El reduccionismo causal de los problemas

Por Gundemaro

En ocasiones la ignorancia nos lleva a ejercer un determinismo exaltado que nos hace parecer perturbados y tontos. Esto es, tenemos o queremos tener pocas variantes para nombrar a los actores de aquellos sucesos desagradables para la sociedad y además nos sirve como un pretexto simplón para no hacer un análisis exhaustivo de la cuestión.

Ahora ya todo es judío, masónico, Norteamericano, etc., etc. Estamos cayendo en aquel error de los rojos, legándole el nombre "fascista" a cualquier hombre, animal o cosa que actué en detrimento suyo, además dándole en todo momento las características de adjetivo; de esta manera han sido capaces de atribuir este titulo a rojillos locales como; René Bejarano, Carlos Ìmaz, Roberto Madrazo, y también a George W. Bush, Stalin y en ocasiones hasta Fidel Castro Ruz se ha hecho acreedor al antes mencionado. Lo único que esto denota es falta de capacidad y como antes mencione, ser una victima más de un determinismo exaltado.

Una de las aptitudes de primer orden para todo nacionalsocialista es el gusto por la cultura y el conocimiento; debemos saber que no todo es judío, masónico o norteamericano, pues aunque los dos primeros y los líderes de los terceros son promotores de la mayoría de acciones en contra de la cultura occidental, no son siempre causantes de las acciones degeneradas, además no se puede acusar sin pruebas fehacientes que avalen nuestros postulados.

Si alguna persona lleva acciones en contra del catolicismo es muy fácil decirle judío y aun más fácil llamarlo masón, estamos dando razones metafísicas e intangibles, es tomar la salida fácil y otorgarles siempre el crédito de todo aquello que es perjudicial a la sociedad. Hay que tener la mente abierta y no dejar que las vísceras rebasen nuestro criterio. Debemos estar siempre dispuestos a sumergirnos lo más profundo que podamos para analizar los hechos y descomponerlos a su mínima expresión, ya que no siempre las cosas son sencillas y mucho menos si se trata de decadencia, pues como sabemos, continuamente se pretende virar el rostro de la verdad dependiendo su postura y las conveniencias que esta represente.

Hay que tener por sabido que las explicaciones sencillas no existen, además, debemos entender que si nuestro deseo es tener conciencia de la realidad, estamos previamente obligados a abrirnos a ella y encausar nuestro intelecto en dirección a una postura analítica y no reduccionista, abundando en las causas motoras de cualquier circunstancia que nos inquiete y no solamente decir judío o masón, puesto que no hay bochorno mayor para un Nacionalsocialista que pasar por loco, desequilibrado e ignorante.