se le puso a David, así como sus arreos militares, su
espada, su arco y su cinturón".
A partir de ese momento se desarrolló una intensa relación entre ambos muchachos, que no
se vio interrumpida por el matrimonio de David con Micol, hija del rey Saúl. La solidez
de la relación se puso a prueba cuando el monarca, celoso de la creciente popularidad de
David por sus proezas guerreras, decidió deshacerse de él. Enterado de los siniestros
planes de su padre, Jonatán salvó una y otra vez el pellejo de su amigo, ya fuera
intercediendo ante el rey para que aplacara su rencor o ayudando a David a escapar de
celadas.
Un día, mientras se encontraba huyendo de las iras del rey, David llamó a Jonatán y
trazaron un plan para saber de una vez por todas qué sentimiento albergaba el mudable
monarca hacia su yerno. El plan era muy simple: al día siguiente era el novilunio, fiesta
religiosa que marcaba el comienzo de cada mes. David, que de acuerdo con el protocolo
debía sentarse a la mesa junto al rey, no acudiría a la ceremonia. En caso de que el
monarca echara en falta su presencia, Jonatán le diría: "David me pidió poder
ir con premura a Belén. Me dijo: Te ruego que me des permiso para ir, pues tenemos
mañana en la ciudad un sacrificio de familia." Si el rey aceptaba de buena gana
la explicación, significaba que su rencor había amainado. Por el contrario, si se
enfurecía, era señal de que la vida de David aún corría peligro. Jonatán comunicaría
cualquier novedad a David en un sitio convenido por ambos.
El primer día del novilunio, Saúl no dijo nada sobre la ausencia de David. Al segundo
día preguntó por él, y Jonatán le explicó que le había dado permiso para ir donde su
familia a Belén. Entonces el rey montó en cólera, y gritó a su hijo: "¡Hijo
perverso y contumaz ¿No sé yo que tú prefieres al hijo de Isaí (o sea, David)
para vergüenza tuya y vergüenza de la desnudez de tu madre? Pues mientras el hijo de
Isaí viva sobre la tierra, no habrá seguridad ni para ti ni para tu reino. Manda, pues,
a prenderle y tráemelo, porque hijo es de muerte." Jonatán dijo a su padre: "¿Por
qué ha de morir? ¿Qué ha hecho?"
Airado por las palabras de su hijo, Saúl blandió su lanza de contra él para herirlo, y
Jonatán ya no tuvo ninguna duda de que su padre estaba decidido a acabar con la vida de
David. Así que a la mañana siguiente fue al campo, al lugar convenido con su amigo, y le
contó todo lo que había sucedido, tras lo cual David huyó definitivamente, no sin antes
despedirse de Jonatán en una escena bastante emotiva.
¿Qué quiso decir el rey Saúl cuando reprochó a su hijo que "prefieres al hijo
de Isaí para vergüenza tuya y vergüenza de la desnudez de tu madre?" Puede
ser, sencillamente, que el monarca sentía herido su orgullo de padre porque Jonatán se
había puesto de lado de David, e insultó a su hijo con las primeras palabras que se le
vinieron a su recalentada cabeza. Sin embargo, la utilización de la fórmula "para
vergüenza de la desnudez de tu madre" sugiere que Saúl había descubierto o
intuía algo grave en la relación de su hijo con David, ya que esos giros verbales
solían aplicarse en el contexto de prohibiciones sexuales. Así, en su regulación sobre
el incesto, el código levítico señala: "No descubrirás la desnudez de la
mujer de tu padre."
Más adelante, al enterarse de la muerte del rey Saúl y Jonatán en la batalla de
Gelboé, David compuso una dolida elegía para ambos. En ella dedica a Jonatán unas
palabras cargadas de pasión, que han servido para reforzar el argumento de quienes
especulan que entre ambos personajes hubo un sentimiento amoroso. Dada la belleza del
poema, vale la pena transcribirlo en su totalidad:
Tu gloria, Israel, ha perecido en tus montes;
¿Cómo cayeron los héroes?
No lo propaléis en Gat,
no lo publiquéis por las calles de Ascalón;
que no se regocijen las hijas de los filisteos
y no salten de júbilo las hijas de los incircuncisos.
¡Montes de Gélboe!
No caiga sobre vosotros ni rocío ni lluvia,
ni seáis campos de primicias,
porque allí fue abatido el escudo de los héroes,
el escudo de Saúl, como si no fuera ungido con el óleo,
sino con la sangre de los muertos, la grasa de los valientes.
El arco de Jonatán jamás retrocedía,
la espada de Saúl nunca volvía de vacío.
Saúl y Jonatán, amados y queridos,
inseparables en vida,
más ágiles que las águilas,
más fuertes que los leones.
Hijas de Israel, llorad por Saúl,
que os vestía deliciosamente de escarlata,
y colgaba adornos de oro sobre vuestros vestidos.
¿Cómo han caído los héroes en medio de la batalla?
¿Cómo fue traspasado Jonatán en las alturas?
¡Angustiado estoy por ti, Jonatán, hermano mío!
Me eras carísimo.
Y tu amor era para mí dulcísimo,
más que el amor de las mujeres.
¿Cómo han caído los héroes?
¿Cómo han perecido las armas del combate?
El antepenúltimo verso, así como los pasajes antes citados, dan mucho que pensar sobre
el tipo de unión que mantuvieron el héroe israelita y Jonatán.
Tomado de: Schwartz, Marco. Los amores en la Biblia, editorial Planeta DeAgostini,
S. A., 2003, 303 pp.
Una Historia Típicamente de psicología sionista
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