
EDITORIAL
La derecha, enemigo esencial del Nacionalsocialismo
Por Hernando de León
Advertencia: Antes de dar seguimiento a la parte medular del ensayo, cabe
aclarar, que la intención del presente no es -en lo absoluto - realizar una crítica en
contra de religión alguna, ya que en teoría, la mayoría de ellas no son contrarias a
nuestros preceptos; la intención del mismo es dar mi opinión sobre los grupos de derecha
que dicen ser aliados del Nacionalsocialismo y en la practica son todo lo contrario; hay
que tener en cuenta lo propuesto por Joaquín Bochaca en su "Texto para un programa
político": "propugnamos una total libertad de cultos, con la única excepción
de aquellas religiones que contengan dogmas o enseñanzas manifiestamente
anti-sociales". Así que, de tal forma, con este breve escrito no me propongo atacar
a alguna religión, sino a los usos que se han hecho de ellas para contrariar el ideario y
la practica del Nacionalsocialismo, por supuesto, en los casos que dicho problema sea
evidente.
De antemano pido una disculpa por las generalizaciones que
se emitirán en este escrito a las exiguas organizaciones derechistas y líderes
religiosos -tanto históricos como actuales -, que de manera valerosa y honesta han
apoyado nuestra causa.
Durante muchos años los grupos de derecha han sido uno de los mas grandes aliados de las
organizaciones Nacionalistas, dignos de confianza y encomio; ellos se dicen defensores de
la patria, detractores de la decadencia y sobre todo, amigos inquebrantables de cualquier
movimiento con fines puros y éticos como el Fascismo y el Nacionalsocialismo; sin
embrago, la realidad es muy contraria a las palabras, solo haciéndonos pensar que su lema
preferido es: "el amigo de mi enemigo es mi amigo", aunque siempre una amistad
condicionada por grandes reservas e inclinada hacia un exacerbado doblez.
La derecha en México y en gran parte de los territorios occidentales, se ha caracterizado
por tener siempre apoyo del pueblo, concentrando grandes masas dispuestas a luchar en pro
de sus ideales; de igual modo, se ha distinguido por incluir en sus filas a grandes
idealistas, quienes ofrendaron su vida por el bienestar de su nación, su gente y cultura;
pero con similar frecuencia, la derecha ha traicionado a esa misma sangre que cayó por
defenderla; esta ha sido capaz de acercarse con extrema contigüidad a la victoria, para
que, posteriormente, la deje escapar de sus manos, cual animal ponzoñoso del que no se
tiene control y pone en riesgo la vida, dada la falta de experiencia y en la mayoría de
los casos, por la cobardía y subordinacion a grupúsculos que solo pretenden mantener su
status quo dentro de las sociedades. A la derecha no le interesan las vidas que pueda
sacrificar, siempre y cuando sirvan para defender y justificar sus fines a corto, mediano
o largo plazo, en su mayoría, corruptos y transgresores del orden natural y la correcta
vida de las patrias.
En México la lucha entre conservadores y liberales se ha mostrado ardua e incesante,
saliendo victorioso en el total de los lances el segundo citado, sacrificando la vida de
sujetos que lucharon por idearios que se creían defendidos por sus lideres, ¿y todo para
qué?, para que los mas sobresalientes sean convertidos en santos después de algunas
décadas de su muerte, desapareciendo del imaginario colectivo en menos de la mitad del
tiempo que tardaron en trascender. Aquellos a quienes podríamos llamar los mejores, dejan
de serlo por gravosas conjuras; para no hacer muy extenso el presente, solo comentaré que
fueron mártires, victimas del "Fuego Amigo", para posteriormente ser usados
como instrumentos que respaldan sucias causas de idiosincrasia clasista, anacrónicas,
banales y sobre todo inútiles.
