Una Marina atada

(El Universal)

La Secretaría de Marina advirtió del riesgo de no renovar las armas de sus batallones de infantería, pues 82 por ciento de esos materiales y equipos se encuentran en mal estado o son anacrónicos. Además, señaló que los cuerpos policiacos "son insuficientes y resultan ineficaces ante la percepción generalizada de que el narco les está ganando la batalla".

Para apoyar el combate al narcotráfico con mayor eficacia, la Armada de México está solicitando recursos por mil 391 millones de pesos a fin de iniciar el proceso de rearme de su infantería.

De acuerdo con el Programa de Inversión de Adquisiciones, que la Marina presentó en mayo pasado, sus batallones requieren 4 mil equipos ópticos, electrónicos y de visión nocturna; 2 mil 700 equipos de comunicaciones; 420 casas de campaña; 250 equipos de paracaidismo, y 8 mil 126 armas de alto poder como fusiles M-16, M-203, carabinas M-4, morteros tipo comando y lanzacohetes

"Esta reorganización estratégica -se argumenta en el análisis de costo-eficiencia- responde a la problemática del tráfico de enervantes, indocumentados, armas y embarcaciones de pesca y recreo, situaciones que se han incrementado poniendo en riesgo la soberanía de la nación"

El déficit

"Los batallones de infantería de la Marina -se explica- se encuentran actualmente dotados en equipo colectivo al 11 por ciento, en equipo óptico electrónico y de visión nocturna al 23 por ciento, en armamento al 54 por ciento, en equipos de comunicaciones al 7 por ciento y en equipo de paracaidismo al 30 por ciento. Por consiguiente, se tiene un déficit de 82 por ciento de su equipamiento en general.

Además se precisa que "no existen medidas de optimización, toda vez que los equipos y bienes existentes en su mayoría han sobrepasado su vida útil, encontrándose deteriorados y en mal estado.

Los retos actuales de la dependencia, según la valoración, son "el incremento de las acciones violentas del crimen organizado, así como la ineficacia de los cuerpos policiacos para contener esta forma de violencia, pero sobre todo la percepción generalizada de que el narco le esta ganando la batalla al gobierno federal…"

"Esto requiere que las fuerzas armadas cuenten con una destacada instrucción militar, equipos y armamento suficientes y modernos para hacer frente al crimen organizado, que tiene gran capacidad de fuego, movilidad y presencia en puntos equidistantes del país."

Frente a estos desafíos, la Secretaría de Marina diseñó el rearme de sus batallones de infantería y entregó un plan de financiamiento que comenzó a operar en 2008; sin embargo, el planteamiento es que se apoye el esquema en los respectivos presupuestos hasta 2012, año en que se cubriría al ciento por ciento sus necesidades

El armamento y equipo -ya definido y seleccionado- responde a la exigencia de cumplir "con especificaciones militares, ser de uso rudo y que pueda ser utilizado en condiciones meteorológicas extremas".

De armas, la dependencia requiere 8 mil 126 unidades. Del total, mil 163 son carabinas M-4 calibre 5.56 milímetros, pero la parte mayor son fúsiles de alto poder: M-16 (2 mil 894), M-203 (839), M16 A2 (2 mil 240) y Amet 7.62 milímetros (369), además de 249 morteros tipo comando y 372 lanzacohetes.

La actualización comprende también más de 4 mil unidades de equipo óptico, electrónico y de visión nocturna, es decir, binoculares, lámparas Max Bean, monóculo de visión nocturna, miras telescópicas de visión nocturna y diurna, mil 200 dispositivos GPS (Sistema de Posición Global), identificadores de distancia y lámparas de señales estroboscópicas.

Para los batallones de paracaidismo se piden 248 sistemas de altímetros, consolas de oxígeno, probadores de altitud, aperturimetros y manómetros.

Todos los batallones dispondrán de 916 casas de campaña con sus kits complementarios y 2 mil 743 equipos o sistemas de comunicación de tecnología avanzada, tanto de base, vehicular e individuales, así como computadoras portátiles y plantas generadoras.

El documento de la Secretaría de Marina insiste: "La violencia desatada por el crimen organizado desde finales del sexenio pasado puso al descubierto la raquítica situación del aparato de seguridad del Estado mexicano, sobre todo en áreas delicadas como la capacidad operativa y de disuasión.

"Es un hecho que los cuerpos municipales, estatales y federales son insuficientes para atender la vigilancia en el país, que se ha incrementado a raíz de los ataques de las bandas del crimen organizado para emboscar y asesinar a funcionarios y militares."