Raza

Soy hijo de esta raza
Cuyos cerebros, más que los dientes,
Son sólidos y son ardientes
Son voraces, son dientes de caza.

Soy hijo de esta raza
De los destinos que prevalecerán
Tras las luchas profundas
De mundo contra mundo
Soy hijo de esta raza
Que con tenaz voluntad
Tras mucho haber querido, quiere más todavía.

Mi Raza, tanto Europea como de América
De los dos continentes
Nuestros pasos son hermosos en marchas ascendentes
Sobre altas cumbres, cuando nos elevamos triunfales
Cada vez más arriba
La llama siempre viva
De fuegos ancestrales.

El mundo nos pertenece con todos sus jardines
Entre árboles torcidos, vengamos a recoger
Con brazos impetuosos y con tórridas manos
La voluntad y el oro, la fuerza y el saber

Si diste rudos golpes, en las luchas fatales
Al menos nuestras obras, mentales e inmortales
Arropan con sus alas de pura claridad
Las obras de bajeza, los actos de crueldad.

¿Nuestro nombre?
Que importa que la historia nos dé distintos nombres
Si es uno nuestro origen y afloran las señales
Que marcaron las cunas inmortales
De los más eminentes y puros de los hombres

Con mirada limpia, ingenua y potente
Examinamos la tierra
La luz que débil se filtra, de las nubes que la encierra
Se vuelve, en nuestras manos, enorme llamarada.

Surgen nuevas ideas en las mentes innovadoras
Se multiplican las fuerzas de las voluntades
Y los nuevos escalones en la escalera
Forman las verdades indelebles.

Inventos y reformas, reglas y opiniones
Los viajes, la ciencia
Todo se lija y funde y nos colma con sus dones
Para armarnos de fuerte y lúcida conciencia

Disponemos del aire, del agua y del fuego
Los despojamos de hechizos y de mentiras lúgubres
Y los que fueron dioses en el Valhalla
Se humanizan ahora y son nuestras ideas.

Hoy todo se deduce, se predice sin duda
Bajo el cálculo cede el azar caprichoso
La acción vibra en nosotros, pero apacible y muda
Se incorpora al talento en conjunto armonioso.

Las razas magnificas. El este. El oeste, El norte
Regiremos con mano fuerte
Los cielos, la tierra, polos y el mar lejano
Reinaremos nosotros la voluble suerte
Impondremos cada día la voluntad humana