Algunos dicen que la única derecha que tiene valía es la "Nacionalista",
mostrando su desden por la demo-partidista, aunque para ser francos, ambas variantes, lo
único que defienden, es la manutención de su condición de clase. Cuando la Segunda
Guerra Mundial se situaba en su clímax, en México, la duma católica - parte fundamental
del pensamiento derechista - brindó toda su simpatía a la política del presidente en
turno Manuel Ávila Camacho para colocarse al lado de las potencias aliadas y convencer a
la población de que su verdadero enemigo era representado por los países que conformaban
el eje. Por otro lado, parte de la "derecha nacionalista" comentaba que "la
única función del Nacionalsocialismo y el Fascismo era derrotar al Bolchevismo para
después desaparecer de la misma manera en que surgieron" y dejar las manos libres a
los movimientos del flanco político tratado; también es licito mencionar que la máxima
autoridad eclesiástica durante el conflicto mundial, el Papa Pío XII, estuvo implicado
en la formulación de un plan para deponer a Adolf Hitler de su cargo de Führer de
Alemania, en contubernio con traidores como Ludwig Beck y Hans Oster, entre otros. En el
mejor de los casos, para la derecha, los movimientos revolucionarios mas grandes y
virtuosos de la historia solo representaban al moderno Atila, el que dejaba de ser el
azote de Dios, propio de los pecadores cristianos, para convertirse en el azote del
Bolchevismo y redentor de los movimientos políticos conservadores, y en otras
circunstancias aun mas extremas, tanto el Fascismo como el Nacionalsocialismo tomaban la
forma de un adversario poderoso, al cual había que mantener a raya por medio de actitudes
hipócritas para que no sospecharan de su oposición y con ello, jugar doble mano en el
terreno diplomático, esperando el momento justo en que se inclinara la balanza, y
finalmente, cuando esta lo hizo, seguir y fortalecer el juego de los judíos, acto que les
procuró la actual hegemonía mundial.
Desde hace ya algunos años, el movimiento Nacionalsocialista ha emergido en el orbe
entero, y por supuesto, América no podía ser la excepción; dicho ideario concerniente a
todos los aspectos vitales, ha tomado nuevos matices, adaptándose a los distintos
contextos y sobre todo a las distintas cosmovisiones, y gracias a ello, se han cosechado
los frutos, que en la medida de lo posible se han podido cultivar, siempre opuestos a los
fines de las potencias actualmente imperantes. Mientras tanto, la derecha se ha hecho un
fiel sirviente del capital, al igual que la iglesia y sus jerarcas. De la misma forma que
en tiempos de antaño, la derecha demo-partidista reniega del Nacionalsocialismo y de
otras políticas afines, legándoles el titulo de perversas y pérdidas; han afirmado su
condición plutocrática, pasando a ser una extremidad más del inmenso cuerpo
perteneciente al Nuevo Orden Mundial; mientras tanto, su homónimo nacionalista ha
decrecido excesivamente, perdiendo fuerza en todos los terrenos, excepto en el económico;
también han dejado la lucha impetuosa, creyendo que llegarán a la victoria rezando todos
los días el Rosario, y al igual que sus hermanos de flanco, atacan al Nacionalsocialismo
como si este pretendiera la corrupción de la patria; mientras ellos se preparan para ser
santos haciendo nada, inutilizan y dividen a las fuerzas nacionales, aligerando el trabajo
de nuestros enemigos.
La conciliación del Nacionalsocialismo y la gazmoñería de los derechistas resulta
desorbitadamente inverosímil; el Nacionalsocialismo en su calidad de revolucionario, debe
impedir que sus adeptos supongan que las aspiraciones de nuestro ideal es lograr un estado
confesional, liderado por una aristocracia añeja, misma que solo busca el poder por el
simple hecho de poseerlo, y no así, el bienestar del pueblo; es menester nuestro
olvidarnos de alianzas con estos grupos que dicen ser nuestros amigos y partidarios,
mientras esconden la daga de Bruto tras su espalda. No olvidemos los principios
fundamentales de nuestra ideología, recordando sobre todo las palabras del Führer Adolf
Hitler citadas en su magna obra "Mein Kampf": "el fuerte es mas fuerte
cuando esta solo". Esto nos debe dejar bien en claro, que no necesitamos ayuda de
fuerzas hostiles y contrarias a nuestra causa.
Es sumamente cierto lo que alguna vez comentaba un mandatario de Panamá: "Uno se
entiende mejor con un enemigo que con un traidor". Desafortunadamente, la derecha
posee ambas caras; así que no queda más que ponerse en guardia y crecer por cuenta
propia, gracias a nuestro trabajo y nuestras ideas, luchando siempre a favor de las
verdaderas conveniencias de nuestra nación.
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